Huir de las matemáticas, es una tendencia habitual entre estudiantes en general y, más en concreto, entre las chicas. Sin embargo, elegir una carrera intentando evitar esta asignatura puede restar competitividad de cara al futuro profesional. Y supone también un alejamiento de la realidad y de sectores con gran demanda laboral, como el tecnológico, que requiere profesionales de muy diferentes materias en los que las matemáticas tienen poco o nada tienen que ver con el estereotipo de “hacer números”. Al igual que, para aprender a multiplicar antes hay que saber sumar, si queremos fomentar las STEM debemos empezar por cambiar la perspectiva que la juventud tiene de ellas y del aprendizaje de las matemáticas.

Ansiedad matemática y aritmofobia

¿Quién no ha escuchado alguna vez estas frases? “A mí es que no me gustan o no se me dan bien las matemáticas”.  O “yo es que soy de letras” para evitar realizar un cálculo. Es un sentimiento muy común este rechazo por un área que provoca frecuentemente temor o preocupación, y que se le ha denominado como ansiedad matemática. Esta matefobia influye negativamente en nuestro aprendizaje, ya que reduce la memoria funcional o de trabajo, la cual se necesita para la resolución de los planteamientos matemáticos.

 El sentirnos mal ante un problema matemático, afecta a nuestro rendimiento, empeorando a su vez nuestra angustia en un círculo vicioso de negatividad hacia esta disciplina

Metodología y emociones en el aprendizaje

¿Eres de los que sentía estrés o incluso miedo cuando tenía que salir a la pizarra para resolver un problema? Debes saber que esta sensación no está relacionada con tus capacidades, sino con su enseñanza y con el fuerte componente emocional que requiere el aprendizaje. La didáctica de las matemáticas y la psicología se han detenido a estudiar este fenómeno.

El cómo se enseña esta disciplina es fundamental. Las matemáticas son progresivas, y si no se asimila adecuadamente un concepto básico, difícilmente se podrán entender conocimientos más avanzados. Estos vacíos pueden complicar el aprendizaje y provocar desinterés.  Enseñar paso a paso, consolidar lo aprendido, y buscar aplicaciones prácticas a conceptos abstractos, pueden contribuir a ayudar a disfrutar de las matemáticas.

Aprender a gestionar la frustración, y a sacar aprendizajes de los planteamientos erróneos

Y es que los errores son una oportunidad para alcanzar el éxito. No es malo equivocarse, ya que se puede aprender y sacar partido del error… Muchos descubrimientos han nacido de un error de cálculo e incluso han supuesto algo mejor que lo que se buscaba.

La metodología del profesorado debe pues poner el foco en que el alumnado asimile que, de un problema normalmente no se va a tener una solución inmediata, sino que lo más probable es que requiera recurrir a todos los conocimientos y experiencias previas, para construir una estrategia que nos lleve a la solución.

Cuando algo no nos produce interés o nos causa temor, es difícil motivar su aprendizaje y evitar su rechazo

Las emociones, las creencias y las actitudes ante esta asignatura influyen directamente sobre el rendimiento. El tipo de metodología del docente influye tanto como una actitud positiva del estudiante. Es fundamental trabajar ambos para evitar que el alumnado experimente bloqueos en la resolución de problemas, desista y atribuya su fracaso a una falta de aptitud matemática, condicionando la elección de su itinerario formativo y a la larga su futuro profesional.

Falsos mitos en torno a las carreras STEM

Hay muchos mitos que causan esa desgana del estudiante hacia las matemáticas: que son muy difíciles, poca motivadoras, conceptos abstractos que no se ven como aplicables a la vida cotidiana, desconexión con otros ámbitos o profesiones que son “de letras”…Se trata de factores socioculturales que tienen como consecuencia un menor interés por carreras, ya que se considera de manera generalizada que las matemáticas son imprescindibles para destacar en ellas.

Sin embargo, en concreto sectores como el tecnológico son muy amplios y están en constante innovación y crecimiento, englobando muy diferentes áreas más allá de la pura programación, como la administración de sistemas, la ciberseguridad, la ciencia de datos o incluso el diseño. Además, en la actualidad se tiende hacia la interdisciplinariedad, creando equipos con profesionales en materias igualmente necesarias como  la psicología, economía, el marketing o la comunicación, que en principio no mostraban una relación directa con la tecnología, o con las temidas matemáticas.

Brecha de género en matemáticas

La brecha de género en matemáticas no es algo que se haya dado en todas las épocas, de hecho se experimentó una fuerte presencia femenina en momentos en los que se consideraban unos estudios dirigidos a la docencia. Pero en las ingenierías, como rama de la matemática aplicada, apenas ha habido tradicionalmente mujeres y es una tendencia que continua actualmente.

Las carreras científicas (de Química a Medicina, pasando por Biología o Psicología) tienen un porcentaje al menos aceptable de mujeres, pero con las matemáticas la cosa cambia radicalmente.

¿El interés por las ciencias de las niñas es mayor que en las matemáticas?

Así lo manifiesta el más reciente informe de TIMSS  (Trends in International Mathematics and Science Study), que evalúa las competencias cognitivas en estas materias del alumnado de 4º de Primaria y 2º de la ESO desde el año 1995

El 31% de las niñas españolas de 4.º afirman que les gustan mucho las matemáticas; pero esa cifra se eleva al casi 42% en los niños (y las diferencias se repiten en la media de la UE y la OCDE). Y cando se pregunta si sienten seguridad al estudiar la materia: solo responde afirmativamente el 21% de ellas frente al 32% de ellos.

Un cambio de perspectiva, para sembrar oportunidades

Son muchas las razones por las que se hace necesario cambiar la perspectiva que se tiene de las matemáticas desde la niñez, motivar el interés y fomentar su aprendizaje. En primer lugar, porque son de utilidad para cualquier disciplina y especialmente para el crecimiento profesional. Nos ayudan a interpretar datos, analizar y evaluar los mismos.

Las matemáticas aportan pensamiento crítico, y capacidad para la resolución de problemas

Además en un mundo cada vez más digitalizado, el mercado demanda y demandará nuevas competencias y habilidades digitales (Tech Skills), vinculadas a los nuevos puestos que se crearán con la transformación digital en que nos encontramos. De hecho, es ya una realidad que existe dificultad para encontrar perfiles con talento digital, para compañías que desarrollan propuestas disruptivas e innovadoras.

De los 10 puestos de trabajo en auge, según el Foro Económico Mundial, al menos ocho corresponden a áreas STEM

Por todo ello, no está de más plantear en nuestras aulas ¿por qué escapar de las matemáticas? Y además reflexionar sobre los factores que influyen en esta huida: metodología de enseñanza, sistema de estudios, entorno motivador, falta de referentes e información sobre las profesiones….

Esto es necesario especialmente para evitar el alejamiento prematuro de la juventud de áreas científicas y tecnológicas, aún apenas sin conocerlas, y que quizás les puedan brindar grandes oportunidades.

 Porque dejar de huir y conocer puede ser el primer paso para enfrentar el miedo y avanzar hacia el futuro