14 de enero de 2026

2026 acaba de comenzar y, como quien empieza un nuevo archivo en blanco, nos encontramos ante una oportunidad única: compilar colectivamente un futuro tecnológico más humano, diverso y responsable. El año que dejamos atrás nos ha mostrado tanto la velocidad con la que avanza la digitalización como los retos que aún persisten para que esa innovación beneficie a todas las personas por igual.

Este post dibuja una hoja de ruta orientada a 365 días de acción positiva, desde una perspectiva de justicia de género en el sector tecnológico y las STEM.

UN SECTOR EN EXPANSIÓN… Y CON DEMANDAS URGENTES

El mercado laboral ligado a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) sigue creciendo a ritmos notables. El empleo TIC en España ha aumentado cerca de un 48 % en la última década, señal de que la transformación digital está generando una demanda sólida de talento cualificado, especialmente en áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad y análisis de datos.

Según el informe “State of European Tech 24, elaborado por Atómico, entre 2015 y 2024, el número de trabajadores en este ámbito se ha multiplicado por trece en España hasta alcanzar los 175.000 empleados. Esta cifra sitúa a España como el quinto país europeo en términos de empleo tecnológico por delante de economías como Italia, Finlandia y Suecia.

Sin embargo, a pesar de este dinamismo, aún existe una brecha de talento importante: se estima que el mercado tecnológico español podría ver vacantes de perfiles técnicos sin cubrir, con impacto sobre la competitividad del país.

2026 es el año para actuar sobre dos frentes a la vez:

  1. Aumentar la oferta de profesionales TIC cualificados mediante formación continua y actualización de habilidades.
  2. Garantizar que niñas, jóvenes y mujeres formen parte de ese crecimiento con oportunidades reales y sostenibles.

EL RETO INVISIBLE: EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Un informe de la consultora AND Digital reveló que el 22 % de las mujeres en tecnología sienten que el síndrome del impostor ha limitado su éxito profesional. Esta percepción está especialmente presente en etapas tempranas de la carrera, aunque muchas mujeres avanzan y afianzan su confianza con experiencia.

Estudios académicos como “Impostor Phenomenon Among Software Engineers: Investigating Gender Differences and Well-Being”, confirman que las mujeres lo experimentan con mayor frecuencia.

Investigaciones en ingeniería de software muestran que más de la mitad de profesionales del software experimentan el fenómeno, y las mujeres tienden a reportarlo con mayor frecuencia que los hombres

Expertas en tecnología señalan que la cultura laboral en sectores dominados por hombres —incluido el tecnológico— contribuye a que muchas mujeres sientan duda sistemática sobre su competencia, lo que alimenta este síndrome

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico ampliamente documentado que afecta a la mayoría de personas en algún momento, pero su frecuencia y gravedad tienden a ser mayores entre mujeres, especialmente en sectores subrepresentados como el tecnológico. Datos recientes muestran que una proporción significativa de mujeres en tech sienten que este auto­duda ha frenado su desarrollo profesional, lo que refuerza la importancia de estrategias específicas de apoyo, referentes y entornos laborales más inclusivos.

¿Cuál es la buena noticia? Que visibilizarlo es el primer paso para desmontarlo. Eliminar barreras psicológicas —junto con las estructurales— es un propósito real y alcanzable para 2026.

PREPARARSE PARA LOS NUEVOS DESAFÍOS LABORALES

Las transformaciones impulsadas por la digitalización y la automatización están configurando un panorama en el que las empresas buscan profesionales que combinen conocimiento técnico con visión estratégica y competencias transversales. En 2026, ya no basta con dominar un lenguaje de programación, sino que se valoran perfiles que integren capacidades digitales y humanas.

Según el Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial (WEF), existe una clara evolución en la demanda de habilidades hacia aquellas que combinan dominio de tecnología con capacidades humanas conectadas a innovación, creatividad y empatía. Esto confirma que ser tecnológicamente competente es necesario, pero no suficiente: también serán esenciales habilidades como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la colaboración y la resolución de problemas complejos en entornos diversos.

Por ejemplo, la Consultoría TIC —capaz de traducir necesidades de negocio en soluciones tecnológicas— ejemplifica esta tendencia hacia competencias híbridas en el sector.

Esto implica apostar por una formación que no solo enseñe cómo se hace algo, sino también por qué, para quién y con qué impacto. Esa mirada crítica es una oportunidad para que el enfoque de género, la equidad y la diversidad formen parte del ADN de la formación tecnológica.

