En su afán por hacer propios los retos que se le presentaban, Soledad Romero no dudó en dar el salto desde el ejercicio del Derecho al mundo de la consultoría en el ámbito tecnológico, tras más de 10 años de carrera como abogada. No perdió la oportunidad de crecer profesionalmente, de ser pionera, de abrir camino en un novedoso sector, y vivir en primera persona los constantes avances de la tecnología alineándolos con el cumplimiento normativo. Porque proteger derechos fundamentales de la ciudadanía, era y es tan importante como su labor inspiradora, enseñando a los/las niños/as en igualdad acerca de la enorme proyección y diversidad profesional que abarca el área de la ciberseguridad.

 

Soledad, ¿Cuál ha sido tu trayectoria? ¿Cómo has llegado a dónde estás ahora mismo?

El ejercicio de la abogacía durante mis primeros años de carrera profesional me permitió alcanzar una visión muy pragmática en cuanto a la aplicación de las leyes y normas. Esto lejos de ser un obstáculo, se convirtió para mí en la clave para dar el salto al mundo digital desde el Derecho.

El hecho de ser un perfil jurídico que entendiera el lenguaje técnico, junto a la capacidad para trabajar en equipos multidisciplinares, me brindó la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades y descubrir otro tipo de expectativas trabajando en Madrid y Barcelona para grandes multinacionales e incluso también en algún proyecto internacional, junto a enormes profesionales de quienes he aprendido mucho y con quienes sigo creciendo.

He trabajado como consultora, auditora, gerente y docente en organizaciones públicas y privadas, en gran parte de la geografía española y en el extranjero, en el ámbito de la seguridad de la información, la privacidad, la protección de datos, los incidentes de seguridad, el derecho de las nuevas tecnologías. Terminar trabajando en un área de ciberseguridad era solo cuestión de tiempo.

Sin embargo, nada de esto hubiera sido posible sin mi familia. Mi marido y mis hijas siempre han estado ahí, haciéndolo todo más fácil.  

Para conocerte más a nivel personal, te planteamos unas preguntas cortas:

Un hobby. El canto coral. La música estimula el cerebro y al mío parece le sienta muy bien eso de intentar leer las partituras y tratar de seguir al director, además de la actividad social, disfrutar con los compañeros de los ensayos, las actuaciones etc.

Un lugar. Cualquiera desde donde se pueda ver salir y ponerse el sol cada día. Como reza el dicho “Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera”. No en vano, nací allí en Antequera.

Un libro. Ahora mismo estoy inmersa en “El Dominio Mundial”, escrito por el coronel Pedro Baños. Indispensable su lectura para conocer dónde y cómo estamos en estos momentos en el mundo.

Una película. “Little Boy”, del año 2015, dirigida por de Alejando Gómez Monteverde. Es una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial que trata una historia de fe y esperanza en la que el protagonista es un niño de 8 años que cree en sí mismo por encima de todo lo que le rodea. Si tuviera que destacar una escena elegiría la del final, pero no la cuento para no hacer spoiler, por si alguien quiere verla.

Un personaje. Isabel I de Castilla. Era una mujer que no estaba destinada a ocupar el trono y, sin embargo, su manera de reinar y de hacer política hizo muy grande a España. Me gustaría destacar sobre todo que fue pionera en prescribir la igualdad de todos/as sus súbditos/as, ya fueran del o el Nuevo Mundo.

Una App. Las aplicaciones hay que entenderlas como tecnología tiene que servir y beneficiar a los/as ciudadanos/as y usuarios/as que las utilizan. En este sentido, hay una aplicación que me parece especialmente útil y no es demasiado conocida.

Se llama “AlertCorps”, y detrás están las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Es un canal discreto que sirve para solicitar ayuda directa, tanto si eres víctima como testigo. De manera automática te permite comunicar un delito como un acto vandálico, un robo, una pelea y puedes enviar fotografías, vídeos o informar mediante iconos, transmitiendo la incidencia en tiempo real.

Una palabra que te defina. no tengo ninguna que me defina en especial, pero hay dos palabras que me gustaría resaltar, esfuerzo y perseverancia. Ambas, son un denominador común que se repite constantemente en la generación de mujeres que conozco trabajando en este sector de la ciberseguridad.

