Las cifras coinciden en todos los países. Se crean menos startups lideradas por mujeres, una tendencia que también se da en el sector TIC. Sin embargo, estas empresas nacidas del emprendimiento femenino tienen mayor supervivencia. Analizamos las razones por las que los proyectos de negocio promovidos por mujeres son minoritarios, pero resultan más solventes y duraderos a la larga que los de los hombres.

Menos empresas femeninas pero con mayor supervivencia

Las empresas lideradas por mujeres, son una minoría. Así lo muestran las cifras de informes elaborados por diferentes entidades como la iniciativa W Startup Community .

Los datos del emprendimiento femenino mejoran, pero la igualdad es aún un reto a alcanzar.

– El 16% de las startups están lideradas por mujeres en España, siendo la media de Europa del 13% según el portal EU-Startups.

– 12% de mujeres TIC en España vs 19% en OCDE.

– Las mujeres en ingenierías representan solo el 24%

– Los hombres representan el 93% del tejido de Venture Capital.

A pesar de ser una minoría estas startups femeninas ¡son unas supervivientes! Fracasan menos, resultan más solventes y longevas.

En el caso de los negocios digitales, el número de emprendedoras es también bajo, situándose en el 14%. Sin embargo, el emprendimiento digital y tecnológico es precisamente el principal motor de creación de valor en la economía en las últimas décadas, por lo que la brecha de género digital supone uno de los principales desafíos para el desarrollo social y económico actual.

Liderazgos dispares

Las causas de estas diferencias entre el emprendimiento femenino y masculino, pueden encontrarse en las distintas maneras de ejercer el liderazgo.

Las mujeres que lideran empresas se caracterizan por:

  • Alta cualificación. Las mujeres que alcanzan puestos de alta dirección suelen estar muy cualificadas y suelen tener experiencia profesional y haber ocupado algún puesto de responsabilidad.
  • Capacidad de gestión y motivación. Las mujeres suelen pensárselo más a la hora de poner en marcha un negocio. Una falta de confianza que se traduce en que cuando emprenden lo hacen con niveles mayores de seguridad y empeño en que su empresa siga adelante.
  • Menor riesgo. Las mujeres suelen guardar más cautela a la hora de tomar decisiones y ser más realistas cuando se trata de números, asumen menos riesgos y tienen más capacidad de análisis.
  • Menos gastos. Las mujeres son más prudentes en cuanto al gasto, y se decantan por realizar pequeñas inversiones y poco a poco.
  • La conciliación como prioridad. Las emprendedoras buscan la conciliación entra el trabajo y la familia, y en muchas ocasiones quieren ser su propia jefa por la flexibilidad que les permite. Los hombres por el contrario, dedican más horas al trabajo.
  • Las mujeres generan ambientes de participación más eficaces y, por tanto, generan mayor retención del talento y empatía en las organizaciones.
  • Una de las cualidades del liderazgo femenino es un mejor rendimiento gracias a su mayor creatividad e innovación en la toma de decisiones.
  • Mayor paridad y diversidad. Las mujeres aportan puntos de vista diferentes para crear productos más diversos, que aportan soluciones a las necesidades sociales y receptivas al pulso del mercado.

Obstáculos para el emprendimiento femenino

Si consiguen buenos resultados  ¿por qué a las mujeres les cuesta emprender?

Estos son algunos de los factores que juegan en contra del emprendimiento femenino:

  • La cultura y educación. La falta de un impulso al emprendimiento desde edades tempranas en la educación frena la vocación empresarial de las mujeres.
  • Los prejuicios pueden hacer que las mujeres sientan más miedo que los hombres a fracasar y crean que tendrán que superar muchas más barreras a la hora de emprender y conciliar.
  • La falta de referentes. Encontrar el camino es difícil si no se tienen ejemplos y casos de éxito cercanos en los que encontrar inspiración y apoyo. Visibilizar a las emprendedoras en un reto para que las mujeres se sientan capaces de sacar adelante su negocio.
  • El acceso a la financiación. Las rondas de financiación e inversores son áreas tradicionalmente masculinas. Las dificultades de encontrar financiación hacen que las mujeres lideren startups más pequeñas. Además, al centrar sus objetivos en el crecimiento profesional, no solo en datos económicos, los convierte en menos ambiciosos y menos atractivos  para los inversores.
  • Mentorización. Contar con redes de mujeres empresarias, donde establecer contactos, encontrar apoyo de expertas y asesoramiento profesional, es vital para las mujeres en su camino emprendedor en un terreno altamente masculinizado.

La diversidad cotiza al alza

Conseguir un equilibrio de liderazgo empresarial entre  hombres y mujeres supone un éxito en materia de igualdad, pero también a nivel económico. Más emprendedoras significa mejores resultados financieros, y en definitiva, el aumento del PIB nacional. 

Las empresas más diversas proporcionan soluciones que aportan más valor a sus productos, y mayor rentabilidad. Invertir en empresas que apuestan por el talento y el liderazgo femenino es una opción atractiva por su eficiencia, positiva y enriquecedora para la sociedad en general.

Sin embargo, el éxito radica y depende de muchas causas, es fruto del trabajo de todo un equipo y la mezcla de sus diferentes cualidades. Todo ello bajo un prisma respetuoso, no discriminatorio y diverso.