Ruth Tenorio, directora de Fundación Prenauta, es un ejemplo de constancia en el aprendizaje y la comprensión, como clave para la innovación. Sin vocación tecnológica inicial, descubrió en la tecnología un escenario donde desarrollarse profesional y personalmente. Una oportunidad donde aplicar y enlazar los diferentes conocimientos y experiencias, adquiridos durante su trayectoria. Con coherencia y capacidad de adaptación, con la valentía para reinventarse, buscando oportunidades y autenticidad, entendiendo la multidisciplinariedad y transversalidad del sector TIC.

  • Un hobby: hacer una lectura comprensiva de libros que leo, me gusta hacer esquemas, anotaciones… No tengo memoria, comprender es mi manera de fijar el conociemiento.
  • Un lugar: Punta Malandar, en la desembocadura del Guadalquivir (en el Coto de Doñana, frente a Sanlúcar de Barrameda)
  • Un libro: el más reciente “Hay cosas más importantes que salvar el mundo”, de Benjamin Ferencz. Porque nos creemos todas superwoman, y lo más importante eres tú. La vida es un solo viaje, aprovéchalo.
  • Una película: Moneyball, por lo disruptivo que fué pasar de un modelo tradicional a uno digital de datos en el beisbol.
  • Un personaje: Margaret Thatcher, por ir a contracorriente y por su capacidad de liderar en esa época la cámara de los lores.
  • Una app: las notas son lo que más utilizo, para apuntar y aprender de todo cada día.
  • Una palabra que te defina: He hecho muchas cosas, ser multidisciplinar se supone que no llevan a ningún sitio por no ser especialista, pero no me arrugo ante nada y me encanta que me hablen de áreas que no he tocado. Me gusta aprenderlo todo, y tengo curiosidad por comprender.

Empezaste una carrera no TIC, con perspectivas lejanas de futuro, pero viste su potencial. ¿Tu situación actual es resultado de tu trayectoria?

Empecé Empresariales (ADE), una carrera muy genérica, y me especialicé en Marketing. Y por curiosidad, al terminar hice un Máster de Ingeniería de Sistemas de Microsoft, porque me interesaba la tecnología y veía que el Marketing evolucionaba hacia allí. También me interesé pronto en innovación, en Ono apliqué esos perfiles de la clientela para establecer relaciones, y ofrecerles productos que les fueran útiles. Se trataba de aprovechar la tecnología, de una forma directa y creativa.

Después estuve en una empresa de I+D+i pura, de telemedicina en Cartuja, que ya hacía asistencia en remoto del paciente en el año 2000. Íbamos muy por delante, estudiando a largo plazo cuando iba a salir al mercado esa tecnología, y estuve formándome en inteligencia de mercado, prospección tecnológica, tendencias… análisis puro de marketing.

Decidí parar, embarazada de 8 meses, para ser madre. Tuve esa suerte de poder criar a mis dos hijos, mientras hacía proyectos paralelamente, hasta que tres años después llegó un punto, en plena crisis, en el que quise retomar ya con un perfil muy especializado en innovación y marketing.

Todo tiene un coste en el momento de reengancharte. Así que como no encontraba un puesto tan específico a mi perfil, decidí montar mi empresa con un antiguo compañero, una consultora de estudios de mercado y estrategia de ciudades. Estuvimos cuatro años y nos fue muy bien porque ayudábamos en la toma de decisiones, de ciudades medianas, pero con mucha capacidad de crecimiento. Una ciudad funciona como una empresa, con departamentos y personas que lideran y son vectores de trasnformación en su sector.

Haciendo el Plan Estratégico de Huelva conocí entonces a Xanty Elías, futura estrella Michelín en aquel momento, y nos quedamos con su contacto pues ya lo identificamos como vector que iba a transformar el sector turístico y gastronómico de Huelva, término que usábamos para estas personas por su capacidad de liderazgo. Él tenía una visión muy grande de la ciudad y al cabo de un año, me propuso crear Fundación Prenauta, porque por su experiencia personal se dio cuenta que los niños y niñas están perdiendo su memoria gastronómica. Todos los conocimientos, que yo había ido adquiriendo anteriormente especialmente los del modelo de crecimiento de una startup, los apliqué en un proyecto auténtico y con trascendencia. En ocasiones, algo nos que ocurre a las mujeres, es estamos sobre cualificadas, pero poco promocionadas. Xanty apostó por mi y esa confianza me permite desplegar todas mis capacidades.

La maternidad supone un parón profesional importante. ¿Has visto alguna evolución en las condiciones para volver al trabajo desde que tú fuiste madre a ahora?

Muy poco. Lo cierto es que, lo que hacemos ahora es, retrasarlo en lugar de parar para ser madres. Tomamos las decisiones según las circunstancias, y cada vez que decides ganas y pierdes al mismo tiempo.
Tomé la decisión parar para dedicarme a criar a mis 2 niños, con mis circunstancias personales me lo podía permitir, pero muchas compañeras con no tanta suerte han decidido ser madres mucho más tarde que yo.