Desde esa adolescente y tu vocación por el derecho, a la profesional de la ciberseguridad que eres hoy, ¿Cómo ha cambiado tu visión de la tecnología?

Ha cambiado muchísimo. Cuando yo estudiaba la carrera, la tecnología avanzada era una máquina de escribir y un teléfono de sobremesa.

En los 90 y tantos, empezábamos a oír hablar de Internet, pero parecía algo muy lejano y pensábamos que trabajar en la Red era algo que tardaría en llegar a nuestras vidas. Nada más lejos de la realidad, puesto que casi todos los avances tecnológicos los hemos asumido incluso antes de contar con una regulación efectiva que garantice nuestros derechos. En muy poco tiempo, hemos pasado de aquella tecnología que se adaptaba a nuestras necesidades, a que seamos nosotros/as quienes tengamos que adaptarnos a la tecnología.

Desde mi punto de vista, lo fundamental es lograr ese equilibrio esencial en el que la tecnología sea un elemento facilitador de la vida, del trabajo y del ocio, pero sin que tengamos que perder nuestra esencia como individuo, como persona. 

Del ámbito tecnológico se vislumbra que nacerán las nuevas profesiones del futuro. Esto supone que el ámbito empresarial en general se verá involucrado también en esos avances, ¿Lo crees así?

Sin duda, pero la necesidad no es del futuro, sino del presente. La carencia de talento en el sector TIC y la poca presencia femenina son un freno para la competitividad de las empresas.

Los negocios que no estén ya preparados para hacer frente a los ataques de los ciberdelincuentes no pueden garantizar su propia supervivencia. Para ello necesitan contratar interna o externamente a los profesionales expertos en las diversas materias relacionadas con la ciberseguridad.

En la actualidad, esto se traduce para las empresas y también para la Administración Pública, en una demanda exponencial de perfiles tecnológicos o de cumplimiento, que el propio mercado no es capaz de proveer porque no están disponibles ni formados.

La solución debería llegar desde el sector educativo y ya vamos tarde.

Sobre las consecuencias de la desigualdad de género en el sector TIC, y según tu experiencia profesional ¿Cómo afecta a las mujeres?

Si las mujeres solamente nos ponemos del lado del consumo de tecnología y no del lado del desarrollo de la tecnología, al final sólo somos demandantes y no productoras. La riqueza se queda en el lado productivo en el que no estamos y en eso, salimos perdiendo. Es la conocida como brecha de género digital, que se traduce en una brecha entre riqueza y pobreza de la que apenas se habla.

Afecta a las mujeres bastante más, porque de manera casi automática descartan trabajar en ciberseguridad, hoy día sigue siendo una carrera profesional poco atractiva para las chicas. Esta realidad está cambiando, pero muy lentamente.

El problema es bastante más acuciante si pensamos en la natural evolución tecnológica que está actualmente dibujando nuestra sociedad. La inicial convivencia con los robots y humanoides, con cierta lógica viene de la mano de la automatización de las tareas y la sustitución de las personas en aquellos puestos de trabajo de menor cualificación. Nuestra realidad presente es que estos puestos vienen siendo ocupados en mayor número por más mujeres que hombres y si continuamos así, la brecha será cada vez mayor. Está demostrado que la alta tecnología puede crear una ruptura difícilmente superable entre quienes pueden tener acceso a ese conocimiento y los que no.

Se trata, en definitiva, de una fractura que no nos podemos permitir como sociedad.

¿Por qué crees que no se consigue motivar a las nuevas generaciones para que se den cuenta de la importancia de la tecnología en su futuro y vean en ella una clara oportunidad laboral?

Hay un poco de todo, falta de estímulo y motivación, de información, de visibilidad, etc. Los valores sociales que se promueven actualmente no propician la cultura del esfuerzo, del sacrificio necesario para conseguir alcanzar tus sueños.

Tampoco ayuda mucho la falta de planificación y el hecho de hace falta educar en temas esenciales como seguridad de la información, delitos digitales o lenguajes de programación, etc.

Desde mi punto de vista, falta “orientación tecnológica” en edades tempranas para favorecer las carreras TIC y al mismo tiempo, son necesarios mecanismos que propicien la comunicación, la visibilidad y la determinación de mujeres referentes en estas áreas.

