Muchos chicos y chicas, junto a sus familias, se enfrentan estos días a una decisión nada fácil y que no debe tomarse a la ligera: qué carrera o estudios elegir. Una decisión importante que marca el comienzo de la etapa adulta y en la que las llamadas “salidas profesionales” y “empleabilidad” están muy presentes. En plena transformación digital se presenta un mapa formativo cambiante en el que las competencias digitales se hacen imprescindibles y, los estudios STEM ocupan el primer puesto en cuanto a la demanda de profesionales. Los estudios relacionados con la ciencia y la tecnología suponen toda una apuesta de futuro, y toda una oportunidad para las chicas, en un momento en el que el mercado laboral reclama y necesita además de la perspectiva e impulso del talento femenino.

Los trabajos del futuro digital

Según diversos estudios como el informe ‘The future of Jobs 2020’, de los puestos de trabajo que ocupan las veinte primeras posiciones del ranking, más de un 90% corresponden a titulaciones STEM.  Por su parte, según datos de la Unión Europea, el 45% de las ofertas de empleo en 2021 en España estarán relacionadas con el entorno digital.

Todos los indicadores apuntan a que estamos entrando en una cuarta revolución, en este caso digital, y se espera que como en las anteriores revoluciones, se modifiquen para siempre los conceptos de trabajo, empleo y profesión. “Durante la próxima década, buena parte de los empleos de nueva creación serán ocupaciones totalmente nuevas, o bien trabajos existentes que se transformarán significativamente en lo que respecta a la exigencia de nuevas habilidades”, afirma el citado informe del WEF (World Economic Forum).

Existe pues, la inevitable necesidad en las empresas de transformarse digitalmente y, por tanto, de incorporar nuevos perfiles que dominen estas competencias. La empleabilidad en estas profesiones no solo se vincula a la industria tecnológica, porque la tendencia del mercado demanda trabajadores con formación mixta y la digitalización supone un avance hacia la transversalidad de los sectores. Los profesionales STEM se han hecho imprescindibles en prácticamente todos los ámbitos, desde la salud, la enseñanza, finanzas, seguridad, logística etc.

Según Informe InfoJobs-Esade 2020, en la actualidad las profesiones con menor competencia entre profesionales en el mercado laboral son arquitectura de sistemas TIC, planificación financiera, arquitectura de software, diseño de base de datos, intérpretación/traducción, orientación educativa, auxiliar de transporte escolar, dentista, ingeniería de redes TIC y enfermería. Por el contrario, Ingeniería Informática e Ingeniería de Telecomunicaciones son las dos carreras por excelencia con mejores salidas profesionales.

Y de cara a un futuro cercano, las predicciones van más allá. Dentro de cinco años habrá 85 millones de puestos de trabajo que desaparecerán o quedarán obsoletos; y por el contrario surgirán 97 millones de nuevos empleos, relacionados principalmente con la inteligencia artificial y el big data, vaticina el Foro Económico Mundial en su informe Jobs of Tomorrow. Mapping Opportunities in the New Economy.

Brecha de género en la “generación Y”

El personal experto en STEM advierte que actualmente se está preparando a 1.500 millones de niños y niñas para trabajos del pasado, y que deberíamos replantearnos qué habilidades aprenden para el futuro. ¿Por qué? Porque analizando el programa educativo, ni las materias ni el sistema de aprendizaje contribuyen a despertar la curiosidad y el interés por la ciencia y la tecnología.

La “generación Y”, que nació con un móvil bajo el brazo y se caracteriza por un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías digitales, se relacionan con ellas solo a nivel usabilidad de la tecnología. Y aunque carreras más populares hace unos años  han dejado paso a grados especializados con las habilidades STEM y la tecnología como denominador común, esto no se traduce en más vocaciones entre la juventud. Y por tanto, las tendencias en empleabilidad no se corresponden con el número de personas egresadas en estudios TIC.

Desde la perspectiva de género además, como vimos en anteriores entradas, factores culturales, sociales y educativos profundos influyen en las niñas, creando barreras que durante su crecimiento las va alejando de la experimentación, el riesgo, y el deseo de adentrarse en un sector tecnológico, en el que persisten estereotipos y una amplia mayoría masculina.

Nadie tiene la clave del éxito asegurado, pero sin duda las profesiones del presente con mayor empleabilidad y perspectivas de futuro se mueven en un escenario digital y de desarrollo tecnológico.

¿Cómo abordar entonces esta situación? Afrontando los retos, para tomar una perspectiva positivista hacia el aprovechamiento de las oportunidades que el sector TIC ofrece para romper con prejuicios, y promover entre las chicas la apuesta por un sector cada vez más consciente de la necesidad de contar con ellas para crear equipos diversos y más productivos. Porque ya, presente y futuro, son TIC.