De Alicante a EEUU, un camino inspirado por la figura de la invención y por el amor a primera vista por la Inteligencia Artificial.

Ingeniera de Telecomunicación por la Universidad de Madrid, Nuria Oliver realizó su doctorado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), donde definió su área de investigación hacia el modelado del comportamiento humano computacionalmente y sobre cómo hacer que los ordenadores nos entiendan y nos faciliten el uso de las tecnologías.

Investigadora en los Laboratorios de Investigacion Microsoft en Redmond, WA, USA desde el año 2000, regresó a España a finales del 2007 trabajando para grandes compañías, hasta conseguir regresar a Alicante como Directora de Investigación en Ciencias de Datos a nivel mundial en Vodafone, Investigadora Jefa de Datos en Data Pop Alliance y asesora científica principal en el Think Tank llamado The Vodafone Institute

Nuria, queremos conocerte mejor en tu faceta personal, ¿Podrías decirnos…?

Un hobby: Me gusta mucho el yoga, los bailes de salón latinos y el cine… Viajar y leer.

Un lugar: Mi casa. Pero me encanta viajar. Algunos de los lugares que me han impactado incluyen Laponia en invierno, el desierto del Sahara y Tokyo.

Un libro: De ensayo, en el último año hay tres libros que me han gustado especialmente, ‘Sapiens’, ‘Homodeus’ y ‘21 questions for the XXI century’ de Yuval Noah Harari, y ‘The value of everything’ de Mariana Mazucatto. De ficción histórica, me estoy leyendo un libro muy interesante sobre la vida de C.S. Lewis desde la perspectiva de Joy Gresham (Davidman), una poetisa y escritora americana que se casó con él.

Una película: me apasiona el cine así que de las últimas que he visto me ha gustado mucho ‘Green Book’, ‘Roma’, ‘Sobre ruedas’, y ‘The Dawn Wall’, un documental sobre la primera escalada de una trayectoria del Capitán, una historia impresionante de perseverancia, excelencia y superación. De pelis más antiguas, hay muchas que me han marcado, desde la saga del Señor de los Anillos y el Hobbit, la de Star Wars, películas como Amelie, etc.

Un personaje: Siempre me ha atraído mucho Leonardo Da Vinci, y siento una gran admiración por Marie Curie.

Una APP: La cámara.

Una palabra que te defina: Curiosa.

Desde esa Nuria estudiante que empezó a curiosear por el mundo de la tecnología hasta la de hoy, ¿En qué ha cambiado tu visión de ella?

La visión siempre ha sido la misma: cómo inventar tecnología centrada en las personas que nos entienda para podernos ayudar. Muchas de las cosas que hice hace 20 años se han convertido ahora en realidad y están disponibles comercialmente, y esta parte es muy interesante para ver la evolución.

Lo que quizás no anticipé hace 20 años es la relación tan íntima y la codependencia que estamos desarrollando con las tecnologías.

Según tus vivencias, desde esa vocación que nos cuentas que sentías desde pequeña y según observas el mundo actual, ¿Piensas que es importante que las nuevas generaciones se formen y preparen en competencias técnicas al margen de la profesión que elijan?

Llevo años defendiendo, -y de hecho escribí un capítulo llamado ‘Eruditos digitales‘ en el libro ‘Los nativos digitales no existen’ de Deusto Editorial-, el hecho de que necesitamos una reforma educativa en dos sentidos:

En primer lugar deberíamos incorporar una asignatura troncal de pensamiento computacional, que no es programar ni incluir tablets en las aulas. Ello supone incorporar cinco áreas de competencias en las que formar, que son los datos, las redes, los algoritmos, la programación, y el hardware. Creo que son competencias básicas que cualquier niño o niña del siglo XXI debería  tener, porque forman parte de su día a día y del lenguaje de nuestro siglo, y a su vez existe una gran falta de conocimiento sobre ellas. No podemos confundir usar tecnología o vivir con ella, con entender cómo funciona y saber utilizarla para resolver problemas o desarrollar nuevas.

Y al mismo tiempo, tampoco estamos cultivando suficientemente la creatividad y habilidades de las inteligencias sociales y emocionales, que cada vez van a ser más importantes, como la capacidad de concentrase en una tarea en un tiempo prolongado de tiempo o la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico que permita cuestionarse para avanzar.

