La trayectoria profesional de María Jesús poco o nada iba encaminada hacia la tecnología. Por ello, es todo un ejemplo de cómo la transversalidad de las TIC se ha convertido en una herramienta que llega cada vez a más ámbitos. Y además de que, puede hacerse más humana, acercando personas, facilitando oportunidades y abriendo puertas a la igualdad. Es el caso de nuestra referente, que ha conseguido emprender desde Sevilla dos proyectos de innovación social disruptivos, aplicando la tecnología a la mejora de la calidad la vida de las personas con diversidad funcional y neurodiversidad.

  • Un hobby: pasear por la playa, viajar e investigar el funcionamiento del cerebro, queda mucho por descubrir sobre él.
  • Un lugar: Costa de Marfil, estuve allí en una campaña de voluntariado y me enamoró la gente de allí. Son pobres en lo material pero ricos en sonrisas, no la pierden nunca, es su mejor arma. Aprendí que hay que sonreír todos los días.
  • Un libro: “La piedra de toque” de Montserrat del Amo, sobre todo porque rompe estereotipos en cuanto a las personas con diversidad funcional.
  • Una película: “Cadena de favores”, por los valores que transmite para crear un mundo mejor más allá del tema económico: la entrega, afectividad, compañerismo. Y otra sería “En búsqueda de la felicidad”, porque es lo que estoy viviendo: superación, paciencia, aprender a valorarse a una misma…
  • Un personaje: “Neytiri”, una mujer fuerte y guerrera de la película Avatar. Es capaz de sacrificarse por Pandora, el universo ficticio donde vive, y es respetuosa con todo lo que le rodea.
  • Una app: “La jungla del Mono Don”.
  • Una palabra que te defina: ilusión.

¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional hasta llegar a donde estás hoy?

Mi formación inicial no tenía nada relacionado con la tecnología. Yo hice Integración Social, Educación Infantil y Actividades físico-deportivas. Pero, en mi experiencia profesional, trabajé muchos años con una niña con una enfermedad rara y con programas de estimulación en colaboración con una Neurobióloga. Al principio, a nivel cerebral estaba muy afectada, no mantenía contacto visual, no podía ponerse de pie… Y así, en el día a día, me di cuenta del papel que tenía la tecnología en estos casos, especialmente en la comunicación de las emociones. También es cierto, que la tecnología me llamaba la atención desde pequeña. Mi padre era mecánico en una fábrica de vidrio, pero un compañero informático venía a casa a dar clases a mis hermanas, y yo escuchaba y aquello despertaba en mí interés. A los doce años por ejemplo, busqué cómo hacerlo y liberé un teléfono móvil. Pero la tecnología nunca se fomentó en casa como una realidad profesional.

Fue en el trabajo, ya con esta chica, donde vi en la realidad virtual un aliado brutal porque, llega un momento que se cansan de ir a terapia, se aburren… Así fue como surgió ese avance de mi profesión hacia la estimulación infantil ligada a las nuevas tecnologías. Me apasiona el mundo del neurodesarrollo infantil, de las conexiones neuronales, de cómo la estimulación puede hacer a una persona que apenas se arrastra, llegar a andar solo con sus dificultades.

Y entonces, cuando dejé de trabajar con ella, creé en casa un guión de cómo me gustaría que fuera una experiencia inmersiva con realidad virtual. Estuve investigando, buscando mujeres referentes en este campo, y profesionales que hacen cosas en estas áreas que son una pasada y no se conocen… Pero solo encontré a especialistas hombres en estos ámbitos, y las pocas mujeres que se dedicaban a ellos eran de fuera. De esta forma, creé este proyecto, el primer software de estimulación infantil de realidad virtual de habla hispana, para su uso en aras de la estimulación infantil y la educación. Me preocupaba que muchos niños y niñas que están en aulas específicas, no pueden coger un lápiz porque tienen un problema motor, pero a nivel cognitivo entienden perfectamente. Me inquietaba que tuvieran sólo el lápiz como principal herramienta para su conocimiento y aprendizaje. En este sentido la realidad virtual rompe muchas barreras a nivel social, económico, arquitectónico, motoras-cognitivas y sensorial…Y de ahí surge Minifunkids.

¿A raíz de este proyecto, has hecho algún tipo de formación con las personas que estás trabajando en relación a las nuevas tecnologías?

Estoy en ese punto de formarme sobre todo en aplicaciones VR, pero lo cierto es que apenas me queda tiempo, porque el proyecto está tomando una dimensión bastante grande. Y la idea es rodearme de un equipo de profesionales con el que trabajar creando sinergias, y que sean mujeres, porque ahora mismo estoy rodeada de hombres.

Existe una realidad, los desarrolladores son en su inmensa mayoría hombres. Y si bien es cierto que Linkedin nos ha abierto un poco la puerta a poder buscar perfiles profesionales de mujeres relacionados con la tecnología, todavía es un mundo hermético y cuesta mucho encontrarlas. Creo que esto puede deberse a la ideología latente en la sociedad de que estas áreas tecnológicas son todavía ámbito de hombres.

