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Entrevista con Laura Brasseur

Esta publicista y comunicadora lleva más de 20 años con el objetivo puesto en detectar tendencias, activar proyectos y crear experiencias que conecten la creación digital con nuevas audiencias, con una trayectoria vinculada a la innovación, el videojuego y la cultura digital. También actriz y creadora, actualmente conecta esos mundos en proyectos propios como LAIKA PERRA y PERRA POP, donde explora nuevos lenguajes entre cultura, tecnología y creación.  

Personal

Un hobby.

Bailar. Es mi forma favorita de resetear la cabeza. La música tiene la capacidad de cambiarme el estado de ánimo en cuestión de segundos.

Un lugar.

Roma. Es de esos sitios donde puedes perderte sin mapa y aun así sentir que vas exactamente donde tienes que ir. Su belleza es inspiración… la gran belleza no es solo el título de una película, es literalmente cómo se siente caminar por ahí…siempre intento volver.

Un libro.

El desencanto, de Beatriz Serrano. Lo elegí porque es de los pocos libros que se atreve a decir en voz alta lo que muchos pensamos en silencio , que se puede triunfar y sentir un absoluto vacío al mismo tiempo. Y lo cuenta con un humor muy afilado que te ríes mientras te reconoces y que es la combinación perfecta para que algo se te quede grabado.

Una película.

La La Land. Me encanta esa mezcla de música, color y sueños tan bonita que casi empalaga. Y esa idea de que perseguir lo que quieres siempre merece la pena, aunque sea solo por el viaje.

Un personaje.

Lucy MacLean, de Fallout. Me fascina cómo afronta un mundo que no entiende con curiosidad y valentía, sin dejar de ser ella misma ni un solo segundo, por muy raro que se ponga todo a su alrededor.

Una app.

Spotify… muchas de mis ideas empiezan escuchando una canción.

Una palabra que te defina.

Curiosidad Es el motor de todas las decisiones importantes que he tomado: la que me ha llevado a explorar industrias distintas, a reinventarme cuando ha hecho falta, y a seguir buscando nuevas formas de contar historias.

Entrevista

¿Cuál era tu visión de la tecnología cuando eras apenas una estudiante y cuál es tu visión actual como business development manager en el mundo del gaming?

Como estudiante veía la tecnología como una promesa de algo que iba a cambiar cómo jugábamos, nos comunicábamos, vivíamos… y yo quería estar cerca de eso, aunque no supiera programar ni una línea. Hoy veo la tecnología no como una herramienta, sino como el terreno donde las marcas y las comunidades se encuentran. Ha cambiado el rol, pero la curiosidad de entonces sigue siendo exactamente la misma.

Como experta en ese cruce de caminos entre innovación, cultura e innovación, ¿Crees que es importante para la juventud adquirir competencias técnicas y conocer intrínsecamente la tecnología, independientemente de la rama profesional que se elija?

La tecnología ya no es un sector, es el contexto en el que vivimos. Da igual a qué te dediques: entender cómo funciona y cómo puede ayudarte es una ventaja enorme. Más que dominar una herramienta concreta, creo que lo importante es mantener la curiosidad, porque las herramientas cambian, pero las ganas de aprender siguen siendo el mejor superpoder.

Tecnología, persona, sociedad y cultura… ¿es el pensamiento digital la clave para entender la importancia de la tecnología para el resto de sectores y para la sociedad?

La tecnología cambia muy rápido, pero las personas seguimos en el centro. Para mí, una buena transformación digital no empieza por la tecnología, sino por entender qué problema queremos resolver, y para quién

¿Cómo ves el papel de las mujeres en el sector TIC?

Creo que el papel de las mujeres en el sector TIC ha evolucionado muchísimo, pero el siguiente paso no es solo estar presentes, sino participar cada vez más en los espacios donde se toman las decisiones. Ahí es donde realmente se transforma una industria.

En mi experiencia, los obstáculos no siempre son evidentes; muchas veces son pequeños sesgos o la sensación de tener que demostrar constantemente lo que vales. Con el tiempo entendí que la solución no era parecerme a nadie, sino confiar en mi propia forma de hacer las cosas. A cualquier mujer que esté empezando, le diría que no intente ocupar un espacio imitando a quien ya está. Que lo ocupe siendo ella misma. La tecnología cambia constantemente la autenticidad sigue siendo una ventaja competitiva.

¿Puedes hablarnos de alguna persona, hombre o mujer, que te ayudara a desarrollarte profesionalmente o que significara un apoyo esencial para ti?

Mi primer jefe en una agencia de publicidad, Olivier Marcy, fue uno de ellos. Confió en mí antes incluso de que yo lo hiciera, y me ayudó a descubrir capacidades que no sabía que tenía. Gracias a él di el salto del diseño gráfico al desarrollo de negocio, un giro que marcaría mi carrera.

En IFEMA, Lola Martín me enseñó algo que todavía me acompaña: para crear hay que alimentarse constantemente. Me animó a estudiar, leer y estar actualizada, a visitar exposiciones, ir al teatro, al cine, a festivales… a llenar la mochila de referencias. También me dio herramientas, oportunidades y una forma de liderar basada en la confianza, la generosidad y la sororidad.

Y, más recientemente, en Kaiju Group, los tres fundadores Javier Ramos, Miguel Ramos y Carlos Ramos me han demostrado que una empresa crece cuando las personas crecen con ella. Siempre confiaron en mí, me dieron autonomía para proponer, espacio para equivocarme, y libertad para asumir nuevos retos. Ese tipo de liderazgo deja huella. Si algo he aprendido de todos ellos es que ser buen líder no solo dirige proyectos; ayuda a que otras personas descubran hasta dónde pueden llegar.

