A las metas tradicionales contra la doble brecha digital y de género, en 2021 se suman nuevos retos para la igualdad. Empezamos el año con la esperanza de ir dejando atrás la pandemia y, sobre todo, analizando y asumiendo sus posibles consecuencias. Es hora de actuar para reducir o minimizar sus efectos, y en definitiva, dar la vuelta a la situación que afecta a mujeres de todo el mundo.

Ya contábamos con retos y objetivos claros, como incrementar el número de mujeres profesionales trabajando en el sector tecnológico, favorecer la  visibilización de referentes, e incrementarlas vocaciones STEM de las niñas. Pues estrenando el 2021, hay que sumar nuevos propósitos para paliar además los efectos de la Covid-19. La pandemia ha acelerado los procesos de digitalización, haciéndose necesarias ahora, más que nunca, unas competencias digitales básicas para el desarrollo personal y profesional en cualquier ámbito a través de las TIC.

Porque muchas mujeres y niñas, se han llevado la peor parte en esta crisis, como advierte ONU Mujeres.

“Los impactos de las crisis nunca son neutrales en cuanto a género se refiere. Y la crisis por el Covid-19 no es la excepción. La pandemia de coronavirus ha puesto más en evidencia la desigualdad de género, afectando más a las mujeres”.

Combatir el desempleo femenino

En primer lugar, es una realidad de datos que más mujeres que hombres han perdido su empleo durante los últimos meses. Así lo señalan estudios recientes como el elaborado por The Century Foundation y el Center for American Progress (How COVID-19 Sent Women’s Workforce Progress Backward), que pone de manifiesto que en países como EE.UU se ha multiplicado por cuatro el número de mujeres que han dejado el trabajo.

“El colapso del sector del cuidado infantil y las reducciones drásticas en las horas de supervisión escolar como resultado del Covid-19 podrían expulsar a millones de madres de la fuerza laboral remunerada. La inacción podría costar miles de millones, socavar la seguridad económica familiar y hacer retroceder la equidad de género a una generación”.

Apoyo a la conciliación y a sectores vulnerables

La participación de las mujeres también es mayor en sectores económicamente más vulnerables y no esenciales, afectados directamente por la crisis como el comercio, el turismo o la hostelería. Por otro lado, el 70% de la fuerza laboral en el campo de la salud y la educación son mujeres (según indica la ONU) pero, a pesar de ello y de la alta exposición que tienen a ser contagiadas, muchas de ellas siguen sin recibir salarios igualitarios y ocupan menos puestos de liderazgo.

Y una de las grandes conclusiones de los estudios sociales post covid, es que las mujeres han tenido más dificultades para conciliar su vida profesional y familiar. A pesar de las posibilidades que brinda el teletrabajo, éste se ha convertido en un arma de doble filo, desembocando en casos frecuentes de hiperresponsabilidad de la mujer sobre su vida personal y familiar. La mayoría han asumido las responsabilidades de cuidados familiares, como lo han hecho históricamente, lo cual ha tenido un efecto negativo sobre el empleo y sus ingresos, y la equidad de género en los lugares de trabajo y hogares.

Hablamos de que el sector TIC ha supuesto un escenario para propiciar soluciones así como oportunidades, pero ¿Se ha sido consciente hasta el momento de la importancia de las nuevas tecnologías y de la digitalización en otras profesiones y sectores no directos? Es decir, de la transversalidad del sector como clave para permitir el avance del comercio, de la hostelería o del turismo. Y de igual forma, la diversidad de profesiones que se están haciendo cada vez más esenciales en las distintas esferas del sector TIC como la comunicación, el derecho legal, etc. ¿En qué posición se sitúan los sectores más vulnerables? ¿Supone esto una agudización de las brechas ya existentes como la digital y la de género?

Medidas para la recuperación

La falta de equidad y la pérdida de fuerza laboral perjudican a mujeres, hombres, familias, comunidades y empresas; y puede lastrar una verdadera recuperación económica. Este sesgo de género repercutirá a medio o largo plazo en sus expectativas profesionales e incluso, en el avance del PIB.

Se hace necesario aunar esfuerzos para que las políticas de reactivación económica incorporen proactivamente a las mujeres, que y que quienes sean responsables y establezcan medidas para el empleo establezcan medidas específicas (teletrabajo, horarios flexibles…), se otorguen apoyos financieros directos a mujeres, ayudas al emprendimiento femenino y a la especialización en TIC, etc.

Y por supuesto acciones de concienciación, para incentivar el uso y aprovechamiento de las posibilidades y oportunidades que brinda la tecnología, animar a las mujeres a lanzarse a profesiones y puestos de trabajo TIC. Apostar por un futuro más allá de la pandemia, prometedor y digital.

No es momento para el pesimismo, sino para ser conscientes de los retos a los que nos enfrentamos y trabajar para diseñar un futuro del sector TIC donde la mujer tenga su justo espacio y pueda contribuir a salir de esta crisis. ¡Vamos allá!