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Entrevista con Raquel Pérez
Personal
Un hobby.
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Entrevista
Comencemos remontándonos un poco hacia atrás. ¿Cuál era tu visión de la tecnología cuando eras estudiante y cuál es ahora?
Cuando era estudiante veía la tecnología principalmente como un invento apasionante que me permitía imaginar que las cosas se podían hacer de otra manera, igual que Julio Verne con sus libros. Una herramienta. Hoy la entiendo como un lenguaje que transforma industrias, culturas y modelos de negocio.
He trabajado muchos años entre marketing, comunicación de proyectos socio-culturales y organización de eventos, y eso me ha permitido ver cómo la tecnología puede potenciar la creatividad humana, la conexión y las experiencias. No se trata solo de programar o usar herramientas, sino de imaginar nuevas formas de crear, producir y relacionarnos.
La tecnología, bien utilizada, es una palanca de cambio enorme.
¿Crees que es importante que la juventud adquiera competencias tecnológicas, independientemente de su profesión?
Absolutamente. No todas las personas tienen que ser ingenieras, pero sí necesitamos entender la lógica digital.
Hoy cualquier sector —desde la moda hasta la artesanía o la educación— está atravesado por la tecnología. Tener competencias digitales permite ser más creativo, tomar mejores decisiones y adaptarse a los cambios.
Para mí, lo importante es combinar pensamiento crítico, creatividad y cultura tecnológica.
Tecnología, persona y sociedad… ¿es el pensamiento digital la clave para entender la transformación digital?
Sí. Muchas empresas creen que la transformación digital consiste en comprar tecnología, pero en realidad es un cambio de mentalidad.
El pensamiento digital implica entender cómo funcionan los datos, las plataformas, la colaboración en red o la innovación continua. Cuando una organización adopta esta mentalidad, puede diseñar estrategias más ágiles y sostenibles.
El gran reto no es tecnológico, es cultural y humano.
¿Cómo ves el papel de las mujeres en el sector TIC?
Las mujeres tienen un papel clave, pero todavía hay un camino por recorrer.
Durante años la tecnología se ha contado desde una narrativa muy masculina, y eso ha generado estereotipos que alejan a muchas niñas y jóvenes. Sin embargo, cada vez vemos más mujeres liderando proyectos tecnológicos, emprendiendo o investigando.
La diversidad no es solo una cuestión de justicia, es una ventaja competitiva.
¿Cuáles son los principales obstáculos que encuentran las mujeres en el sector?
A menudo son barreras invisibles: falta de referentes, estereotipos o entornos profesionales donde todavía cuesta reconocer el liderazgo femenino.
En muchos casos las mujeres sienten que deben demostrar más para obtener la misma credibilidad.
Mi consejo es claro: no pedir permiso para ocupar espacios de liderazgo. Y también rodearse de redes de apoyo.
¿Has tenido algún referente que te inspirara?
He tenido referentes masculinos y femeninos que me han ayudado mucho en el camino, pero si tengo que destacar algo es la inspiración de las mujeres científicas y que han trabajado intensamente en paralelo en divulgación, como Margarita Salas o Marie Curie.
Muchas veces no se habla de ellas, pero su legado demuestra que las mujeres siempre han estado presentes en la innovación y en la ciencia.
Hoy intento, desde mi trabajo, contribuir también a generar nuevos referentes.
¿Crees que existe un estereotipo sobre las mujeres en tecnología?
Sí, todavía existe la imagen de que el mundo tecnológico es exclusivamente técnico o masculino. Pero la realidad es muy distinta. Hoy el sector necesita perfiles multidisciplinares: creatividad, diseño, estrategia, comunicación, ética…
La tecnología necesita miradas diversas para construir soluciones más completas.
¿Estamos avanzando hacia la igualdad real en el sector?
Estamos avanzando, pero todavía de forma lenta, las cifras lo demuestran.
Las nuevas generaciones ya tienen una relación mucho más natural con la tecnología, y eso ayuda. Sin embargo, aún queda trabajo en educación, visibilidad y cultura empresarial.
La clave está en generar ecosistemas donde la diversidad sea parte natural de la innovación.
¿Qué acciones deberían impulsar las instituciones y las empresas?
Es fundamental trabajar en tres niveles:
Primero, en la educación temprana que acerque la tecnología a niñas y jóvenes.
Segundo, visibilidad de referentes femeninos, como hace WomANDigital.
Y tercero, programas reales de liderazgo y emprendimiento femenino.
La colaboración público-privada es esencial para que estas iniciativas tengan impacto.
Como “Gamer’s mother”, ¿crees que es importante fomentar vocaciones STEM desde edades tempranas?
Totalmente.
La curiosidad tecnológica empieza jugando, explorando y creando. Los videojuegos, por ejemplo, pueden ser una puerta fantástica hacia el pensamiento digital.
Lo importante es que niñas y niños entiendan que la tecnología no es solo consumir, sino también crear.
¿Qué le dirías a la juventud que está decidiendo su futuro profesional?
Pues les diría lo que le digo a mi hijo, que cultiven la curiosidad. Que aprendan a combinar tecnología y creatividad en cualquier vocación que tengan. Y que no tengan miedo a reinventarse.
Muchas de las profesiones del futuro todavía no existen y las que existen, serán distintas por la propia evolución social. Aprender continuamente en lo profesional y personal no es opcional.
¿El emprendimiento digital puede ayudar a avanzar en igualdad?
Sí, porque es más fácil poner en marcha proyectos, participar de redes o crear equipos de trabajo deslocalizados. Además, permite crear nuevos modelos y romper estructuras tradicionales.
El emprendimiento digital es muy transversal y abre oportunidades para perfiles muy diversos. Además, muchas startups nacen precisamente para resolver problemas sociales, lo que genera un impacto positivo.
Hablemos de conciliación…
La conciliación sigue siendo un reto, pero el sector tecnológico tiene ventajas importantes: trabajo flexible, remoto y nuevas formas de organización.
El desafío está en normalizar estas dinámicas para todos, hombres y mujeres.
La conciliación no debería ser un tema de género, sino de cultura empresarial.
¿Es el momento de humanizar la tecnología?
Más que nunca.
La inteligencia artificial, los datos o los algoritmos tienen un enorme impacto social. Por eso es fundamental incorporar ética, diversidad y sostenibilidad en el desarrollo tecnológico. La tecnología debe estar al servicio de las personas y del planeta.
¿Qué importancia tiene la sororidad en el sector tecnológico?
Es fundamental.
Cuando las mujeres comparten conocimiento, experiencias y oportunidades, el impacto se multiplica. Las redes de apoyo ayudan a romper barreras y a acelerar el cambio.
La sororidad es también una forma de liderazgo colaborativo.
¿Por qué es importante incluir diversidad en la innovación?
Porque si las tecnologías se diseñan desde una sola perspectiva, corremos el riesgo de reproducir sesgos y desigualdades. La diversidad mejora la innovación porque amplía las preguntas, las soluciones y los enfoques.
Las mejores soluciones tecnológicas son aquellas que entienden la complejidad de la sociedad.
¿Quieres lanzar algún mensaje final?
La tecnología no pertenece a un grupo concreto de personas. Es un espacio abierto para imaginar el futuro.
Necesitamos más mujeres liderando proyectos tecnológicos, creando empresas, investigando y diseñando soluciones.
Y, sobre todo, necesitamos que las nuevas generaciones entiendan que la tecnología también es creatividad, impacto social y oportunidad.