¿Cómo analizas el papel de la mujer en el sector TIC actualmente tanto de forma cuantitativa como cualitativa?

En ciberseguridad la demanda actual de puestos de trabajo es brutal y no hay perfiles suficientes en el mercado, para poder cubrirla. Sabemos que actualmente el número de hombres que trabajan en el sector TIC es de más del doble que el de las mujeres. Así que desde el punto de vista cualitativo existe un margen de mejora importante.

Sin embargo, me gustaría considerar otros aspectos casi más relevantes que los números. El trabajo dignifica a las personas, es el vínculo que nos engancha con los demás y el medio de contribución y de mejora de la sociedad en la que vivimos. Es necesario un cambio de cultura y mentalidad que permita la igualdad de oportunidades de manera real y efectiva, de otro modo este rumbo actual no favorecerá en modo alguno ni la cuestión de género, ni el desarrollo profesional de las mujeres y lo que tendremos será una sociedad fallida en cuanto a la generación de igualdad de derechos entre hombre y mujeres.

La Administración pública y las empresas tienen un papel trascendente en estos aspectos y, además, contamos con herramientas que facilitan el camino como, por ejemplo, la aplicación efectiva de los planes de igualdad, de las políticas de conciliación o la formación que está demostrado que pueden garantizar entornos saludables en igualdad.

¿Qué otros obstáculos has encontrado para el desarrollo de tu carrera como mujer en el sector TIC?

Creo que en este sector, las barreras funcionan de manera diferente a otros. Con esto no quiero decir, que no existan. El hecho de que tengamos una mayor demanda de profesionales en el ámbito de la ciberseguridad facilita el acceso, es decir, si tienes las habilidades y el conocimiento tienes más opciones para desarrollar una carrera en este sector.

Sin embargo, me parece que es más necesario poner el foco en el hecho de que es imprescindible formar a los profesionales que quieran trabajar en ciberseguridad y no perder el tiempo en visibilizar barreras que suponen obstáculos. Es más importante promover y dar a conocer que en este sector hay muchas oportunidades laborales.

¿Crees que la falta de profesionales para cubrir esta demanda de empleos puede tener que ver con las dificultades de conciliación de la vida familiar y laboral?

No del todo y tampoco como causa única de la falta de profesionales en el sector, porque como ya he comentado, la escasez de profesionales TIC afecta mucho a las mujeres, pero también en gran medida a los hombres. Se trata de un problema común.

La dificultad de conciliar siempre es algo a considerar en cualquier carrera y desde cualquier perspectiva del ámbito laboral y el hecho de que pueda haber empresas que no promuevan la conciliación ya es un error en sí, puesto que estarían incumpliendo la normativa en vigor. A su vez, cada uno en su responsabilidad profesional tiene que valorar si existe un entorno propicio o no a la aplicación de los valores de la conciliación.

En mi caso, lo que más he echado de menos siempre a lo largo de mi carrera han sido políticas de apoyo a la familia que al mismo tiempo fuesen de la mano de las políticas de conciliación, una cosa no quita a la otra y le aseguro que ser madre de familia numerosa no es fácil ni en este ni en ningún otro sector, cuando las leyes no acompañan en este sentido.

¿Puede estar la clave en gestionar la conciliación desde un punto de vista masculino y femenino?

No lo creo, la gestión de la conciliación debe estar basada en la implementación de medidas reales que permitan una auténtica corresponsabilidad y conciliación de la vida personal y laboral, tales como el teletrabajo, flexibilidad horaria o permisos igualitarios.

Entiendo que es una gestión que requiere un esfuerzo por las dos partes. La empresa tiene la obligación de poner sobre la mesa las herramientas de conciliación, y los trabajadores/as tienen la de exigir que se respeten dichas herramientas para conseguir un equilibrio entre lo exigible y lo razonable.

Dices que hay una necesidad de cambio de perspectiva social, ¿Piensas que en la decisión de las chicas puede influir la existencia de estereotipos en torno a las carreras tecnológicas?

