Internet ya no es un lugar

IDENTIDAD DIGITAL, ALGORITMOS SOCIALES Y LA NUEVA REALIDAD EN LA VIVIMOS
Hubo un tiempo en el que Internet era un lugar al que conectarse…
Era una ventana abierta al mundo. Un espacio separado de la vida cotidiana al que se accedía desde un ordenador, con una conexión puntual y un objetivo concreto: buscar información, enviar un correo o entrar en un chat. Internet era entonces una herramienta.
Hoy, en cambio, Internet ya no es un lugar…
Ya no está “al otro lado” de la pantalla. Está integrado en cómo trabajamos, aprendemos, nos relacionamos, consumimos información, construimos identidad y participamos en la sociedad.
La transformación digital ha cambiado tanto nuestra relación con la tecnología que Internet ha dejado de ser únicamente una red de conexión para convertirse en una capa permanente de la realidad.
Y eso cambia también las preguntas que debemos hacernos porque, si Internet ya no es un lugar, sino un entorno en el que vivimos… la igualdad, la representación y los derechos también deben construirse dentro de él.
El Día de Internet nació con el objetivo de promover el acceso y el buen uso de las tecnologías digitales. Pero dos décadas después, el debate ya no gira únicamente en torno a la conectividad. Hoy la conversación se ha desplazado hacia cómo Internet condiciona la participación social, la representación, el acceso a oportunidades y la construcción de la realidad cotidiana.

IDENTIDAD DIGITAL: QUIÉNES SOMOS CUANDO ESTAMOS CONECTADAS
“Technology doesn’t just change what we do; it changes who we are.”
— Sherry Turkle, socióloga y profesora del MIT
La identidad digital ya no es un elemento accesorio. Forma parte de la identidad personal, profesional y social.
Perfiles, publicaciones, interacciones, historial de navegación, datos biométricos o reputación online configuran una huella digital que influye en cómo nos relacionamos y cómo somos percibidas.
En este contexto, la representación importa… Especialmente para niñas y mujeres, cuya presencia en el entorno digital continúa enfrentándose a desafíos específicos como: acoso online, hiperexposición, presión estética algorítmica, desinformación e invisibilización en espacios y entornos tecnológicos.
Según ONU Mujeres, la violencia digital contra mujeres y niñas se ha convertido en una extensión de las desigualdades estructurales existentes fuera de Internet. Naciones Unidas alerta además de que las violencias digitales afectan especialmente a mujeres y niñas en espacios de participación pública y social, condicionando su presencia, visibilidad y libertad de expresión en entornos online.
Pero la identidad digital también abre oportunidades, gracias a la creación de comunidades, el acceso a conocimiento, la visibilidad profesional, y la participación global.
Y es que el reto ya no es solo estar conectadas, es participar y formar parte en igualdad de condiciones dentro de un entorno digital que influye directamente en la vida real.

LA REALIDAD HÍBRIDA: VIVIR ENTRE LO FÍSICO Y LO DIGITAL
“Our machines are disturbingly lively, and we ourselves frighteningly inert.”
— Donna Haraway, autora de A Cyborg Manifesto
Durante años se habló de “mundo online” y “mundo offline” como si fueran espacios separados… Hoy esa frontera es cada vez más difusa.
La educación, el trabajo, la salud, el ocio o las relaciones personales funcionan ya en modelos híbridos donde lo digital y lo presencial conviven constantemente hasta el punto de que, en muchas ocasiones, la frontera entre lo físico y lo digital ya resulta prácticamente imperceptible.
La inteligencia artificial, la automatización o los entornos inmersivos están acelerando aún más esa transformación, por lo que las generaciones más jóvenes no tendrán que adaptarse a esta realidad híbrida porque crecerán directamente dentro de ella. Según UNICEF, una de cada tres personas usuarias de Internet en el mundo es menor de edad, lo que convierte a la infancia y la adolescencia en protagonistas directas de la transformación digital global.
Y eso implica una responsabilidad colectiva: asegurar que esos entornos digitales sean inclusivos, responsables, seguros y representativos.
Así como velar porque las desigualdades puedan amplificarse cuando los espacios digitales no se diseñan teniendo en cuenta la diversidad de experiencias y necesidades.

ALGORITMOS SOCIALES: QUIÉN DECIDE LO QUE VEMOS
“Algorithms are opinions embedded in code.”
— Safiya Umoja Noble, investigadora y autora de Algorithms of Oppression
Los algoritmos organizan gran parte de la experiencia digital: seleccionan contenidos, recomiendan vídeos, priorizan publicaciones, sugieren perfiles, y determinan visibilidad.
En otras palabras… influyen en cómo entendemos el mundo.
Diversas investigaciones han mostrado cómo determinados sistemas algorítmicos pueden reproducir sesgos de género o amplificar estereotipos existentes si se entrenan con datos no representativos. Uno de los estudios más conocidos en este ámbito es Gender Shades, desarrollado por la investigadora Joy Buolamwini en el MIT Media Lab, que evidenció mayores tasas de error en sistemas de reconocimiento facial aplicados a mujeres racializadas.
