Al empezar Primaria, se empieza a desarrollar en nuestro imaginario socio cultural, la idea de que las niñas están menos interesadas que los niños en materias como la informática y la ingeniería. Es la asociación tradicional de profesiones de chicos o profesiones de chicas. Ya en esta edad tan temprana, surge un estereotipo TIC que puede mantenerse durante toda la adolescencia y consolidarse en la edad adulta, que provoca un aumento la brecha de género en las profesiones STEM, y como consecuencia una brecha salarial entre hombres y mujeres.