ROLES Y PERFILES…PROFESIONALES DEL 2026

Ya no es una cuestión de tendencias, es una realidad profesional. Estos son los roles con mayor empleabilidad en el entorno tecnológico de los próximos años y, aunque muchos de ellos parecen “técnicos”, su desempeño exitoso depende cada vez más de capacidades híbridas:

  • Desarrollador/a de Software y Especialista en IA: se sigue consolidando la demanda, pero con un claro enfoque hacia soluciones ajustadas al contexto de negocio y a criterios éticos y sociales.
  • Consultor/a TIC: conecta estrategia y tecnología, un ejemplo clásico de híbrido profesional.
  • Especialista en automatización, Producto Digital o UX/UI: combinan competencia técnica con comprensión profunda de necesidades humanas.

¿Y sobre habilidades? Los análisis laborales resaltan que las habilidades más valoradas en 2026 son:

  • Dominio de Inteligencia Artificial, Big Data y Ciberseguridad — esenciales para gran parte de industrias tecnológicas.
  • Capacidad de aprender de forma continua, adaptarse a nuevas herramientas y escenarios.
  • Habilidades humanas como comunicación, empatía, trabajo colaborativo, pensamiento crítico y gestión del cambio, cada vez más visibles en ofertas laborales TIC.

En resumen, en 2026, los empleadores buscan profesionales que no solo construyan tecnología, sino que entiendan para quién se construye.

IGUALDAD DE GÉNERO: UN ACELERADOR DE TALENTO

Estos cambios en la demanda de perfiles TIC y STEM no son abstractos: tienen un impacto real en oportunidades laborales y en quién accede a ellas. Cuando el mercado pide perfiles híbridos, se abre una ventana de oportunidad para que más mujeres —con habilidades diversas y experiencias propias— aporten no solo capacidad técnica, sino también perspectivas humanas y sociales en el diseño, desarrollo y gestión de tecnología.

Esto reconfigura la definición de talento digital: ya no es solo saber programar —es ser capaz de contextualizar, empatizar, liderar y transformar.

Si las mujeres tuvieran oportunidades proporcionales a su población y capacidades, el sector TIC no solo resolvería mejor la escasez de perfiles, sino que ganaría en innovación real y socialmente significativa. Esto es especialmente importante porque la tecnología no se hace en abstracto: la tecnología que se diseña hoy será la base de los servicios, productos y decisiones que nos rodearán mañana.

Más diversidad significa:

  • Más soluciones adaptadas a contextos reales, no a presupuestos estereotipados.
  • Equipos más creativos y resilientes, capaces de integrar múltiples perspectivas.
  • Mayor justicia social al diseñar servicios y productos digitales que responden a toda la población, no solo a perfiles mayoritarios.

UNA HOJA DE RUTA PROACTIVA PARA 2026

Educación y vocaciones STEM desde temprano

Intensificar programas que despierten vocaciones STEM entre niñas y adolescentes, con referentes, mentoras y espacios de experimentación real.

Formación continua con perspectiva de género

Diseñar itinerarios formativos que contemplen habilidades técnicas avanzadas y estrategias para fortalecer la confianza de las mujeres, superando obstáculos como el síndrome del impostor.

Entornos laborales responsables e inclusivos

Políticas internas de empresas que fomenten la subida a roles de liderazgo, la conciliación, la flexibilidad y la igualdad salarial.

Visibilidad y voz en espacios públicos

Apoyar que mujeres expertas sean referentes visibles en conferencias, medios, debates de tecnología y toma de decisiones públicas, equilibrando la narrativa digital.

2026, UN AÑO DE IMPULSO COLECTIVO

Este año nuevo puede convertirse en un hito si pensamos en el talento tecnológico como patrimonio colectivo y en la igualdad de género como acelerador de innovación y justicia social.

El mercado laboral TIC en 2026 no será solo un terreno de especialistas técnicos: será un terreno de personas versátiles, capaces de integrar tecnología y humanidad. Esta evolución abre un espacio estratégico para que la igualdad de género sea parte del diseño del sector: si las mujeres participan y lideran en estos perfiles híbridos, la tecnología será más inclusiva y socialmente relevante.

La transformación digital es más humana cuando es diversa.
La tecnología es más eficaz cuando escucha todas las voces.
Y el futuro es más sostenible cuando se diseña desde la inclusión.