Esto demuestra que la tecnología no es neutral por sí sola y que, por eso, la diversidad en los equipos STEM, en la investigación y en el desarrollo tecnológico no es únicamente una cuestión de representación: es una condición necesaria para construir sistemas más justos, precisos e inclusivos. En este contexto, organismos como la UNESCO, continúan alertando sobre la necesidad de aumentar la participación de mujeres y niñas en ámbitos STEM, especialmente en áreas vinculadas al desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, donde todavía persisten importantes brechas de representación.
La diversidad en el desarrollo tecnológico no solo reduce sesgos: también amplía perspectivas, mejora la capacidad de innovación y permite diseñar soluciones más representativas de la sociedad real.

VIDA CONECTADA: INTERNET COMO INFRAESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD
“Technology is not a set of neutral tools.”
— Ursula Franklin, física y pensadora canadiense
Internet ya no se limita a la comunicación y al flujo de información.
Hoy sostiene los servicios públicos y educativos, las plataformas de salud, los procesos administrativos, ha generado nuevos modelos y sistemas de trabajo, dando lugar a la redefinición del comercio y su economía digital.
La sociedad conectada depende cada vez más de infraestructuras digitales invisibles que condicionan oportunidades y acceso a derechos. Según la Comisión Europea, más del 90% de los empleos ya requieren competencias digitales básicas. La propia Comisión Europea, en su estrategia digital, sitúa el desarrollo de competencias digitales como una prioridad estratégica para garantizar la participación social, profesional y económica en la sociedad digital.
Esto significa que la inclusión digital ya no puede entenderse solo como acceso a dispositivos o conexión, y que la brecha digital supone muchos más riesgos de exclusión.
Es ahora, (y para siempre), cuando conceptos que históricamente se han ido desarrollando, alcanzan un protagonismo indiscutible: La alfabetización digital, el pensamiento crítico, la comprensión tecnológica y la capacidad de creación y participación.
Y aquí vuelve a aparecer una cuestión clave: ¿quién diseña las herramientas digitales que estructuran la vida cotidiana?
INTERNET COMO ESPACIO DE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA
Por todo esto, el Día de Internet ya no puede limitarse a celebrar la conectividad.
Debe ser también una oportunidad para reflexionar sobre el tipo de entorno digital que estamos construyendo… porque Internet ya no es un lugar al que entrar, es el espacio donde:
- Se construyen las identidades y las relaciones
- Se guarda, organiza y desde donde circula la información
- Se generan nuevas oportunidades humanas, sociales y profesionales
- Se obtiene posicionamiento y se toman decisiones
- Se visibilizan, forman y acercan referentes
Y si Internet es ya una capa de la realidad, la igualdad también debe programarse dentro de ella.
Las nuevas generaciones no heredarán solo dispositivos o plataformas. Heredarán los algoritmos, las reglas y los entornos digitales que estamos diseñando hoy. Por eso, el verdadero desafío no es únicamente tecnológico, sino garantizar que ese futuro digital sea más inclusivo, seguro y pensado para todas las personas.
Porque Internet ya no es solo un lugar al que conectarse… Es el espacio donde las próximas generaciones aprenderán, trabajarán, crearán vínculos y descubrirán quiénes quieren ser.
La pregunta es: ¿estamos construyendo un entorno digital a la altura de ese futuro?
Las niñas no solo usarán la tecnología: vivirán dentro de ella

Puede parecer un ejercicio creativo pero, en realidad, es exactamente lo que está ocurriendo.
Hoy, la tecnología que definirá el futuro (inteligencia artificial, datos, entornos digitales, sistemas automatizados), se está diseñando a partir de decisiones concretas.
Y esas decisiones funcionan, en cierto modo, como un prompt colectivo: instrucciones que determinan cómo será el mundo digital en el que vivirán las próximas generaciones.
DE USAR TECNOLOGÍA A HABITARLA
Las niñas de hoy no solo utilizarán herramientas digitales.
Crecerán en un entorno donde:
- La inteligencia artificial influirá en decisiones cotidianas.
- Los algoritmos condicionarán el acceso a la información.
- La identidad digital será parte de la identidad personal.
- Los entornos virtuales ampliarán los espacios de relación y aprendizaje.
Según la Comisión Europea, la digitalización está redefiniendo sectores clave como la educación, el empleo o la salud. Esto implica un cambio estructural ya que la tecnología ya no es algo que se usa, es el entorno en el que se vive.
EL PROBLEMA NO ES EL ACCESO. ES LA CONSTRUCCIÓN

En los últimos años se ha avanzado en el acceso de niñas a la tecnología, pero la brecha persiste en otro nivel: el de la creación.
Según la UNESCO, las mujeres apenas representan alrededor del 30% del talento en STEM, y su presencia es aún más reducida en ámbitos clave como inteligencia artificial o ingeniería.
El World Economic Forum confirma esta tendencia: las mujeres siguen infrarrepresentadas en los roles tecnológicos emergentes.
Esto significa que el “prompt” que está definiendo el mundo digital no se está construyendo con todas las manos ni desde todas las perspectivas.
