Si bien este titular puede resultar reduccionista, superficial o incompleto, sobre un fenómeno como la brecha de género digital, que es muy amplio y que va mucho más allá de su componente económico, en el siguiente post nos proponemos hacer números. Nos centramos en las cifras, en el coste que supone la desigualdad en el ámbito digital, para concienciar con datos, sobre la trascendencia de esta problemática en una sociedad conectada y cada vez más dependiente de la tecnología.

La brecha de género digital causa un fuerte impacto a nivel social y laboral en todos los países, incluyendo España, pero también a nivel económico. Un coste que ha ido en aumento en los últimos años, conforme las mujeres han ido ocupando el furgón de cola en el avance de la digitalización, y el sector tecnológico ha ido cobrando un mayor peso e influencia en la sociedad.

Una desigualdad patente actualmente, cuya influencia amenaza con ser decisiva en un futuro cercano. Porque competitividad y capacidad tecnológica irán de la mano, pero no solo irá ligadas al desarrollo de infraestructuras, sino también a la de personas cualificadas, capaces de desarrollar y aplicar la tecnología en áreas emergentes.

Déficit de profesionales

Las empresas alertan ya de las dificultades de encontrar personal para puestos TIC especializados, que prácticamente aún se está formandose para los puestos que se solicitan. Una dificultad aún mucho mayor, en el que caso de encontrar especialistas en discliplinas TIC. Y si continúa esta tendencia descentente en las vocaciones y matriculaciones de chicas en carreras técnicas, los datos no son nada halagüeños.

Según un informe elaborado por Telefónica en colaboración con Analistas Financieros Internacionales, el crecimiento de los puestos de trabajo digitales en el mercado laboral crecerá un 2,9% anual, por lo que la demanda alcanzará los 2,9 millones de empleos en los próximos 30 años.

En este sentido, las personas ocupadas en profesiones digitales en nuestro país crecerán a un ritmo del 1,3% anual, es decir, un total de 1,8 millones de personas en las próximas tres décadas, lo cual evidencia un déficit de talento digital de 1,1 millones de perfiles profesionales en España para 2053.

Freno económico y al progreso social

¿Cuál será ese coste de oportunidad de la brecha de género en las profesiones digitales? A esta cuestión responde el citado XIV informe de ClosinGap.

En términos estrictamente económicos, el coste de oportunidad en la economía española de no cerrar la brecha de talento digital ascenderá a 71.700 millones de euros en 2053, lo que equivale al 6,4% del PIB de 2021.

Una pérdida, que supone además de menos riqueza, un decrecimiento en el bienestar y la competitividad de un país. Para detener esta nada desdeñable sangría económica, y este freno al progreso y avance socioeconómico, tendría que acelerarse el ritmo de crecimiento de mujeres ocupadas en profesiones digitales. En concreto, se estima que esta cifra debería crecer a un ritmo del 5,1% anual, para alcanzar el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado laboral digital en 2053. O lo que es lo mismo, la brecha de género en las ocupaciones digitales tardará 32 años en cerrase.

Nuevas profesiones en la era digital

La vida es cambio, y si hablamos de tecnología, nos referimos a un avance constante y cada más rápido en la actual sociedad digital. Porque el ámbito de la ciencia y la tecnología cada vez se amplía e involucra más áreas, se desarrolla en más ámbitos, necesita de la interdisciplinariedad, de la diversidad, y de las diferentes visiones que pueden aportar profesionales desde muy distintas áreas. Hablamos de complementariedad y de enriquecimiento, de una necesaria multidisplinariedad en los enfoques y, por tanto, de profesionales con distintas trayectorias que transfieran su conocimiento y experiencia a la tecnología.

Y en ese avance, también surgen y surgirán nuevas disciplinas y profesiones aún por conocer. Y como vimos el post Transformación digital: da un vuelco clave a tu perfil profesional, no solo se necesitan personas dedicadas a las matemáticas, la informática o la ingeniería, sino que se formen o provengan de otras áreas y sean capaces de desarrollarse en nuevas áreas. Nuevas disciplinas como la ciencia de datos, el desarrollo web y multimedia, la gestión de comercio electrónico, la ciberseguridad, el marketing digital, la gestión de medios sociales, o la experiencia digital de las empresas, entre otras muchas.

Porque en la era digital hay esperanza y muchas oportunidades, para la juventud, y también se abren posibilidades para aquellos y aquellas profesionales que quieran enfrentarse al reto y dar el salto hacia lo digital.