Hace tan solo unos días que celebrábamos el Día de la Madre, fecha que nos sirve para reflexionar sobre un concepto importante: la maternidad en el sector TIC. Diferentes estudios y encuestas recientes siguen apuntando a este aspecto como asignatura pendiente, para mejorar la presencia de la mujer. E incluso se define como una de las principales barreras que encuentran las mujeres, para alcanzar puestos de liderazgo en empresas dedicadas a la tecnología.

La tecnología avanza a ritmos agigantados, y con ella la demanda de profesionales y las oportunidades laborales en un mercado laboral cada vez más digitalizado. Paradójicamente, y a pesar de que la presencia de la mujer no es nueva en el sector, dicha modernidad y progresión no se corresponde con otros aspectos que marcan la equidad de género en las TIC.

La desigualdad salarial, más contratos temporales, más jornadas a tiempo parcial… Factores que dibujan un escenario poco halagüeño para las mujeres que se deciden por hacer carrera en este ámbito, sin apenas referentes y altamente masculinizado.

Solo 3 de cada 10 puestos de trabajo TIC en Europa están ocupados por mujeres, cifra que se reduce a la mitad en el caso de España (15,6%), según datos del ‘Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico’ de Eurostat.

Segregación horizontal y vertical

En el colectivo femenino se experimenta una fuerte segregación horizontal. Es decir, que la mano de obra femenina se concentra en sectores como los servicios, la formación, la salud, etc. Mientras que otros sectores permanecen tradicionalmente, y a pesar del paso del tiempo, muy masculinizados como es el caso de la Industria, las tecnologías, la ingeniería, etc. Y a su vez, dentro de las ocupaciones TIC, las mujeres ocupan menos puestos técnicos y más tareas relacionadas con las competencias organizativas, sociales y creativas.

Una segregación que también se da en vertical, las mujeres apenas alcanzan las cúpulas de dirección, tanto en las empresas grandes como en las pequeñas. Un «techo de cristal» que también se detecta en el ámbito universitario, donde menos mujeres estudian carreras TIC, y menos logran alcanzar una cátedra.

La penalización laboral de ser madre

Ser madre o escalar en tu carrera profesional. Lamentablemente esta es una decisión a las que aún se enfrentan muchas mujeres, porque según la experiencia de las propias expertas, la maternidad supone un retroceso en las condiciones laborales en los años posteriores a la maternidad y un freno para alcanzar puestos de liderazgo en muchos casos.

El 49% de empresarios líderes en España, hombres y mujeres, afirma que la maternidad es el principal freno al desarrollo directivo de ellas en nuestro país, según el último informe Women In Business 2019.

Las profesionales experimentan una bajada de sus ingresos del 11,4% durante el primer año tras el nacimiento de sus hijos, cuya caída llega al 33% al cabo de una década, según el informe The Child Penalty in Spain

Compatibilizar ser madre y prepararse para ser líder

La maternidad y la falta de conciliación se alzan como dos los principales obstáculos en el ascenso de las mujeres en el terreno profesionales. A los “techos de cristal” de los que hemos hablado, se suman “suelos resbalosos” que tienen que ver con la doble jornada que supone tener presencia en el trabajo y en el hogar.

Ser madre deja a la mujer con menos tiempo para formarse y realizar la trayectoria necesaria para ascender como directivas. Son mayoría las mujeres que escogen la reducción de jornada y asumen las responsabilidades familiares, lo cual además de limitar sus opciones de ascender y de mejorar sus competencias de cara al liderazgo, supone una doble presión  y un mayor nivel de autoexigencia con importantes riesgos psicosociales. De hecho son muchas las que abandonan su carrera tras ser madre, y las que vuelven no lo tienen fácil, suelen hacerlo como una subocupación.

El debate sobre cómo crear las condiciones necesarias que propicien una mayor presencia de las mujeres en puestos de liderazgo en el sector tecnológico sigue sobre la mesa. Los avances tecnológicosy las características de las profesiones en sí, facilitan un entorno propicio para desarrollar y liderar medidas de igualdad y conciliación. El impulso del talento femenino y de las vocaciones STEM debe realizarse mirando a una realidad y, por lo tanto, deben ir de la mano de medidas para propiciar la igualdad, y que sirvan para aprovechar el talento femenino y sus cualidades para el liderazgo. Para que no haya que tomar una elección, y para ser madre y líder sea compatible.