CUANDO EL PROMPT NO ES DIVERSO, EL RESULTADO TAMPOCO LO ES
La tecnología no es neutra. Ejemplos como el proyecto Gender Shades del MIT han demostrado que sistemas de reconocimiento facial presentan mayores tasas de error en mujeres, especialmente en mujeres racializadas. Esto ocurre por una razón clara, y es que los datos y los equipos que diseñan la tecnología no siempre son diversos y, por lo tanto, no son responsables.
Y cuando el punto de partida es incompleto, el resultado también lo es.
Pero el impacto no es solo social, sino que también es económico… Según el informe Future of Jobs del World Economic Forum, los perfiles más demandados estarán vinculados a: inteligencia artificial, análisis de datos, ciberseguridad, y desarrollo tecnológico
Esto redefine el reto porque no se trata solo de impulsar las vocaciones STEM, se trata de brindar acceso a las oportunidades del futuro
REESCRIBIR EL PROMPT: DE LA INSPIRACIÓN A LA ACCIÓN
Si el mundo digital se está construyendo ahora, también puede mejorarse ahora.
Existen iniciativas que ya están contribuyendo a reescribir ese “prompt”:
- Technovation Girls: niñas que desarrollan soluciones tecnológicas a problemas reales
- Girls in Tech: comunidad global de talento femenino en tecnología
- European Girls in ICT Day: impulso institucional a la participación femenina en el ámbito digital
Estas iniciativas tienen algo en común y es que no solo inspiran, sino que permiten crear…

El cuerpo en datos: la revolución silenciosa que está redefiniendo la salud de las mujeres
Durante décadas, la investigación médica se ha construido sobre datos que no representaban de forma equilibrada a mujeres y hombres, estando infrarrepresentadas en ensayos clínicos como reconoció el NIH (National Institutes of Health) en 2016, estableciendo la obligación a partir de entonces, de considerar el sexo como variable biológica en investigación.
Hoy, ese paradigma está cambiando. Y lo está haciendo a través de dos grandes transformaciones: la digitalización de la salud y el crecimiento de un ecosistema específico conocido como FemTech.
Ambas están dando lugar a una nueva realidad: el cuerpo de las mujeres empieza, por fin, a ser medido, analizado y comprendido desde sus propias características.

DE LA INVISIBILIDAD DE LOS DATOS A LA SALUD EN TIEMPO REAL
Históricamente, la falta de datos específicos sobre la salud femenina ha tenido consecuencias relevantes. Es decir, no considerar las diferencias biológicas tiene un impacto directo en la seguridad. Por ejemplo, un caso paradigmático fue el del zolpidem, un fármaco para el insomnio. En 2013, la FDA exigió reducir la dosis recomendada en mujeres al comprobar que lo eliminaban más lentamente que los hombres, lo que aumentaba el riesgo de somnolencia y deterioro al día siguiente.
No es un caso aislado. La literatura científica también ha descrito que las mujeres presentan mayor riesgo de prolongación del intervalo QT inducida por determinados medicamentos, un efecto adverso potencialmente grave que muestra hasta qué punto el sexo biológico puede modificar la seguridad de los tratamientos, ya que la evidencia revisada muestra que las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar este impacto negativo, que puede desencadenar arritmias graves.
Otro ejemplo es el del estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que demuestra que los sesgos en salud no son teóricos y que, en palabras del profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Shoham Chosen-Hillel, existe un “tratamiento insuficiente del dolor de las pacientes femeninas, que podría tener implicaciones graves en los resultados de salud de las mujeres, lo que podría conducir a tiempos de recuperación más largos, complicaciones o afecciones de dolor crónico”.
Con la irrupción de la tecnología digital, esta situación empieza a transformarse.
Hoy, millones de mujeres generan datos de salud en tiempo real a través de:
- Aplicaciones de seguimiento menstrual
- Dispositivos wearables
- Plataformas de salud digital
- Herramientas de monitorización hormonal
Estos sistemas permiten recoger información sobre ciclos, fertilidad, sueño, actividad física o síntomas asociados a distintas etapas vitales. Este cambio no es menor. Supone pasar de una medicina basada en datos generalizados a una medicina más contextualizada y personalizada, donde las diferencias biológicas y hormonales empiezan a tenerse en cuenta.
FEMTECH: PONER NOMBRE A UNA NECESIDAD HISTÓRICA
En este contexto surge el término FemTech (Female Technology), acuñado en 2016 por la emprendedora Ida Tin, fundadora de la app Clue.
FemTech engloba el conjunto de tecnologías diseñadas específicamente para abordar la salud de las mujeres, incluyendo ámbitos como:
- Salud menstrual
- Fertilidad
- Embarazo y posparto
- Menopausia
- Salud hormonal y sexual
Aplicaciones como Clue (con más de 10 millones de usuarias) o Flo Health (con más de 50 millones de usuarias activas), han permitido pues realizar un seguimiento del ciclo menstrual, identificar de patrones hormonales, y recopilar masivamente datos de salud femenina. Desde entonces, el sector ha experimentado un crecimiento significativo, impulsado tanto por la innovación tecnológica como por una demanda social que durante mucho tiempo no había sido atendida.
