Nunca se imaginó que la tecnología sobrepasararía los límites de una transformación tan novedosa como fue Internet. Sin embargo, la sobrecarga de información y la heterogeneidad de las fuentes, entre otros, ha llevado a una nueva era que va a revolucionar la manera de conectarnos.

¿Te suena la palabra “metaverso”? Seguramente, en estos últimos meses lo habrás oído. ¿Y Web3? Si no es así, ya es momento de saber de qué se trata y en qué nos va a repercutir.

Según la enciclopedia digital Wikipedia “Web 3.0 o web semántica es una expresión que se utiliza para describir la evolución del uso y de la interacción de las personas en Internet, a través de diferentes formas entre las que se incluyen la transformación de la red en una base de datos”. Es decir, estamos ante la tercera web, capaz de interpretar un volumen mucho mayor de datos y la cual conocemos, sobre todo, por las famosas criptomonedas o monedas digitales.

La Web3, tiene como objetivo que la sociedad pueda acceder a Internet desde un sinfín de dispositivos, para disfrutar de la información y de las herramientas de Internet de una manera flexible y versátil, que supere las barreras de formato y estructura actuales. Esto hará que podamos interactuar mucho más profundamente con otros personas usuarias desde cualquier plataforma.

Mujeres TIC y criptomonedas

Precisamente en la semana del Día de la Mujer, cobra más sentido que nunca, el debate sobre el papel de las mujeres en el mundo de la tecnología, en concreto, en el ámbito de las criptomonedas.

En este sector, la presencia de la mujer es cada vez mayor, aunque no deja de ser un porcentaje bajo, según un estudio de la plataforma financiera 2gether, en el cual se indica:

Las mujeres representan solo el 23% de los usuarios de las monedas digitales que se encuentran en el mercado

Y es que, hay que señalar que las mujeres tienen una percepción diferente a la hora de invertir, debido a que son más responsables a la hora de hacer una inversión. Pero ¿a qué se debe eso? Se debe al hecho de estar menos familiarizadas con esta cuestión.

Con esto podríamos decir que hace falta información y motivación para que más mujeres conozcan cómo funciona el mundo de invertir en las monedas digitales. Entonces, ¿hace falta proyectos que orienten sobre este sector?

Para animar a niñas y mujeres a dar el paso a este sector tecnológico, se necesitaría proyectos e iniciativas con programas que facilitaran información y recursos, sobre las ventajas del sector tecnológico unido al financiero, para así romper con la brecha de género que tanto límites pone al liderazgo femenino.

Uno de los siete perfiles TIC más demandados por las empresas

A pesar del gran potencial laboral que ofrece el sector tecnológico, la proporción de mujeres con estudios TIC en España es baja. Sin embargo, la tecnología blockchain ha cobrado una vital importancia para muchas empresas y cada vez, son más las mujeres que se interesan por ella.

Esta nueva tecnología tan demandada, permite almacenar y gestionar cualquier tipo de información de forma trasparente y descentralizada, además de aportar grandes avances en términos de seguridad de las transacciones digitales de los negocios, también reduce costes y genera intercambios con usuarios ubicados a cualquier parte del mundo.

Personal experto en seguridad informática, en desarrollo de proyectos o en consultoría blockchain, son algunas de las salidas profesionales más demandadas en el mundo laboral, basadas en esta tecnología e integrada en muchas áreas.

Podemos destacar mujeres en este sector como por ejemplo, María Teresa Nieto, ingeniera informática en Telefónica Tech en el equipo de blockchain. En su equipo, están desarrollando servicios para empresas que quieran sumar la tecnología Blockchain a sus negocios. Su trabajo es hacerles el camino más fácil.

Y es que, en este cambio continuo, y en base a los perfiles que más se demandan, hay que promover y destacar que la tecnología es para todas las personas, para así cerrar la brecha de género que persiste en este sector y lograr una sociedad mejor para el bien común.