Los hombres suelen decidirse por crecer profesionalmente, lo tiene más fácil porque no tiene ese vínculo tan grande con la crianza. Pero para ellos la carrera profesional tiene un coste también, sacrifican mucha vida familar y añoran haberse perdido parte de la niñez de sus hijos e hijas.

La pandemia ha acelerado todo, el teletrabajo ayuda, está evolucionado y van a surgir cosas nuevas. Tengo la esperanza de que vaya calando esa conciencia. Si la mujer se lo propone, después de la maternidad tiene más capacidades, temple, habilidades de liderazgo…Hay un filón muy grande para que se apueste por esos valores, por ese liderazgo responsable y sostenible.

¿Qué facilidades presenta el sector TIC para avanzar en conciliación?

El objetivo de la tecnología es hacernos la vida más fácil: organización, gestión del tiempo y recursos, comunicación y liderazgo… Las mujeres vamos más a lo emocional, que se puede aprovechar en positivo. Pensamos que tenemos que tener el máster de todo, y nos saboteamos pensando que sabemos menos de lo que de verdad sabemos. Y lo que tenemos es que ser conscientes de que tenemos unas habilidades que tenemos que explorar, poner en valor y explotarlas al fin.

¿Crees que nos falta autoconfianza?

Totalmente, eres consciente de tu perfeccionismo, de tu autoexigencia…El valor de la mujer está en humanizar más lo que le pasa a lo largo del día. Porque, al final, todas las personas tienen las mismas necesidades. Los hombres son prácticos y aportan eficacia y agilidad, pero nosotras tenemos más fácil conseguir un compromiso emocional, un consenso de intereses o una coordinación.

Nosotras ahora estamos más cómodas en la conciliación, pero es importante el derecho a la desconexión. Tenemos que tener la mente centrada y no sobrecargarnos, porque estamos acostumbradas a atender a todas las demandas, pero hay un tiempo para cada cosa. Nos tenemos que dar nuestro espacio y nuestro tiempo, para el descanso y la desconexión. La casa tiene que funcionar como un equipo. La pandemia en mi caso nos ha ayudado a repartir las tareas, y no podemos tirarlo todo por la borda. Y hay que intentar dejar de ser tan sobreprotectoras de nuestros hijos/as, y permitirles alcanzar cuanto antes la autonomía, estando pendientes sí, pero evitando que maduren, que sean infantiles o dependientes. 

¿Cómo ves de importante que la juventud adquiera habilidades tecnológicas, al margen de la carrera que elijan, y de cara a la transversalidad de la tecnología para el presente y el futuro?

Esa educación es clave, les falta madurez para discernir, les falta criterio en ese mundo digital, y dominar su propio tiempo para socializar en el mundo real. El reto es educación digital, pero a la vez inculcarles unos valores, y que conozcan los riesgos. Por ejemplo, para un menor es una ruptura emocional fuerte que alguien te bloquee en una red. Te aísla del grupo y está ocurriendo, y hay que enseñarles como personas adultas con ayuda de la administración. La infancia y la adolescencia es el momento en el que están configurando su personalidad, y es un problema, porque tienen una explosión de información a su alcance. La tecnología te da poder, pero también exige responsabilidad en su uso.

¿Crees que la juventud hoy en día es consciente de las posibilidades que ofrece el sector TIC? ¿Crees que se agudiza en el caso de las chicas?

Hay una edad en la que la opinión de la madre ya no cuenta, y la que vale es la de las amistades e influencers. Tienen las mismas inquietudes que antes, pero virtuales, y en esta nueva realidad hay que visibilizar a los y las referentes, y aconsejarles. Visibilizar a esas chicas en perfiles y en sectores tradicionalmente más masculinos y relacionados con la tecnología para que tengan referentes y piensen “yo también quiero y puedo”.

¿Consideras que nos falta a nivel educativo transversalidad, multidisplinariedad…en lugar de tanta especialización?

Siempre va a hacer falta alguien con perfil técnico, pero si no hay líderes con una visión global, ese análisis estará sesgado. Yo me especialicé mucho en innovación, y me pasó que había pocos puestos y salir de ahí era difícil. Ahora no solo piden el perfil técnico, sino competencias.

Las áreas de Recursos Humanos están cambiando en ese sentido. Hay profesiones que son pura vocación, pero si vamos a vivir 100 años, no podemos tener una sola profesión, lo normal es que tengas contacto con 5 o 6 sectores para entender cómo están cambiando los modelos de negocio. Yo tengo una visión muy holística y transversal, por la experiencia que he tenido en sectores muy diferentes y por haber tenido la oportunidad de contactar con muchos puntos de vista. No todo el mundo tiene clara su vocación desde un inicio. Si no sabes lo que quieres hacer, pruébalo todo y sin prejuicios de ningún tipo. El aprendizaje será sin duda valioso para el futuro.

¿Puede ser una de las claves mostrarles la belleza y aplicaciones del sector, humanizar la tecnología?