El sector FemTech crece de forma constante a nivel global, con un mercado que está creciendo rápidamente y del cual se espera que supere los 50.000 millones de dólares en los próximos años.
Sin embargo, este avance convive con una paradoja: pese a su potencial, el FemTech sigue recibiendo menos inversión que otros sectores tecnológicos, lo que limita su desarrollo y escalabilidad: las startups lideradas por mujeres reciben menos financiación (en torno al 2% del capital riesgo global, según datos recurrentes de Crunchbase y PitchBook). En conclusión, existe una brecha entre la relevancia del problema y la inversión destinada a resolverlo.
DATOS, DISEÑO Y DECISIONES: QUIÉN MIDE Y PARA QUÉ
La generación masiva de datos sobre salud abre nuevas oportunidades, pero también plantea preguntas clave.
Porque no se trata solo de medir, sino de entender:
- ¿Quién diseña estas tecnologías?
- ¿Qué variables se tienen en cuenta?
- ¿Cómo se interpretan los datos generados?
La calidad y utilidad de estos sistemas depende en gran medida de cómo se construyen. Si los equipos que diseñan soluciones tecnológicas no incorporan diversidad, existe el riesgo de reproducir sesgos o de simplificar realidades complejas.
En este sentido, integrar la perspectiva de género en el desarrollo tecnológico no es una cuestión accesoria, sino estructural. Es lo que permite que los datos reflejen mejor la realidad y que las soluciones respondan a necesidades reales. Por ejemplo, estudios como “Wearable sensors for monitoring the physiological and biochemical profile of the athlete”, publicado en npj Digital Medicine, han demostrado que algunos wearables (que miden la frecuencia cardiaca, entre otras cosas) tienen menor precisión en mujeres o en determinados perfiles
Disponer de acceso a información sobre la salud propia, tiene un claro potencial. Permite tomar decisiones informadas, anticipar problemas y mejorar la calidad de vida… Pero también introduce nuevos desafíos: el uso de datos de salud plantea cuestiones relevantes en torno a la privacidad, la seguridad de la información, el uso comercial de los datos, la fiabilidad de las herramientas.
En un entorno donde la tecnología avanza rápidamente, es necesario asegurar que el desarrollo de estas soluciones esté acompañado de criterios éticos, regulatorios y científicos sólidos.
UNA REVOLUCIÓN QUE YA ESTÁ EN MARCHA
La digitalización de la salud y el crecimiento del FemTech están redefiniendo la forma en que entendemos el cuerpo, la medicina y el bienestar. Incorporar talento femenino en el ámbito STEM, desde la investigación hasta el desarrollo tecnológico, es clave para ampliar el conocimiento científico, mejorar la calidad de los datos, diseñar soluciones más inclusivas, y responder a necesidades históricamente desatendidas.
Porque cuando los datos cambian, también cambia la forma de diagnosticar. Y cuando cambia el diagnóstico, se transforma la manera de cuidar. McKinsey ha demostrado que equipos diversos tienen mayor capacidad de innovación, por lo que no es solo una cuestión de equidad, sino de calidad en las soluciones.
Es hora de impulsar una revolución que no solo mejore la salud de las mujeres, sino que construya un sistema sanitario más preciso, justo y preparado para el futuro. Hoy, el reto no es solo generar más datos, sino generar mejores datos, y necesitamos actuar para lograrlo.
Proteger lo que no se ve
IDENTIDAD DIGITAL, RESILIENCIA Y CONFIANZA EN LA SOCIEDAD CONECTADA
La ciberseguridad ya no es solo una cuestión técnica, se ha convertido en una infraestructura esencial para el funcionamiento de la economía, las instituciones y la vida cotidiana.
Cada día dejamos rastro en múltiples sistemas conectados: identidades digitales, datos sanitarios, información financiera, servicios públicos, plataformas de comunicación o redes profesionales. Proteger todo ese ecosistema invisible se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestro tiempo.
Según la Agencia de Ciberseguridad de la Unión Europea (ENISA), el número y la sofisticación de los ciberataques ha crecido de forma significativa en los últimos años, afectando especialmente a infraestructuras críticas, administraciones públicas y servicios esenciales para la ciudadanía.
En este contexto, la ciberseguridad ya no se limita a proteger sistemas informáticos: protege identidades, derechos y confianza digital.

LA IDENTIDAD DIGITAL COMO NUEVA FRONTERA
Cada persona tiene hoy múltiples identidades digitales: perfiles profesionales, cuentas bancarias, registros sanitarios, certificados electrónicos o credenciales de acceso a servicios públicos.
La Comisión Europea considera que la identidad digital segura es uno de los pilares para el desarrollo de la economía digital y de los servicios públicos del futuro. Por eso impulsa iniciativas como el European Digital Identity Framework, que busca ofrecer a la ciudadanía una identidad digital segura y verificable para acceder a servicios en toda la Unión Europea.
