La gaditana Laura M. Lechuga es química y profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y líder del grupo de Nanobiosensores y Aplicaciones Bioanalíticas del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2). Siempre se sintió atraída por la tecnología, hasta lograr aplicar una formación multidisciplinar en su trabajo, combinando física, química, biología y medicina. Premio Ada Byron, a la Mujer Tecnóloga, Premio Rey Jaume I y Premio Nacional de investigación 2020, el galardón más importante de España en el ámbito de la investigación científica, concedido por primera vez a una mujer. Unos premios que considera resultado de su persistencia, de no ceder en su empeño de hacer carrera y de demostrar su valía en un sector liderado por hombres, pudiendo ser inspiración para otras muchas científicas a las que se deben brindar oportunidades para hacer valer su talento.

-Un hobby: Irme a la playa a Cádiz, y el cine.

-Un lugar: Zahara de los Atunes o Cádiz capital.

-Un libro: “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón, quizás por la forma de transmitir que hace que vivas la historia.

-Una película: “Gattaca”, un icono de la ciencia ficción, porque es un reflejo del trabajo que hago. Habla de lo que va a pasar en el futuro pero es de 1997 y ya aparecen dispositivos con los que trabajo. Y también la película “Deseando amar”, porque habla del amor, del deseo y de la frustración, es muy intimista y bonita.

-Un personaje: WonderWoman

-Una app: Twitter lo manejo mucho, y también Tripadvisor que la utilizo cuando viajo.

-Una palabra que te define: Responsable, metódica, trabajadora o persistente.

Recientemente has liderado el equipo que ha desarrollado un biosensor óptico simple, de bajo costo y rápido para detectar la COVID-19, cuéntanos como fue conseguir este importante proyecto.

Cuando empezó la pandemia, salimos en todos los medios porque conseguimos financiación express de la UE para trabajar en temas relacionados con el diagnóstico de la COVID-19. Este proyecto está coordinado por España y empezó el 10 de marzo, justo cuando acababa de llegar la pandemia al país. La UE nos lo dio por todo lo que había detrás, como grupo con un reconocimiento internacional, muy sólido y formado por especialistas en técnicas de diagnóstico de virus. Es como lo que ha pasado con las vacunas, no han sido un milagro, la rapidez en su desarrollo se ha debido al trabajo de años de científicos y científicas.

Tuviste vocación por carreras STEM en tu juventud, ¿tuviste algún referente en tu entorno cercano o fue algo innato?

Uno de mis tíos era químico y profesor. Mi familia era gente trabajadora, mi padre era mecánico y mi madre modista. No tuve en casa esa vocación, pero me gustaba jugar con muñecas y también con juegos de química… me encantaba leer ciencia ficción. No tuve referentes, pero desde que empecé en el colegio las matemáticas me gustaban mucho y en ningún momento me dijeron “eso no es para niñas”. Sacaba 10 en todo, era estudiosa, me gustaba estudiar.

Eliges la carrera de química por cuestión de recursos, pero ¿esos estudios cumplieron tus expectativas?

Mi madre me insistía en que hiciera medicina, y a mí siempre me había gustado la biología. Pero al final he terminado combinándolo todo. Empecé en 1980 en Cádiz, y dentro de las especialidades me gustaba esa aproximación más tecnológica.

La pandemia ha acelerado todo el proceso de digitalización de la sociedad, y se apunta hacia una transversalidad digital de las profesiones. ¿Qué importancia le das a que los y la juventud tenga formación digital independientemente de los estudios que elijan?

Me parece fundamental, me ha tocado vivir todo el cambio de analógico a digital, y cuando acabé la carrera ya tuve las primeras asignaturas de programación. Lo he experimentado en primera persona, y diría que la formación digital es fundamental en el mayor grado posible,  no solo la programación sino el diseño de software, tratamiento de datos…Lo que me preocupa es que no sabemos cómo funciona, sabemos utilizar la tecnología pero no cuál es la ciencia que hay detrás de ella.

¿Crees que dentro ese desconocimiento existe una brecha de género importante?

La brecha de género siempre ha existido. Cuando estudié química, éramos 5 mujeres frente a 80 hombres. La brecha viene desde la educación, porque desde que eres pequeña se suele decir no hagas eso, no cojas un destornillador o un martillo, eso no es para ti, déjaselo a tu hermano…En lo que debemos insistir es en la educación de base, que se realice sin modular la inclinación de las mujeres. Si desde niña te ponen todo rosa y muñecas para jugar, recibes una serie de alicientes diferentes a los niños que, por lo tanto, te van a llevar por otro camino.

La brecha se va acrecentando conforme vas en progresando en la carrera. Hoy en día en una universidad y en una tesis doctoral el trato es igual, pero cuanto más subes y escalas, la brecha se hace más evidente. Se intenta dar siempre una explicación con el tema de la maternidad, pero no todas las mujeres tienen hijos o hijas, y además ¿por qué el cuidado tiene que ser de la madre y no repartido al 50% por la madre y el padre?