Es decir, hay que darles las herramientas para desarrollar la inteligencia social, emocional y creativa. Porque vivimos en un mundo en cambio constante y con las nuevas tecnologías la tendencia será más acelerada y, si no somos capaces de formar a las generaciones venideras para saber gestionar este mundo, será muy difícil que puedan adaptarse. El modelo socio laboral de la juventud del futuro y de la IV revolución industrial hará que tengamos que estudiar toda nuestra vida para no quedarnos obsoletos, y no se estudiará una carrera en la vida sino varias precisamente para posibilitar esta adaptación.

Nuria, en tu caso ¿Cuál fue esa chispa que te llevó a estudiar tu carrera?

Me intrigaba mucho la figura de inventor o investigador, contestar a esa pregunta que no tenía respuesta antes… En 2º de bachillerato tuve la oportunidad de hablar con un amigo de mi hermano que había empezado Teleco en Madrid y me inspiró tanto que volví decidida a dedicarme a ello. Para mí ese momento supuso el descubrimiento de la tecnología en sí, no había tenido formación ni tradición tecnológica antes en mi familia ni entorno, y se me abrió un universo entero de nuevas posibilidades.

Nos hablas de inspiración y decisión, ¿Puedes hablarnos de alguna figura mentora que te ayudara?

Sin duda, he tenido muchas, y es fundamental reconocer y agradecer el apoyo de muchísimas personas, en mi caso empezando por los profesores de Teleco Carmen Sánchez –con quien escribí mi primer articulo—y Fernando Sáez Vacas –quien me animo a elegir ir al Media Lab de MIT para mi doctorado. Mi director de tesis, el profesor Sandy Pentland, cuyo factor humano fue uno de los mayores motivos que me llevó a decidirme por ir a MIT, ya que ha sido como un segundo padre para mí. Otros nombres importantes son Eric Horvitz, Mary Czerwinsky y Jennifer Chayes de Microsoft, Carlos Domingo en Telefónica, Katia Walsh en Vodafone, y sin duda Kristof, mi marido, mi mejor amigo y máximo mentor. Y en la parte más inicial de mi vida, mis padres, por supuesto.

Hablando contigo, tenemos el privilegio de ver y conocer una perspectiva internacional del sector. En este sentido ¿Cómo ves el papel de la mujer de la mujer y qué diferencias existen en lo que has podido vivir dentro y fuera de España?

Si observamos a nivel de puestos técnicos el nivel es muy similar, bastante malo. Desgraciadamente el número de alumnas en las ingenierías o en las carreras cercanas a la informática ha disminuido monotónicamente desde los años 80.

Lo que sí es peculiar es que muchas de las empresas tecnológicas internacionales están lideradas por mujeres en las filiales españolas, que no necesariamente son perfiles técnicos, pero es curioso e inspirador que a nivel nacional LinkedIN, Microsoft, Facebook, IBM, HP, etc…cuenten con directoras.

Entonces, ¿Cuáles consideras que son los principales obstáculos con los que se encuentran las mujeres aquí tanto a nivel vocacional como de desarrollo profesional?

Hay un primer reto que es el bajo número de chicas que se gradúan en carreras STEM. Por lo tanto el primer paso es averiguar cómo conseguir atraer el talento femenino a esas carreras, analizando los factores que marcan esta baja tendencia como pueden ser la estereotipación errónea sobre en qué consisten estas carreras y quienes trabajan en ellas, cuando realmente nos encontramos ante una profesión que es totalmente transversal y que impregna todas las disciplinas.

Luego nos encontramos ante un segundo reto, que es un problema de imagen sobre en qué consisten los trabajos. Tenemos que hacer ver que a través de estas profesiones podemos trabajar en la lucha contra el cáncer o la pobreza, las financias, el comercio electrónico, o la ayuda a las personas mayores. Es esencial visibilizar la vertiente de impacto social positiva que conllevan.

Además, tenemos el factor de los sesgos de género que hacen que tanto hombres como mujeres infravaloremos a las mujeres. Como estas carreras de por sí además tienen una cierta reputación (errónea desde mi punto de vista) de ser difíciles, aplicando el sesgo de genero se genera una barrera que impide la atracción de las chicas hacia las profesiones y que además bloquea que dichas mujeres se presenten a promociones, reconocimientos o a premios. Suele haber muchas menos candidatas femeninas que candidatos para premios, reconocimientos y promociones. Por ello, necesitamos referentes mujeres que inspiren y animen a otras mujeres a presentarse.