Este escenario plantea nuevos retos. La aparición de tecnologías como la inteligencia artificial generativa ha incrementado riesgos como la suplantación de identidad, los deepfakes o el fraude digital, lo que obliga a reforzar los sistemas de verificación, autenticación y protección de datos.
La ciberseguridad se sitúa así en una nueva frontera: proteger quiénes somos en el entorno digital.
LA CIBERSEGURIDAD COMO INFRAESTRUCTURA DEMOCRÁTICA
Pero la identidad digital es solo una parte del problema.
La ciberseguridad también protege elementos fundamentales para el funcionamiento de la sociedad: hospitales, redes eléctricas, sistemas de transporte, administraciones públicas o procesos electorales.
La Directiva europea NIS2, aprobada para reforzar la seguridad de redes y sistemas de información, reconoce precisamente que la resiliencia digital es esencial para la estabilidad económica y democrática de los países europeos.
Servicios esenciales como la sanidad, la energía o las infraestructuras de transporte dependen cada vez más de sistemas conectados. Cuando estos sistemas fallan o son atacados, el impacto trasciende lo tecnológico y afecta directamente a la vida de las personas.
Por eso cada vez se habla más de la ciberseguridad como una infraestructura democrática: un sistema de protección que garantiza que la sociedad digital funcione con seguridad y confianza.
RESILIENCIA DIGITAL: EL NUEVO PARADIGMA
En este escenario ha surgido un concepto clave: resiliencia digital.
Durante años, la estrategia principal de la ciberseguridad consistía en prevenir ataques. Hoy sabemos que en un entorno hiperconectado ningún sistema es completamente invulnerable.
Por eso el enfoque actual se centra en resistir, responder y recuperarse.
El Foro Económico Mundial destaca la resiliencia digital como uno de los elementos fundamentales para garantizar la continuidad de los servicios esenciales y la estabilidad de las economías en un entorno digital cada vez más complejo.
Esto implica diseñar sistemas capaces de detectar incidentes rápidamente, minimizar su impacto y recuperar el funcionamiento normal con la mayor rapidez posible.
La resiliencia digital no es solo una cuestión tecnológica. También depende de factores como la cooperación institucional, la formación de profesionales especializados y la concienciación de la ciudadanía.
EL FACTOR HUMANO EN LA SEGURIDAD DIGITAL
En medio de todos estos avances tecnológicos, hay un elemento que sigue siendo determinante: las personas.
La Agencia Europea de Ciberseguridad recuerda que el factor humano sigue siendo uno de los principales vectores de riesgo en los incidentes de seguridad, pero también una de las principales oportunidades para fortalecer la protección digital mediante formación y cultura de seguridad.
Por eso el desarrollo de talento especializado se ha convertido en una prioridad estratégica.
El informe Cybersecurity Workforce Study de ISC estima que el mundo necesita millones de profesionales adicionales en ciberseguridad para cubrir la demanda global de talento en este ámbito.
En ese contexto, la participación de las mujeres en el sector tecnológico y de la ciberseguridad no es solo una cuestión de igualdad: es también una cuestión de capacidad colectiva para afrontar los retos de la sociedad digital.
La diversidad en los equipos tecnológicos contribuye a mejorar la innovación, ampliar perspectivas y diseñar soluciones más robustas para problemas complejos.
HACIA TERRITORIOS SEGUROS EN UN FUTURO CONECTADO
La transformación digital de la sociedad seguirá avanzando. Ciudades inteligentes, inteligencia artificial, servicios públicos digitales o infraestructuras conectadas formarán parte cada vez más visible de nuestra vida cotidiana.
El reto consiste en garantizar que todo ese ecosistema funcione de forma segura, resiliente y fiable.
Iniciativas como el Congreso de Ciberseguridad de Andalucía, organizado por la Agencia Digital de Andalucía bajo el lema Secure Territories, Connected Future, ponen el foco precisamente en ese desafío colectivo: construir territorios conectados donde la seguridad digital sea una base para el progreso económico y social.
Porque en una sociedad digital, proteger sistemas también significa proteger personas, derechos y oportunidades.
Y para afrontar ese reto, el talento que diseñe las soluciones deberá reflejar la diversidad de la sociedad a la que protege.
El futuro de la ciberseguridad, como el de la propia tecnología, será más sólido cuanto más plural sea el conocimiento que lo construya.
Las innovadoras que llevas dentro
La genealogía femenina que está construyendo el futuro digital
Hay ideas que funcionan como mapas para entender el presente. El lema del 8M impulsado por el Instituto Andaluz de la Mujer de la Junta de Andalucía —“Mujeres por Bandera: Las mujeres que llevas dentro”— es una de ellas. Nos recuerda que ninguna trayectoria se construye en solitario: cada mujer es también el resultado de otras mujeres que abrieron caminos antes.
En ciencia y tecnología, esta idea se puede explicar con una palabra clave: genealogía. No se trata solo de memoria histórica, sino de reconocer que el conocimiento, la innovación y las oportunidades se transmiten entre generaciones. Cada avance científico es, en parte, el resultado de preguntas, descubrimientos y esfuerzos acumulados.