Sin duda. Las chicas no suelen tener referentes en ciberseguridad y si bien cada día se trabaja con más ahínco para cambiarlo, apenas existen y eso es tanto para lo bueno, como para lo malo. Me refiero al hecho de que cuando la noticia no es positiva la imagen del ciberdelincuente que sale en los medios es la de un hombre y cuando el anuncio es de algún “influencer” la que sale en las redes sociales es una chica y así, seguimos creando estereotipos.

Las estadísticas de muchos de los organismos dedicados a medir esta brecha a nivel mundial publican cifras que demuestran un cierto retroceso en relación con el número de estudiantes que elige una carrera técnica o científica, ya sean chicos o chicas. Esto no es más que un fiel reflejo de la sociedad actual y de la percepción que tiene la juventud sobre lo que significa trabajar en ciberseguridad.

Tenemos un déficit global de especialistas y este déficit abarca a todo tipo de profesionales. La industria tecnológica no solo demanda ingenieras de telecomunicaciones o informática, también es necesario cubrir otro tipo de puestos con expertos en Derecho, Psicología, Filosofía Comunicación, Marketing, Periodismo, Neurolingüística, etc. En mi caso, especializarme en Derecho a la privacidad fue lo que me permitió dar un vuelco a mi carrera para adentrarme en el mundo ciber. Estos referentes no se ven porque seguimos siendo muy pocos y a las chicas solo se les están mostrando referentes técnicos y científicos. Esto para mí significa perder cierta ventaja, porque no facilita la visibilidad de la gran cantidad de roles y profesiones diferentes que caben en este sector de la ciberseguridad.

¿Qué importancia les das a contar con esos referentes o modelos inspiradores? ¿Te has encontrado con alguna o varias personas que te hayan inspirado en tu vida personal o profesional?

Contar con alguien que te adelante en experiencia y conocimiento es muy enriquecedor, te allana el camino a recorrer e indudablemente te puede facilitar la toma de decisiones en tu vida profesional. Es necesario trabajar en esta línea, si queremos cambiar la trayectoria a la baja que he descrito antes.

En mi caso, mis referentes han sido siempre mis pares, mis propias compañeras de trabajo. ingenieras en telecomunicaciones o informática, todas ellas excelentes profesionales de quienes he aprendido y sigo aprendiendo todos los días. No me olvido tampoco del sin fin de compañeros grandes, enormes profesionales con quienes he compartido y comparto mi día a día, sobre todo en relación con esa formación más técnológica que enriquece ese conocimiento a un perfil jurídico.

Quizá en este aspecto (más por la edad que por otra cosa) he sido en cierta medida pionera, y me ha tocado ser más inspiradora que inspirada, así que ahora desde mi experiencia trato de colaborar siempre que está en mi mano, con el objetivo de promover estas inquietudes.

Para concluir y a grandes rasgos teniendo en cuenta todos los aspectos que hemos comentado ¿Piensas que estamos en el camino de avanzar hacia la igualdad en el sector TIC?

No, no veo un horizonte nítido. Creo que estamos trabajando en la buena dirección pero la igualdad de oportunidades está aún muy lejos.

Como ya he comentado antes es indispensable la aplicación de políticas eficaces, pero estas políticas tienen que partir de la realidad de que es un hecho cierto que las mujeres necesitan más conocimientos en aspectos como el uso de las herramientas informáticas, o con la programación, etc, tenemos la obligación de despertar ese interés independientemente de que cada persona elija estudiar la carrera que quiera. Estas carencias nos son más que una consecuencia derivada de la nula educación que hemos recibido en habilidades digitales.

Luego, el punto de partida de ese camino hacia la igualdad en el sector está en la educación y la orientación digital. Val nos irá si lo seguimos descuidando.

Por último, ¿Quieres añadir o resaltar algún aspecto que se nos haya quedado en el tintero?

Me gustaría resaltar que iniciativas como WomANDigital son imprescindibles en estos momentos de cara a ofrecer visibilidad a mujeres referentes Tenemos que preservar este altavoz que mantenga vivo este discurso y objetivos.

De otro lado, las empresas a través de la Responsabilidad Social Corporativa pueden hacer mucho para mantener la concienciación y favorecer la tendencia creciente de la igualdad de oportunidades incluso como una iniciativa estratégica de la compañía, liderada por la alta dirección.

No es un camino fácil, pero seguro que se puede alcanzar si no cejamos en el empeño.