La sociedad sigue siendo machista, quizás no tanto como hace 30 años, pero sigue existiendo machismo, y no vamos mejorando. Cuando estaba en la carrera pensaba que esto iba a cambiar muy rápido y, sin embargo, no veo que sea así. Incluso en el campo médico que hay mayor presencia femenina, los altos cargos como el director, gerente, jefe de sección…son hombres. Tengo datos del CSIC, y la gráfica de tijera indica cómo los hombres van progresando y las mujeres se quedan por el camino, mejorando solo unas décimas en los últimos. Y esto pasa en todas las áreas, aunque en las TIC sea más acusado.

Resulta paradójico porque dentro de los sectores, el TIC se plantea como más ventajoso en cuestiones como el teletrabajo, la conciliación, la flexibilidad de horarios…

El problema es que se plantea siempre en la conciliación pensando en las mujeres, y debería ser pensando en los dos, hombres y mujeres, para todos y todas de una manera igualitaria. Se ha evolucionado, pero no como hubiera esperado.

Se apunta incluso un repunte de valores tradicionales machistas en las nuevas generaciones…

Si eres hombre, te educan y vives en una sociedad así, aunque tu familia sea más liberal, cada vez te ocupas de menos porque es más cómodo. Y además a las mujeres se las educa para que se sientan culpables si no cumplen con esa responsabilidad de la casa, los cuidados. Es algo que a nadie le gusta, si te lo hace alguien mucho mejor, así que es una manera de aprovecharse de las circunstancias y dejar de lado las tareas domésticas.

En cierta manera lo que se está haciendo es perpetuar esos valores del patriarcado. Pero, además de la educación en la familia ¿qué papel tiene la educación formal en la normalización de asignaturas que tengan que ver con la tecnología?

En teoría intenta ser, pero en la práctica no es así. Yo me eduqué en un colegio de monjas con mujeres hasta que llegué a la universidad, por eso solo competía con otras mujeres, no noté esa discriminación. Lo que sí experimenté fue una diferencia en casa, porque tenía dos hermanos, y si suspendían como que se le disculpaba porque se decía que era más difícil la escuela de ellos y ese tipo de cosas.

No creo que haya que separar, pero cuando a tratas a todos por igual no notas esa diferencia, porque con los y las que compites son iguales que tú, solo compites intelectualmente que es lo que debería hacerse en la educación. Cuando ya mezclas niños y niñas, son como algo subjetivo que nos han metido en la cabeza, incluso los profesores hacen esa distinción, esos rasgos subjetivos que tienes grabados en el cerebro. Entonces a la competencia se suma la brecha de género.

Comentas tu experiencia de que la mujer tiene que demostrar su valía cinco veces más que un hombre ¿has notado algún tipo de evolución en estos años?

La evolución que he notado es que hace unos cuantos años, desde que empezaron fenómenos  como el “Me Too”, las mujeres somos más reivindicativas y tenemos más solidaridad entre nosotras, nos ayudamos mucho más y eso ha favorecido que no tengamos que demostrar constantemente para que nos tengan en cuenta. Cuando empiezas a destacar, todos los comentarios que se hacían eran del tipo ha sido por suerte, casualidad, porque es simpática…no porque tú lo vales. De los hombres se da por hecho su valía, y por eso progresan con mayor facilidad.

He notado cierto cambio de esa solidaridad entre las mujeres, porque antes te enseñaban a competir y ahora intentamos promocionar a las mujeres con talento, que lo valen y pueden llegar lejos.

Dentro de este ambiente de sororidad entre colectivos afectados, y como mujer que ha vivido en primera persona esa brecha y dificultades en tu carrera. ¿Qué le dirías a esa chica que está pensando dedicarse a una carrera STEM y que le rondan en la cabeza esas ideas de que es muy difícil, cómo voy a conciliar…?

Yo animaría a todas las chicas a si les gusta estudien carreras STEM, que son realmente muy gratificantes a nivel personal: diseñar tecnología y aplicarla. Todos somos iguales, solo nos diferenciamos por nuestra inteligencia, y estamos igual de capacitadas o mejor que muchos hombres para estas carreras. Y por supuesto, que no les paren los estereotipos porque valemos, y mucho, para hacer este tipo de trabajos.

Y a esa mujer que ya está desarrollando su carrera como puede ser tu caso y todavía cada vez que quiera dar un paso más encuentra obstáculos, ¿qué le dirías según tu experiencia?

