Tradicionalmente, y entre otros estereotipos, las denominadas carreras STEM se han considerado carreras masculinas, de la misma manera que las carreras del ámbito de las letras y humanidades se consideraban más femeninas. Nos centramos en esta diferenciación de los estudios según el género en la noticia Adiós al mito: hombres de ciencias, mujeres de letras. Hace ya tiempo que la sociedad está intentando romper con estereotipos como estos, que desaniman a las chicas a lanzarse hacia ámbitos técnicos. Se trata de equilibrar la balanza, facilitando a ambos géneros su presencia en cualquiera que sea la carrera por la que se decanten.

Esta cuestión, preocupa especialmente porque se trata precisamente de profesiones con las mejores perspectivas de futuro, condiciones laborales y oportunidades de empleabilidad. Esta brecha de género, juega en contra de la productividad. Esa falta de perspectiva femenina da lugar a que se diseñe una tecnología incompleta, en la que la mitad de la población no está representada y se pierde prometedoras oportunidades laborales.

El desarrollo socioeconómico necesita de la mayor presencia de las mujeres en ámbitos disruptivos, para no sufrir las consecuencias de producir con equipos sesgados, productos no inclusivos incluyendo problemas de ética, y tecnología que replica esa falta de diversidad que se está tratando de detener.

Así analizamos estos efectos en la noticia Hombre programador, mujer asistente. Sesgos de género en la IA, en el que comprobamos como los algoritmos son susceptibles al sesgo, por lo que construirlos requiere un equipo que incluya una amplia gama de puntos de vista y experiencias.

Estudios poco seductores

Si bien hay carreras de ciencia paritarias o feminizadas, como Química, Medicina, Biología, Enfermería y Matemáticas (la excepción de las STEM), faltan de forma muy señalada en otras materias como Física, Informática e ingenierías de todo tipo.

Las razones por las que las chicas ven como poco atractivas estas carreras son variadas, y resultado de múltiples factores educativos y culturales. Hablamos de estereotipos y prejuicios sociales, aprendidos desde la infancia, a los que se suma una carencia de referentes y visibilidad de las mujeres en estos ámbitos.

Pero ¿qué piensan de estas carreras las jóvenes? ¿qué opinión les merecen? ¿cuál es su conocimiento del desempeño profesional en estos ámbitos? ¿saben las oportunidades que estos estudios les puedes brindar?

Diferentes estudios tratan de dar respuesta a estas preguntas, como el informe de Boston Consulting Group (BCG) y BCG GAMMA, titulado What’s Keeping Women Out of Data Science?, que asegura que áreas STEM como la ciencia de datos, tienen un grave problema de imagen.

Carreras desconocidas, difíciles y de bajo impacto social.

Lo primero que llama la atención es el desconocimiento de la juventud de las carreras TIC. A pesar de ser nativos digitales, se quedan en el rol de usabilidad, apenas sabiendo cómo se diseña y qué materias entran en juego en el diseño y desarrollo de la tecnología que emplean a diario. En definitiva, desconocen transversalidad de la tecnología y sus aplicaciones, con impacto y esencialidad en cada vez más ámbitos, dado su vertiginoso avance y al denominado proceso de transformación digital en el que el mundo está inmerso. Y claro, si se desconocen estos aspectos, no se puede ni si quiera albergar la posibilidad de dedicarse a ello. Quien no conoce algo, no lo puede desear.

Otra de las percepciones mayoritarias y erróneas, es que se consideran carreras de bajo impacto social, de contenidos abstractos y más que difíciles, casi imposibles, solo aptas para personas muy talentosa y con un perfil “nerd”. Una visión que en el caso de la mujer no ayuda, teniendo en cuenta que las chicas tradicionalmente son educadas para la seguridad y la perfección, como vimos en la noticia Educar a niñas imperfectas y mujeres valientes. Un caldo de cultivo perfecto para en el futuro desarrollar el Síndrome de la impostora, una sensación habitual en las expertas TIC.

Y aunque la tecnología es precisamente un área que por sus propias características cuenta con ventajas para garantizar unas buenas condiciones para la conciliación, son muchas las chicas que también las descartan por esta razón, pensando en el futuro y en la posibilidad de la maternidad.

En conclusión, queda mucho trabajo por hacer, tanto por parte de la administración, como de las empresas, para mostrar al mundo todo lo que la tecnología puede hacer, el alcance de la misma y la necesidad de mujeres profesionales TIC para avanzar en un futuro en igualdad.