¿Echas de menos haber tenido alguna base en cuanto a formación tecnológica? ¿Crees que hoy en día es necesario que la juventud adquiera estas competencias, más allá de la carrera que elijan?

Tal y como está avanzando el mundo, es super importante tener una base de formación tecnológica, porque cualquier proyecto tiene que ver con la tecnología. Por ejemplo, Minifunkids sin la tecnología no existiría. Es fundamental y es cierto que en temas de VR y AR, se avanza a un ritmo vertiginoso. Hace poco, en un evento, escuché que si se crea un grado en nuevas tecnologías, cuando terminara de estudiarse ya estaría obsoleto.

¿Cuáles crees que son las causas de esa falta de mujeres en el sector TIC?

Creo que los medios de comunicación juegan un papel fundamental, porque no muestran modelos de mujeres en estos ámbitos o aparecen muy poco. Y es obvio que influye, en las nuevas generaciones, el hecho de contar con referentes para que se planteen seguir este camino siguiendo esos modelos femeninos. Y es esencial también, crear sinergias entre las propias mujeres, como comienzan ahora a moverse en el emprendimiento femenino. Yo estoy en un programa de este tipo y veo que aún queda mucho por hacer, para visibilizar a mujeres referentes y que, las chicas que están en plena formación, las tengan de modelos. Otra causa la observo en el ámbito educativo. Algo falla en el sistema educativo, pero no sé cuál es la razón de esa falta de vocaciones: si los planes de estudios, la visión que se da de estos ámbitos, que no se motiva a las niñas…

¿Crees que las mujeres se enfrentan a unas dificultades especiales para seguir avanzando?

Todavía tenemos esa barrera social en la ciencia y la tecnología, solo un 20% de las personas que trabajan en las TIC son mujeres. Se ha avanzado, pero queda por hacer. Por ejemplo en la búsqueda de financiación de los proyectos, donde los hombres tienen más facilidad. Pero cada vez hay más inversores y bussiness angels que apuestan no solo por el proyecto, sino por la persona. Hay más facilidades, pero nos queda mucho recorrido.

En mi caso, el desarrollo de la aplicación lo tuve que pagar de mi bolsillo, con mi trabajo y mis ahorros. Facilitar el camino a las mujeres en el emprendimiento y en el sector TIC es muy importante, y sobre todo en los inicios y en la financiación.

¿Cuál es tu experiencia liderando un equipo de trabajo tecnológico formado en su mayoría por hombres?

Al principio chocaba un poco que liderara un proyecto una mujer, joven y en un ámbito disruptivo, de realidad virtual o aumentada, estimulación infantil, diversidad funcional, neurodiversidad… Eran muchas las barreras y hándicaps. Pero la pasión por el proyecto, la seguridad en que funciona por las investigaciones que hemos hecho, y la confianza de esos hombres hacia mi persona, no solo como mujer sino como profesional de este ámbito, ha hecho que transmitamos lo que hacemos con seguridad, sin barreras de género.

¿Te has visto en la necesidad de tener que demostrar para que confíen en ti como líder de un proyecto?

En unos ámbitos sí, y en otros no. Ha costado porque existe aún esa barrera. A mí me da igual el género, y creo que no deberíamos tener que hacer un esfuerzo mayor por ser mujer, sino que haya igualdad para todo el mundo.

¿Crees que existe todavía la idea de que hay profesiones de chicos y chicas, y las TIC están ligadas a ellos?

Sí, todavía está muy arraigada esa diferenciación. Las cosas han cambiado en los últimos años pero, lo fundamental, es que la diversidad de género es imprescindible en la innovación. La diversidad es riqueza, pero aún hay esa barrera y sesgo entre chicos y chicas. Se han hecho esfuerzos, por ejemplo, en la línea de promover juguetes no sexistas, el papel de las mujeres en las profesiones…pero todavía creo que tenemos una dificultad con la maternidad, de vernos en el conflicto de tener que planificar nuestra vida personal y profesional para conciliar.

¿Qué camino tienen que recorrer las empresas para conseguir una igualdad real y que nos permita conciliar?

Habría que hacer un estudio de cada empresa y su forma de gestión. Pero hay cualidades de las mujeres que las empresas deberían tener muy en cuenta. Porque la superación, el sacrificio, la perseverancia, constancia…parecen que son solo del género masculino y no es así.

Y el tema de la conciliación y la familia debería ponerse mucho más fácil. Deberían hacerse estudios de cómo facilitar el acceso de la mujer a la empresa y a un papel de liderazgo en la misma.

¿Has tenido algún referente que te haya inspirado para conseguir tus objetivos?

Amélie J. Mariage, reconocida por la lista Forbes como una de las mujeres más influyentes socialmente de Europa y es cofundadora de aprendizajes visuales. Es una de mis mentoras y un referente porque, aparte de ser mujer, es un referente en el mundo de las Startup.

Jeri Ellsworth, que es una emprendedora, autodidacta, diseñadora de circuitos integrados, hacker. Y en el mundo de los videojuegos y la realidad aumentada es una pasada, con una filosofía de dar vida a los videojuegos a través de hologramas 3D.

