Desde la pandemia, y la aceleración del proceso de transformación digital vivido en todos los ámbitos de nuestra sociedad, se han dado pasos hacia una esperanzadora normalización del teletrabajo. Sin embargo, sigue habiendo aspectos a mejorar para hacer efectiva una flexibilidad real y una nueva conciliación digital más igualitaria.

Ser feliz, una prioridad de todos y todas

Hace apenas un par de meses, saltaba una noticia a los titulares de los medios de comunicación. El alumno con la nota más alta de la EvAU en Madrid, eligió Filosofía porque afirmó “su prioridad es ser feliz”.

Esta declaración sacó a la luz estereotipos como los que vimos en el post Adiós al mito: hombres de ciencias, mujeres de letras, porque posiblemente si el protagonista de la historia hubiera sido una chica, no habría causado tanto impacto.

Y, en segundo lugar, porque se asocia la felicidad a una carrera de Humanidades, en contraposición a las de ciencias, a las que se identifican con dificultad, ambición, esfuerzo etc. Se mezclan por tanto expectativas de género, que un hombre deba aprovechar su talento en una carrera técnica, y prejuicios en torno a estos estudios, solo al alcance de mentes brillantes.

Como vimos en ¿Por qué las STEM resultan poco atractivas para las chicas? diversos factores influyen en que este tipo de estudios no seduzcan a las jóvenes. Sin ir más lejos sirve de ejemplo esta noticia, que quizás sin malicia, induce a una elección y coarta la libertad, tanto de hombres como de mujeres.

La utopía de la conciliación

¿Qué ideas hacen pensar que no se puede ser feliz en una profesión STEM, si precisamente cuentan con las mayores tasas de empleabilidad? Dificultades para la conciliación, la maternidad, requerimiento de excesiva disponibilidad…

En primer lugar, conciliar, entendido como desarrollar al 100% todo nuestro potencial profesional y familiar, es considerado por la mayoría casi como utopía, y es uno de los principales obstáculos que afecta especialmente a las mujeres en su apuesta por carreras más técnicas por su supuesta dificultad, y para seguir escalando hacia posiciones de liderazgo, por su teóricamente necesaria dedicación.

La pandemia nos trajo un unánime Sí al teletrabajo, en igualdad y con perspectiva de género. Sin embargo, pese a que más personas han podido optar por continuar por esta forma de trabajo tras la vuelta a la normalidad, no se percibe como una garantía total de flexibilidad. Jornadas interminables, dificultades para la desconexión y sobre todo, plena disponibilidad, juegan en contra del trabajo online. Tomamos nota de ello en Lecciones de conciliación tras la pandemia.

Por otra parte, aunque se ha avanzado hacia una mayor corresponsabilidad, la maternidad y el cuidado de los mayores, ponen a menudo a las mujeres en la disyuntiva de elegir entre familia y trabajo. Tener que tomar esta difícil decisión en algún momento de nuestra vida, también contribuye a que se elijan profesiones sobre las que se suponen una menor exigencia o responsabilidad. Esa disponibilidad hacia el ámbito familiar, que se espera tradicionalmente de las mujeres, hace que las chicas anticipen ya dificultades, y no deseen comprometerse con un exigente futuro profesional, poco compatible con la vida personal.

Por último, los requisitos y dedicación que se espera de los y las profesionales para desempeñar puestos de dirección, posicionan mejor a los hombres que a las mujeres en la carrera por el liderazgo. De hecho, las obligaciones personales y familiares, hacen que las mujeres dediquen menos tiempo que sus colegas varones a generar redes profesionales de apoyo en el puesto de trabajo o el networking. Un factor que no favorece a las directivas, como vimos en Tejiendo redes de apoyo para mujeres STEM.

Productividad y emprendimiento femenino como alternativas

Estar disponibles para acudir a donde se nos necesite y sin horarios fijos, no es sinónimo de ser más productivos. La eficiencia no está reñida con las horas o con los viajes. Y es que, gracias a los avances en tecnología, podemos desempeñar muchos trabajos desde cualquier lugar del mundo, especialmente en el sector TIC. La conectividad sí que es un aval para trabajar individualmente o en equipo, dando un mayor margen a horarios y evitar desplazamientos.

Muchas empresas ya empiezan a tener en cuenta estas cuestiones en cuanto a facilitar el trabajo en línea, y en la medida de lo posible una mayor flexibilidad y organización de horarios de su plantilla. Pero queda mucho por hacer para concienciar tanto a empresas como a las jóvenes de que trabajar y conciliar es posible, que tener una vida familiar plena no debe estar reñido son escalar profesionalmente. Y que el sector TIC es idóneo para ofrecer estas posibilidades e impulsar la presencia femenina en ciencia y tecnología.

La economía digital está siendo clave para abrir definitivamente las puertas de la conciliación, gracias al auge de los negocios online y las posibilidades que este modelo de emprendimiento ofrece. Cada vez son más los productos online desarrollados por mujeres y más mujeres las que escogen esta alternativa de liderar sus propios proyectos empresariales, siendo sus propias directivas para conseguir una verdadera conciliación. Lo digital puede ayudarlas a desarrollar sus proyectos personales y dar un salto cualitativo profesional, sin renunciar a nada.

Porque ser feliz no es una opción sino una elección, que nada tiene que ver con las ciencias o las letras; o con ser madre, pareja o directiva. Ser felices debe ser nuestro objetivo, siendo libres de seguir nuestra vocación, y optar por aquello que consideremos más próspero para desarrollarnos personalmente.