En una sociedad que ya es plenamente digital —donde la inteligencia artificial, los datos o la ciberseguridad forman parte de la vida cotidiana— entender esta genealogía es esencial. Porque la tecnología que hoy utilizamos también lleva la huella de mujeres que, durante décadas, contribuyeron a desarrollarla, muchas veces sin recibir el reconocimiento que merecían.
Hablar de “las innovadoras que llevas dentro” es, por tanto, reconocer que dentro de cada mujer que hoy estudia, investiga, diseña tecnología o divulga ciencia también habitan esas pioneras que han hecho posible nuestro presente.
LAS PIONERAS QUE INICIARON LA CADENA
La genealogía de la innovación tecnológica no es solo un concepto, son mujeres con nombres propios.
Uno de ellos es Ada Lovelace, matemática del siglo XIX considerada la primera programadora de la historia. En sus notas sobre la máquina analítica de Charles Babbage describió un algoritmo que hoy se reconoce como el primer programa informático. Lovelace entendió algo extraordinario para su época: que las máquinas podían ir más allá del cálculo numérico. En sus palabras: “The Analytical Engine has no pretensions whatever to originate anything. It can do whatever we know how to order it to perform.”

Más de un siglo después, otra mujer contribuiría a sentar bases de la conectividad moderna. Hedy Lamarr, conocida también por su carrera como actriz, fue coautora en 1941 de un sistema de comunicaciones basado en salto de frecuencia que acabaría influyendo en tecnologías inalámbricas como el WiFi o el Bluetooth.
En el desarrollo del software moderno, el legado de Grace Hopper es fundamental. Científica informática y almirante de la Marina estadounidense, participó en la creación de uno de los primeros compiladores y en el desarrollo del lenguaje COBOL. Su visión de la tecnología siempre estuvo ligada al cambio y la innovación: “The most dangerous phrase in the language is: ‘We’ve always done it this way.’”
En el ámbito de la exploración espacial, la matemática Katherine Johnson desempeñó un papel decisivo en los cálculos de trayectoria que permitieron misiones clave de la NASA durante la carrera espacial, incluido el vuelo orbital de John Glenn en 1962. Sus cálculos manuales ayudaron a garantizar la seguridad de las misiones Mercury y Apollo en una época en la que la computación aún estaba en desarrollo.
A estas figuras conocidas se suman otras menos difundidas pero igualmente decisivas. Es el caso de Radia Perlman, ingeniera informática conocida como “la madre de Internet” por desarrollar el Spanning Tree Protocol, un algoritmo fundamental para el funcionamiento de las redes informáticas modernas que permite que Internet opere de forma eficiente evitando bucles en las redes.
La historia de la innovación científica también incluye aportaciones fundamentales en campos que hoy influyen directamente en la tecnología. La química y cristalógrafa británica Rosalind Franklin desempeñó un papel crucial en la comprensión de la estructura del ADN gracias a sus imágenes de difracción de rayos X, especialmente la conocida como Fotografía 51, que proporcionó evidencias clave para identificar la doble hélice del ADN. Su trabajo se ha reconocido posteriormente como esencial para uno de los descubrimientos científicos más importantes del siglo XX.
Otra figura central en la historia de la computación es Margaret Hamilton, ingeniera informática que dirigió el desarrollo del software de navegación para el programa Apollo de la NASA. El sistema que su equipo creó permitió que el Apollo 11 aterrizara con éxito en la Luna en 1969, incluso cuando el ordenador de a bordo comenzó a recibir más información de la que podía procesar. Fue también una de las primeras personas en utilizar el término “ingeniería del software” para describir esta disciplina.
La innovación tecnológica sigue escribiéndose también en el presente. Un ejemplo reciente es Katie Bouman, científica informática que lideró el desarrollo de uno de los algoritmos utilizados para generar la primera imagen de un agujero negro en 2019, dentro del proyecto internacional Event Horizon Telescope. Su trabajo permitió transformar enormes cantidades de datos recogidos por radiotelescopios de todo el mundo en una imagen que dio la vuelta al planeta.
Cada una de estas mujeres, desde contextos y disciplinas diferentes, contribuyó a construir los cimientos científicos y tecnológicos que sostienen la sociedad digital en la que hoy vivimos. Sus avances no fueron episodios aislados, sino eslabones de una cadena de conocimiento que continúa creciendo generación tras generación. Y, junto a ellas, también están muchas otras mujeres cuyos nombres apenas aparecen en los libros de historia o en los relatos de la innovación, porque durante décadas sus aportaciones quedaron invisibilizadas, atribuidas a otros o simplemente olvidadas. Reconocer hoy esta genealogía significa también recuperar esas historias y entender que, el progreso científico y tecnológico siempre ha sido más colectivo y diverso de lo que durante mucho tiempo se ha contado.
DE LAS PIONERAS A LAS COMUNIDADES STEM
Durante mucho tiempo, muchas mujeres que se dedicaron a la ciencia o la tecnología lo hicieron prácticamente en soledad. Las pioneras que iniciaron la genealogía de la innovación tuvieron que abrirse camino en entornos donde apenas existían referentes femeninos, redes profesionales o espacios de colaboración para ellas.