¿A estas mujeres las descubriste antes o después de poner en marcha tu proyecto?

Las descubrí después, de hecho estuve buscando referentes y encontré a Marie Curi y María Montessori, que hicieron mucho por la ciencia. Y ya después, a Jeri y a Amélie.

Y otra referente más cercana es mi madre, ejemplo de esa lucha constante en el día a día. Ella es activa en el papel de la mujer en la sociedad  y me enseñó a que luchase fuera cual fuera mi vocación.

¿Te ha pasado alguna anécdota o situación en la que hayas vivido alguna barrera de género?

Fui a presentar mi proyecto en varios sitios y al principio no se creían que el proyecto era mío. Les chocaba que fuera de una mujer joven, y me costó digerirlo, que tuvieran esa idea estereotipada de la mujer.

Además, vi que se asocia una imagen de friki a la mujer TIC en pleno siglo XXI, vestida de negro, desaliñada, poco social…eso me impactó mucho.

¿Estás inmersa en nuevos proyectos?

Ahora mismo estoy en un nuevo proyecto de innovación social, el cual es Cofundado junto con con Milián Oneto, la primera mujer que ha participado en una comparsa no femenina o mixta del Carnaval de Cádiz, con un grupo de peso. Su papel es muy importante, y se enganchó a este proyecto que vamos a lanzar y que se llama “Metaexperience 360”. Se trata de acercar a las personas con diversidad funcional y neurodiversidad, espacios a los que no pueden acceder por barreras arquitectónicas, cognitivas o sociales. Vamos a grabar en el Falla un tour turístico en 360º, en el que estas personas con diversidad funcional o parálisis podrán vivir una experiencia con gafas de realidad virtual; una persona ciega no podrá verlo pero sí sentir la música con un chaleco háptico; y las personas con dificultad auditiva igual. Está siendo un proyecto muy disruptivo liderado por dos mujeres jóvenes usando la tecnología, posibilitando un turismo inclusivo real.

El ámbito en el que trabajas, que tradicionalmente se ha estudiado por la rama social, ¿cómo ha llegado a ser la tecnología la herramienta fundamental para su desarrollo?

Todo lo que se está moviendo con el metaverso juega un papel fundamental. Hay una parte con la que no estamos de acuerdo, que es esa corriente que promueve el aislamiento de las personas. Nosotras no queremos esa vía, sino lo que queremos es innovación social, hacer ver que hay personas con limitaciones y condiciones diversas, pero al fin y al cabo todos somos neurodiversos, porque no hay dos cerebros iguales. Nuestra pasión para hacerle mejor la vida a las personas es lo que rompe esa parte de metaverso que apunta a la deshumanización.

Por ejemplo, en MiniFunKids, lo que me inquietaba es que un niño o niña con parálisis cerebral nunca pudiera tener la experiencia de tirarse por un tobogán o una montaña rusa. Personas con limitaciones motoras que no puedan tener una experiencia o una emoción, como la mayoría de las personas. Hace poco tuvimos una experiencia con un chico en “La Jungla del Mono Don”, y no hay palabras para explicar lo que se siente. Gracias a la tecnología van a poder vivir esas experiencias, se trata de poner la tecnología al servicio de la humanidad y como facilitadora, para hacer la vida de las personas mucho más fácil. Cuando haya este cambio de conciencia y se logre motivar a las chicas, va a ver muchas que opten por las TIC, porque tenemos ese ADN de cuidado social. Es lo que queremos: hacer cosas con impacto social. No solo es ganarte la vida, sino aportar algo. Es una barrera a romper, no solo estudiar por un sueldo, sino algo que te llene, que te permita hacer algo por los demás.

¿Consideras que les queda mucho por descubrir a las nuevas generaciones de lo que la tecnología puede hacer por y para la sociedad, y cómo pueden desarrollarse en nuevas profesiones TIC?

En parte sí, porque hoy en día las redes sociales no mueven el liderazgo de la mujer, no visibilizan a las mujeres líderes. Y hay mujeres líderes que, cuando las escuchas en YouTube o lees su biografía, te cambian la forma de verlo todo. Por eso creo que hay que fomentar programas educativos de emprendimiento y tecnología. Hacerle ver a las niñas que son capaces, es la palabra fundamental. Y hacer una campaña en redes sociales en este sentido sería brutal.

¿Qué valores quieres transmitir sobre el trabajo que haces?

Cuando haces innovación social, el corazón nos puede. A veces haces cosas que sabes que no vas a ganar mucho económicamente, pero sí te va a hacer crecer mucho como persona. Ahí está el punto de la tecnología para la mejora de la calidad de vida de las personas. Cómo a través de una herramienta, sobre la que antes teníamos ciertos prejuicios o temor, de repente descubres las posibilidades que ofrece a las personas. Es poner el enfoque en la persona, no en la tecnología. Es una facilitadora para conseguir calidad de vida e igualdad de oportunidades. Cada cual tenemos un corazón y un cerebro, y lo más importante del ámbito en el que me muevo es que no hay dos cerebros iguales, y la riqueza está en esa diversidad.