¿Cuál crees que es la imagen social que se tiene de las mujeres profesionales del sector TIC y en concreto, en el sector de los videojuegos y arte digital?

Creo que el mayor estereotipo es pensar que existe un perfil único para trabajar en tecnología o videojuegos. La realidad es justo la contraria: cuanto más diversos son los equipos, mejores son las ideas.

Yo nunca respondí al perfil “típico” y, precisamente por eso, siempre he intentado aportar una mirada diferente

¿Por tu experiencia, piensas qué estamos avanzando para conseguir la igualdad de género real y efectiva en el sector TIC?

Sí, creo que estamos avanzando. Hoy hay más referentes, más oportunidades y una mayor conciencia sobre la importancia de la diversidad.

Pero todavía queda un paso importante: normalizar el liderazgo femenino hasta que deje de ser noticia y pase a ser simplemente lo habitual.

¿Qué les dirías a las personas dirigentes del estado y a las responsables de las empresas del sector para que impulsaran acciones de impulso de igualdad de oportunidades?

Creo que la mejor forma de impulsar la igualdad de oportunidades es crear más oportunidades reales. Para eso es imprescindible una colaboración estrecha entre administraciones, empresas, centros educativos y el tejido cultural.

Cada cual aporta algo distinto: las instituciones pueden facilitar el acceso y marcar una dirección; las empresas generar experiencias y empleo; y la cultura abrir nuevas conversaciones e inspirar referentes.

Cuando esos mundos se conectan, es cuando empiezan a pasar cosas.

Por tu experiencia en el mundo de la cultura y su relación con la educación, ¿crees que se conocen las múltiples cosas que se pueden hacer con estas profesiones?

Más que enseñar profesiones, tenemos que enseñar posibilidades. El mundo cambia muy rápido.

A la juventud le diría que la curiosidad y las ganas de aprender serán siempre su mejor herramienta.

Por tu trayectoria en distintos ámbitos e industrias, ¿qué claves, condiciones o características tiene el sector para liderar el avance hacia la igualdad de género?

El sector TIC tiene una gran ventaja: está reinventándose continuamente. Eso le permite incorporar la diversidad como parte de su ADN.

Estoy convencida de que los mejores proyectos nacen cuando se sientan en la misma mesa perfiles, experiencias y miradas diferentes.

¿Qué pasos debemos dar para mejorar las condiciones de conciliación en igualdad?

Como mujer NoMo (Not Mother), no he vivido la conciliación desde la maternidad. Aun así, creo que conciliar no debería depender de tener hijos o hijas, sino de construir entornos laborales más flexibles y corresponsables.

En ese sentido, el sector TIC tiene una oportunidad única para marcar el camino.

¿Es el momento de humanizar la tecnología para evitar reproducir sesgos y discriminaciones? ¿qué papel juega la ética en toda la revolución de la digitalización?

Siempre me ha interesado la tecnología por lo que hace posible, no por la tecnología en sí. La innovación tiene sentido cuando conecta personas, genera oportunidades y mejora la vida de la gente. Ahí es donde creo que está el verdadero cambio.

¿Qué importancia tiene un concepto como la sororidad en un sector como el tecnológico y las STEAM?

La sororidad es compartir oportunidades. En sectores tan cambiantes como el tecnológico, compartir conocimiento, contactos y experiencia hace crecer a las personas y también a la industria.

Cuando una mujer avanza, no le quita espacio a otra, lo abre

¿Por qué es esencial una línea de investigación y desarrollo que incluya diversidad de perspectivas en todas las fases del diseño y desarrollo tecnológico?

Las mejores soluciones nacen cuando hay miradas diferentes en la mesa. Si las decisiones las toma siempre un perfil muy parecido, es más fácil que pasemos por alto necesidades, oportunidades e incluso sesgos.

La diversidad mejora la innovación.

¿Qué retos y qué soluciones se pueden impulsar desde la labor profesional, y desde una perspectiva colaborativa, para impulsar el necesario papel de la mujer?

Creo que uno de los retos ya no es solo que las mujeres estemos presentes, sino que participemos en la construcción de los nuevos relatos, lenguajes y espacios que está generando la transformación digital.

Y ahí la colaboración es fundamental. Para mí se traduce en cosas muy concretas: recomendar talento, conectar a mujeres que deberían conocerse, generar oportunidades, compartir experiencia, contratar, colaborar y hacer circular el trabajo y el conocimiento de otras.

Esa idea está muy presente en LAIKA PERRA, el universo transmedia que estoy desarrollando entre artes escénicas, música, tecnología y participación. El proyecto parte precisamente de algo muy sencillo: recibir, cuidar y transmitir conocimientos, experiencias y rastros de otras mujeres para volver a ponerlos en circulación. Porque creo que la transformación digital también necesita una transformación cultural. No basta con preguntarnos qué tecnología vamos a utilizar; también importa quién participa, quién crea y qué voces queremos llevar con nosotros hacia el futuro.

Si tuviera que resumir el momento en el que estoy sería muy sencillo: primero la idea. Después, ya veremos qué forma necesita para existir: un escenario, una canción, una instalación, una experiencia, una pantalla, un videojuego, una pieza digital o quizá un formato que todavía no tiene nombre.