Finalmente, desgraciadamente, se encuentra bastante asentada una cultura extremadamente misógina y sexista en muchas empresas del sector tecnológico llamada la cultura ‘Brogrammer’. Esta cultura ha dado lugar –especialmente en Sillicon Valley– a muchas denuncias por parte de trabajadoras tanto en grandes empresas como en startups. Esta cultura se ha localizado como la causa de abandono del puesto de trabajo en un elevado porcentaje de mujeres que trabajan en el sector tecnológico. En ella se fomenta la realización de comentarios sexistas, produciéndose en foros online por ejemplo, que provocan la burla directa y pública, y que son casos explícitos de agresiones y microagresiones. Afortunadamente las grandes empresas que conozco cuentan con medidas ya implementadas para combatirla, pero es algo que quizás costará más en startups.

Entonces, ¿Piensas que existen estereotipos de esas mujeres que llegan a trabajar en el sector TIC?

Pues no te sabría decir, porque realmente faltan esos referentes. Sí existe el estereotipo masculino, que está en el subconsciente de todo el mundo alimentado por todas las series de televisión y películas, y que hay que cambiarlo porque es muy lejano a la realidad.

Y volviendo de nuevo a esas circunstancias de las empresas que dificultan la incorporación y desarrollo de las mujeres en el ámbito profesional, y hablando un poco de temas como la conciliación familiar, ¿Qué les dirías a las empresas para que puedan modificar el panorama?

Los trabajos TIC son los mejores para la conciliación familiar, los más avanzados con respecto a flexibilidad laboral, teletrabajo, etc. Es un aspecto súper positivo que debería destacarse más. No conozco otra profesión que te permita una conciliación tan excelente. Además en general la cultura de las empresas tecnológicas se basa en mucha confianza en el trabajador, y en la evaluación por resultados y no por número de horas que se está en la oficina.

En este sentido estamos mucho más adelantadas y podemos ser un ejemplo de buenas prácticas.

¿Un consejo? ¿Algo que decirle a esas jóvenes que están dudando en si adentrarse en una carrera STEM o que ni siquiera piensan en esa opción?:

Lo primero es identificar lo que nos apasiona para después canalizar esas pasiones en tu profesión. Porque la situación idónea es que tu trabajo sea tu pasión, lo disfrutes y no sea una carga.

Si no tienen interés previo, el primer paso es invitarles a conocer, leer, descubrir, hablar con gente, informarse, para poder determinar lo que les gusta.

Si tienen interés, mi máximo mensaje es que hay que animarlas. Porque todos los indicadores apuntan a que estas profesiones son las que cuentan con más perspectivas laborales. A corto plazo en la Unión Europea habrá una demanda de 900.000 puestos de trabajos tecnológicos que no sabemos cómo vamos a poder suplir porque no existe tal número de alumnado. Son entonces las carreras con más futuro, que además permiten conciliación y flexibilidad, y con ellas puedes inventar el futuro y mejorar el mundo desde cualquier área.

Las condiciones son entonces las propicias pero ¿Consideras según lo que has vivido que hemos avanzado en igualdad de género real y efectiva en el sector TIC?

De momento no la hay, es algo obvio, vamos hacia atrás en el número de alumnas. Es un problema que tenemos que considerar muy seriamente, el por qué no conseguimos atraer a estas chicas, para así tener el número de candidatas suficientes para lograr esa paridad necesaria para la igualdad de género. Creo que este es el principal reto que debemos priorizar. Vivimos en un mundo tecnológico. No vamos a poder sobrevivir como especie sin la ayuda de la tecnología y, sin embargo, la investigación, innovación y el desarrollo tecnológico está ignorando a casi el 50% de la población (las mujeres). Es algo que como sociedad no nos podemos permitir.

¿Quieres añadir alguna idea más que te gustaría destacar?

Recalcar que si introdujéramos pensamiento computacional como asignatura desde primero de primaria, nadie pensaría que saber tecnología es cosas de chicos en las nuevas generaciones porque todo el mundo (chicos y chicas) lo aprenderían con naturalidad, del mismo modo que nadie piensa que saber leer es de chicos o chicas.

Y mi mayor mensaje es animar a todo el mundo que esté leyendo esta entrevista, a que intenten despertar la curiosidad y posibilidad de este tipo de carreras y futuro profesional a las niñas y chicas que tengan a su alrededor.