Los obstáculos están para solucionarlos, y una vez superados se aprende mucho para saber cómo superar el siguiente… estás mejor preparada. Esto es una carrera de obstáculos pero estamos capacitadas para ello, y les diría que no se vengan abajo, porque esto es un reto y los retos están para superarlos, y cuando se superan es una satisfacción muy grande. Y que piensen también en que son ejemplo para mujeres más jóvenes, que van a visibilizar que es posible. Nunca hay que tirar la toalla, hay que buscar siempre soluciones, y ver las cosas desde un punto de vista positivo.

¿Cuáles son los principales estereotipos con los que tenemos que romper para seguir avanzando y acelerando el ritmo para conseguir la igualdad de género?

En primer lugar, las mujeres debemos ser más conscientes de nuestra propia valía y capacidades. En este sentido, la educación ha hecho mucho daño, porque las mujeres siempre se están echando la culpa de todo: no lo he hecho bien porque no valgo, porque no sirvo o porque no trabajo… Hay que superar esa contradicción con una misma del “yo lo valgo”. El segundo reto sería saber las dificultades que te esperan, tener carácter y ambición, algo que en las mujeres parece algo negativo y en los hombres es positivo.

Debemos ser ambiciosas en el sentido de marcarnos un objetivo, y luchar por ello con ambición y confiando en la valía de una misma. Y sobre todo, no echarse la culpa a una misma cuando hay un tropiezo, sino levantarse y pensar qué se puede cambiar o modificar para conseguir tu objetivo.

Aparte de ese avance en la solidaridad entre las mujeres, es el momento de concienciar a la sociedad en general de que el talento de las mujeres se necesita en el sector TIC. ¿Cuál es el siguiente reto para implicar a los hombres y avanzar en esa conciencia social por la igualdad?

No estamos en una sociedad machista, pero sí se dan micromachismos. Por su propia educación, los hombres en general no son capaces de ver esos pequeños sesgos o micromachismos que se hacen día a día. Y se debería trabajar desde la educación primaria, tanto de hombres como de mujeres, en que somos absolutamente iguales. Cuando hablo con compañeros me suelen decir yo no soy machista, yo apoyo a las mujeres…pero en el día a día tiene pequeños tics grabados en el cerebro, que no se deberían hacer. Lo veo difícil, se hacen muchos análisis pero se toman pocas medidas reales. Me refiero a medidas legislativas, apoyo el sistema de cuotas porque es la única manera de que realmente haya presencia femenina en muchos sitios.

El sistema de méritos, significa que la mayoría de los tribunales o comités están formados tradicionalmente por hombres y, al final, se continúan eligiendo entre ellos. Si no es mediante cuotas, va a ser muy difícil cambiar esta situación solo con buenas intenciones.

Aparte de la maternidad, se dan casos por ejemplo cuando hay que cuidar a un familiar dependiente, o hay que cuidar a las personas mayores… Le toca en la gran mayoría a las mujeres. O las labores domésticas, que conllevan un tiempo que también afecta a las mujeres porque no pueden dedicarlo a progresar en su carrera. Todo repercute en la mujer, o al menos el 80-90% de las veces.

Desde el punto de vista de las empresas, ¿qué medidas se echan en falta?

Desde que se aconsejó a las empresas que tuvieran un tanto por ciento de ejecutivas, lo cierto es que lo han cumplido mejor que el resto de la sociedad, incluso que los sistemas públicos. No es solo en que un comité que haya un 50%, sino que si en una oferta de trabajo se presentan 9 hombres y ninguna mujer, lo daría por desierto y lo volvería a publicar.

En ocasiones las empresas dicen que no encuentran candidatas de ciertos perfiles…

Hay que buscar a esas candidatas, puede ser que en alguna ocasión no haya, pero hay que preocuparse entonces del por qué no han llegado esas candidatas. Hay que trabajar para que estudien, para promocionarlas, para que lleguen a ese nivel…si no hay mujeres es porque se les está impidiendo llegar. Es un problema de todo el sistema tal y como está montado. Es un problema de educación, pero si no se toman medidas drásticas no veo cómo se puede conseguir un sistema más paritario. Por ejemplo, en el gobierno, si consigues a ese nivel tener paridad para ser ministras, ¿por qué no lo vas a conseguir en una empresa?

¿Qué le puede pasar al sector TIC si la mujer sigue sin formar parte de todo el desarrollo de la creación y diseño de estas nuevas soluciones?

Esto es insostenible, y se está perdiendo la aportación del 50% de la humanidad o más, porque las mujeres somos más. Es absurdo pensar que esto está solo reservado para hombre, estamos perdiendo talento, porque el talento no tiene connotaciones de raza, género…Y estás desaprovechando personas que se necesitan… ¿cómo se piensa que va a poder sobrevivir el sector así?

¿Querrías mandar un mensaje final para terminar la entrevista?

Las mujeres tenemos que empoderarnos y pensar que tenemos una gran valía, que todos y todas somos iguales, y que debemos luchar y reivindicar más nuestro papel en la sociedad. Nunca debemos estar supeditadas a un hombre.