Hoy el panorama es diferente. La genealogía de la innovación femenina ya no se construye solo a partir de trayectorias individuales, sino también gracias a comunidades STEM que conectan a mujeres de distintas generaciones, disciplinas y lugares del mundo.
Estas redes funcionan como verdaderos ecosistemas de conocimiento. En ellas se comparten experiencias, oportunidades profesionales, investigación y proyectos tecnológicos. Comunidades como Girls in Tech, Women in Tech, Mujer e Ingeniería, WomANDigital, o redes internacionales de mujeres en ciencia y tecnología permiten que quienes se incorporan al sector encuentren orientación, contactos profesionales y referentes cercanos.
Uno de los elementos más valiosos de estas comunidades es la mentoría. Diversos estudios han demostrado que los programas de mentoría y las redes de apoyo tienen un impacto directo en la participación y permanencia de las mujeres en STEM. Las profesionales que cuentan con mentoras o redes de apoyo tienen más probabilidades de desarrollar su carrera, adquirir nuevas habilidades y avanzar en sus ámbitos profesionales.
Pero estas comunidades no solo benefician a quienes empiezan. También fortalecen a todo el ecosistema científico y tecnológico. Los espacios de colaboración y networking permiten crear proyectos conjuntos, impulsar la transferencia de conocimiento y fomentar la diversidad en equipos de innovación, algo que se ha demostrado fundamental para generar soluciones tecnológicas más creativas y relevantes para los retos globales.
En cierto modo, estas redes representan la evolución natural de la genealogía de la innovación: de las pioneras que abrieron camino en contextos aislados a una generación que construye tecnología en comunidad.
Porque si algo caracteriza a la ciencia y a la innovación contemporáneas, es precisamente eso: su carácter colectivo. Y en ese entramado de colaboración, mentoría y aprendizaje compartido, miles de mujeres continúan ampliando el camino que iniciaron aquellas primeras innovadoras.
LAS INNOVADORAS QUE VENDRÁN
La genealogía de la innovación no termina en el presente. Cada generación amplía el camino para la siguiente.
En el ámbito STEM, la visibilidad de referentes femeninos sigue siendo un factor clave para fomentar vocaciones. Cuando niñas y jóvenes pueden identificar a mujeres trabajando en estos campos, la posibilidad de imaginarse en ellos se vuelve más real. Por ello debemos visibilizar a mujeres que hoy están transformando el ecosistema tecnológico desde la investigación, la empresa, el derecho o la divulgación.
Porque en una sociedad digital, la innovación también necesita diversidad. Y la tecnología que diseñemos hoy tendrá impacto en generaciones futuras. La genealogía femenina de la innovación no es solo un relato del pasado. Es una herramienta para entender el presente y orientar el futuro.
Reconocer a las mujeres que contribuyeron a construir la tecnología moderna permite comprender mejor cómo hemos llegado hasta aquí. Y visibilizar a quienes hoy trabajan en el ámbito digital ayuda a inspirar a quienes vendrán después. Si quieres inspiración, puedes encontrarla aquí:
Dentro de cada mujer que hoy estudia, investiga o trabaja en ciencia y tecnología también viven las innovadoras que la precedieron.
Porque cuando una mujer avanza en STEM, no avanza sola. Avanza acompañada por todas las que abrieron camino antes… y por todas las que vendrán después.
Presente digital, legado tecnológico
La sociedad digital avanza a un ritmo acelerado. Inteligencia artificial, automatización, ciberseguridad o gobernanza tecnológica ya no son debates de nicho: condicionan la forma en que nos informamos, trabajamos, tomamos decisiones y protegemos nuestros derechos en entornos cada vez más complejos.
Hoy, más que nunca, la tecnología no se mide solo por lo que es capaz de hacer, sino por cómo se integra en la vida de las personas. De ahí la importancia de disciplinas que actúan como infraestructuras invisibles del progreso digital: la ciberseguridad centrada en la ciudadanía, la ética y gobernanza de la IA, el derecho digital y la divulgación científica y tecnológica.
En este presente que ya está construyendo legado, destacamos a cinco expertas WD que representan una forma de entender la innovación con responsabilidad, impacto social y visión de futuro.


MAR LÓPEZ: CIBERSEGURIDAD CON ENFOQUE HUMANO
“Si por la calle no exponemos nuestra cartera, en internet no debemos mostrar nuestros datos”
El legado de Mar López se construye desde una convicción clara: la ciberseguridad no es solo una cuestión técnica, sino una cuestión social. Su trabajo pone el foco en los riesgos reales que afectan a la ciudadanía —fraude digital, suplantación de identidad, ingeniería social o uso indebido de datos personales— y en cómo anticiparlos desde la prevención y la concienciación.
Más allá de proteger infraestructuras, su aportación está en proteger decisiones, comportamientos y confianza, trasladando la seguridad digital al día a día de las personas y las organizaciones. Un legado clave en un contexto donde la sofisticación tecnológica de las amenazas avanza más rápido que la alfabetización digital de la sociedad.