Sí, y romper estereotipos. Yo era la única chica cuando hice un Executive MBA, y no ingeniera. Pero a su vez era la que tenía más la visión de cliente y estrategia, con capacidad de convertir los datos en algo humano y emocional, que el cliente va a querer adquirir. Mis compañeros de master contaban con esto en los trabajos, pues completaba su capacidad de análisis técnico con el de mercado. En los departamentos de Marketing hay más mujeres pero, en sectores como telemedicina, telecomunicaciones, investigación de mercados y estrategia de ciudades, mi experiencia ha sido de trabajar sólo con hombres, y feliz de hacerlo, aunque más mujeres enriquecerían seguro la marcha de esos sectores.

¿Por qué consideras necesaria esta perspectiva femenina en los puestos de decisión y liderazgo, que tienen un papel activo en el desarrollo de productos tecnológicos?

Ya antes, en el propio departamento de Recursos Humanos, había sesgos. Las métricas de las grandes empresas para seleccionar y evaluar, ya tenían sesgos. No se incluían los valores, donde nosotras puntuamos más alto. Esto ya está cambiando, teniendo en cuenta competencias y valores, para equilibrar esos mandos intermedios y de dirección. En el resto de departamentos igual, si las mujeres no participan en esa estrategia, los productos serán de utilidad “dura”, utilizando un término de Marketing. Porque van a lo práctico, no a lo humano. Se necesita que haya mujeres para el que bienestar, y las decisiones a largo plazo se tengan en cuenta. Se deben unir los dos conceptos, ser prácticos y humanizar los objetivos a largo plazo.

¿Por qué crees que las mujeres no se sienten atraídas por estas carreras, y hay un descenso de matriculaciones y talento femenino en el sector?

En las familias se suele decir que, si tienes buena nota, tienes que aprovecharla en carreras como medicina. Tendemos a lo seguro, a evitar la incertidumbre. Eso ocurre porque los padres y madres, y en las escuelas, no tenemos ni idea de la demanda del mercado laboral ni de las nuevas profesiones a las que se pueden dedicar nuestros hijos. Hay que hacer más ferias, ofrecer más orientación laboral.

En concreto y, sobre todo, las madres recomendamos cosas que nos calman esos miedos de que nuestras hijas fallen en sus decisiones, miedos aprendidos culturalmente. Ellas aprenden ese autosabotaje, lo heredan. Tienes que estar a su lado, pero dejarles libertad, animarlas a que se arriesguen y no transmitirles nuestros miedos, porque muchas mujeres somos hiper perfeccionistas, (y no hace falta, en el fondo te van a querer igual tus hijas…)

¿Tenemos esa mezcla de auto barreras y obstáculos porque se nos exige más que a los hombres?

Sí, se nos exige más compromiso. Hay que tener valor e ir rompiendo barreras, y que para ello nos acompañe la administración. Optamos por empresas más clásicas, porque nos dan esa imagen de seguridad. Si te vas a una empresa nueva, es probable encuentres nuevas formas de trabajar, más inclusión…Recomiendo retirar tu talento de aquellas empresas que lo van a machacar. Yo siempre me he fijado en quien podía mentorizarme, para aprender de su liderazgo, y he huido de lo clásico para evitar quemarme en culturas de empresas anticuadas… Hay que arriesgarse para aprender y crecer.

¿Qué personas te han inspirado a lo largo de tu trayectoria?

La mujer profesional directiva de multinacionales. Me fijaba en perfiles de mujeres muy masculinizadas estéticamente en los años 90´. El entorno te presiona, te ves obligada a cumplir el papel de mujer directiva dura. Hasta que me di cuenta que no podía ser, porque la familia lo sufre, y te estás vaciando como mujer. Tú tienes que tener un carácter propio, tener tu estilo, no cumplir un patrón. Ir contra la corriente, arriesgarse es lo más seguro.

¿Crees que estamos avanzando hacia la igualdad de género en el sector TIC?

Tiene que ocurrir lo mismo que cuando empezó a haber mujeres ejecutivas. Tenemos que romper patrones y plantar cada una nuestra personalidad, con todo el valor y decisiones, para bien y para mal. Esa barrera de pocas mujeres en TIC, la rompemos las propias mujeres. Vamos a romper esos estereotipos, porque vamos a crear otros modelos de referentes para las chicas, que gusten más.

¿Qué mensaje final le darías a esas chicas que se plantean lanzarse a este sector TIC, y a aquellas que encuentran barreras para ascender y alcanzar el liderazgo?

Les diría que apuesten por su manera de hacer las cosas, femenina y genuina, en el sector que quieran. Y que, si apuestan por el TIC, van a ser pioneras y referentes para otras chicas. Ahora mismo es más fácil generar una comunidad de seguidores y seguidoras, porque vas a contracorriente, eres diferente. Y debes seguir tu manera de hacer, que tiene tanto valor como si lo hiciera un chico. No debes cumplir el patrón de nadie.

Les pediría discernir, sobre todo a las niñas, y que se den cuenta que otra vida es posible. No tienen que repetir un camino marcado ya. Y para ello, el valor es el primero de los valores. El valor de creer en sí mismas, de querer cambiar las cosas.