¿Cuál será el papel de las mujeres rurales en una sociedad cada vez más digitalizada? Se trata de una cuestión a tener muy en cuenta en el actual proceso de transformación digital y de despliegue de redes que vivimos. Está en nuestra mano, romper con las desigualdades tradicionales aparejadas al ámbito rural y urbano. La tecnología puede, y debe ser, una herramienta fundamental para cohesionar la población, romper brechas y brindar oportunidades a las mujeres, independientemente de donde residan.

El próximo 15 de octubre, se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural. Una jornada establecida por la ONU, para reconocer “la función y contribución decisiva de la mujer rural, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”. Así como para mostrar que “mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas”.

Según datos del INE, cerca del 92% de los hogares tienen conexión a internet, un porcentaje que baja a 87% en municipios de menos de 10.000 habitantes. Por tanto, en lo que se refiere al ámbito tecnológico, en nuestro país las mujeres de ámbitos rurales, se ven afectadas por una triple brecha de desigualdad, de género, rural y digital.

A pesar de que la pandemia del coronavirus obligó a dar un salto tecnológico a nivel mundial, que en otras circunstancias hubiera tardado años en producirse, los avances se han realizado reproduciendo esa tradicional desigualdad de acceso a las TIC, entre el campo y la ciudad.

Despoblación, desempleo y brecha digital femenina

En pleno proceso de transformación digital y despliegue de redes de conectividad, es fundamental la incorporación de las mujeres en ese proceso de digitalización. Y, en concreto, potenciarla en el caso de las mujeres rurales, por su capacidad de dinamizar y fijar a la población en el territorio, impulsar el emprendimiento, y poner en valor los recursos que ofrece cada zona.

En la España vaciada, la despoblación, el desempleo y la brecha digital, son retos fundamentales para las mujeres rurales, debiéndose abordar el acceso a la conectividad y la digitalización, con medidas que permitan la conciliación.  La mujer ha de estar presente y cobrar protagonismo en el sector tecnológico, así como participar activamente de su aplicación y desarrollo en áreas estratégicas para la economía rural, como el agroganadera, la caza, y la industria agroalimentaria.

Programas e inversiones para mejorar la conectividad

La primera convocatoria del Programa UNICO-Banda ancha del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, ya ha destinado más de 37 millones de euros para la extensión de la conectividad ultrarrápida a toda Andalucía. Su objetivo es el despliegue de infraestructuras de banda ancha de muy alta velocidad. Este programa canalizará una de las principales inversiones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en el área de “Conectividad Digital, impulso de la ciberseguridad y despliegue del 5G”, con el objetivo de ampliar la cobertura de banda ancha al 100% de la población.

Un esfuerzo económico esperanzador para la reducción de la brecha digital, que posibilite que el acceso y participación en la tecnología no suponga obstáculo para un futuro más igualitario. Pero, más allá de las infraestructuras, se necesita un impulso encaminado a favorecer la digitalización y conexión de las mujeres rurales, fomentando así las vocaciones tecnológicas de las niñas, para que se suban a un carro de una revolución tecnológica, que no se detiene.

Educación, formación y profesionalización con las TIC

Las TIC resultan esenciales para el desarrollo de las zonas rurales, pero no basta con poseer la tecnología para lograr una transformación digital real. Porque detrás de la tecnología, hay personas. Es necesario permitir su acceso, uso y aprovechamiento, y a su vez garantizar igualdad de género en el ámbito educativo, formativo y de capacitación profesional.

Facilitar el aprendizaje de habilidades digitales desde edades tempranas en igualdad de género, y la adquisición de competencias digitales de las mujeres rurales, es clave para el desarrollo socioeconómico y la sostenibilidad de los pueblos de hoy y del futuro.

Las herramientas digitales pueden contribuir a la conexión y empoderamiento femenino en el medio rural, y brindarles oportunidades laborales y de emprendimiento desde su propia localidad, teletrabajando o lanzando al mercado sus productos a través de la red. Y en definitiva, que las mujeres rurales sean mujeres digitales, capaces de aprovechar todas las ventajas de la TIC, y que apuesten por la activación del entorno rural como motor económico de Andalucía. Mujeres conectadas gracias a la tecnología, y sin barreras geográficas que les impiden desarrollarse en igualdad.