La reciente toma de posesión de Kamala Harris, estuvo cargada de simbolismo. Entre otros titulares ocupó portadas como “la vicepresidenta que rompe techos de cristal”. Se convirtió en la primera mujer en jurar dicho cargo, además de ser la primera persona negra y de origen asiático en ser número dos de la Casa Blanca. Pero además, con un vídeo en las redes sociales antes de la toma dedicado a “las mujeres que vinieron antes”, Harris puso el foco en su madre científica, a quien agradecida dedicó un reconocimiento y atribuyó su logro.

Shyamala, la científica que crió a una vicepresidenta

Gracias a este gesto el mundo entero descubrió a Shyamala Gopalan Harris, quien a los 19 años emigró a Estados Unidos desde la India, consiguió ser una brillante científica y dar un magnífico ejemplo a sus dos hijas. Una madre soltera que fue capaz de sacar adelante la crianza, la lucha por obtener un puesto de profesor titular y su participación en una investigación pionera sobre el cáncer de mama.

Investigadora y mujer, la carga adicional de ser madre

Su legado fue un modelo a seguir, como el de muchas otras madres apasionadas por su trabajo y también por sus hijos. Y que asumen con normalidad sus sacrificios por compatibilizar con malabarismos el cuidado del hogar y su carrera, o en muchas ocasiones se sienten culpables cuando roban tiempo de estar con su familia para intentar ascender en su profesión.

Un legado de coraje y perseverancia

Shyamala ha conseguido servir de inspiración, y será recordada por miles de mujeres por su perseverancia y coraje para seguir adelante. Ahora le toca el turno a su hija, que ha marcado un hito y contribuirá a dar un paso más para que las niñas puedan crecer sin techos, barreras o prejuicios que les impidan  llegar donde quieran.

Pero aunque ha habido muchos cambios y factores que por supuesto han mejorado desde que Shyamala llegó a EEUU, los últimos datos no son buenos, cada vez hay menos científicas, matemáticas e ingenieras. La brecha de género se teme que tras la pandemia aumente dichas desigualdades. Y en consecuencia existe el riesgo de que se pierda mucho talento femenino en esta generación.

Un mensaje inspirador para el futuro

Harris además de mirar al pasado y agradecer las oportunidades que se le brindaron para cumplir su sueño, no olvidó lanzar un mensaje esperanzador hacia el futuro. «Soy la primera vicepresidenta pero no seré la única», dijo en el mes noviembre en el discurso tras su designación oficial en la candidatura demócrata. Así sea, y veamos a muchas madres y a sus hijas, elegir con libertad y sin renuncias, alcanzar sus metas.