MARÍA JOSÉ ESCALONA: DISEÑAR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL QUE USAMOS
El legado de María José Escalona se construye en un lugar menos visible, pero decisivo: el diseño y la calidad de los sistemas inteligentes que sostienen la inteligencia artificial. Desde su trayectoria en ingeniería del software e IA aplicada, su trabajo recuerda que la fiabilidad, la trazabilidad y la robustez no son detalles técnicos, sino condiciones necesarias para que la tecnología funcione al servicio de las personas.
Su aportación es clave en un momento en el que la IA se integra en procesos críticos: una inteligencia artificial mal diseñada amplifica errores; una bien construida genera confianza. El legado que deja es el de una tecnología pensada desde el rigor, capaz de escalar sin perder control ni responsabilidad.
En un contexto de automatización acelerada, su trabajo refuerza una idea esencial para la sociedad digital: el verdadero progreso tecnológico no está solo en lo que la IA es capaz de hacer, sino en cómo se construye y se gobierna desde el inicio.
LOLA CARRANZA: DERECHO DIGITAL Y CONFIANZA EN LA ERA TECNOLÓGICA
En un ecosistema donde la tecnología avanza más rápido que la regulación, el legado de Lola Carranza se sitúa en un punto estratégico: convertir el derecho digital en una herramienta de protección y confianza, no en una barrera a la innovación.
Su trabajo en protección de datos, gobernanza tecnológica e impacto legal de la IA permite traducir la complejidad normativa en marcos comprensibles para empresas, instituciones y ciudadanía. Su legado es claro: sin seguridad jurídica y sin derechos garantizados, no hay transformación digital sostenible.
ROCÍO VIDAL: PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA DESINFORMACIÓN TECNOLÓGICA
El legado de Rocío Vidal se construye desde la divulgación como defensa social. En un entorno marcado por la desinformación, los bulos tecnológicos y las narrativas simplificadas o alarmistas, su trabajo aporta rigor, contexto y pensamiento crítico.
Más allá de explicar ciencia y tecnología, el impacto de la conocida por “La Gata de Schrödinger” reside en activar la capacidad de cuestionar, contrastar y comprender, especialmente en temas como deepfakes, pseudociencia o mal uso de la tecnología. Un legado fundamental para una ciudadanía que necesita herramientas intelectuales para convivir con sistemas cada vez más complejos.
MARÍA PERADOR: EDUCACIÓN DIGITAL Y CULTURA TECNOLÓGICA ACCESIBLE
María Perador deja un legado imprescindible en la sociedad digital: hacer comprensible la tecnología sin trivializarla. Su trabajo divulgativo conecta innovación, seguridad y vida cotidiana, acercando conceptos complejos a la ciudadanía desde una mirada pedagógica y accesible.
Este enfoque no solo reduce brechas de conocimiento, sino que empodera a las personas y fomenta vocaciones STEM, especialmente entre jóvenes que necesitan referentes cercanos y discursos alejados del elitismo tecnológico. Su legado demuestra que explicar bien la tecnología es una forma directa de generar impacto social.
TECNOLOGÍA PARA LAS PERSONAS: UN LEGADO COMPARTIDO
La tecnología solo genera impacto real cuando se diseña pensando en las personas y cuando se comunica de forma clara, honesta y responsable. Explicar riesgos y oportunidades, poner contexto, generar pensamiento crítico y construir confianza no es un complemento: es una función estratégica de la sociedad digital.
El trabajo de Mar López, Carmen Domínguez, Lola Carranza, Rocío Vidal y María Perador demuestra que el futuro tecnológico no se construye solo con código, sino con ética, derecho, pedagogía y divulgación. Y que acercar la tecnología a la ciudadanía es tan importante como desarrollarla, tanto para garantizar su impacto social como para inspirar a las próximas generaciones STEM.
Porque solo cuando entendemos la tecnología podemos decidir sobre ella. Y solo así podremos fomentar vocaciones STEM, innovación inclusiva, y un progreso que no deje a nadie fuera.
Softwarología, Datanomadía y Techfluencia: el nuevo diccionario STEM también se conjuga en femenino

En un mundo profesional en plena reinvención, también cambian las denominaciones de los roles: se reconfiguran narrativas, modelos de carrera y, con ello, las oportunidades… Eso si somos capaces de verlas con perspectiva.
Hoy exploramos cómo este vocabulario emergente se construye en torno a la tecnología, los datos y la creatividad, y por qué una mirada de género no es un añadido, sino una necesidad implícita y una ventaja competitiva para organizaciones y personas.
UN NUEVO VOCABULARIO, PARA NUEVAS REALIDADES
Los perfiles profesionales han mutado tan rápido como la tecnología que los impulsa. Más allá de los clásicos roles TIC (desarrollo, consultoría o marketing digital), que dominan las ofertas laborales del 2025 según los análisis recientes del mercado laboral, existen expresiones más híbridas y narrativas que aportan significado a cómo trabajamos hoy.
Este nuevo ecosistema semántico, que podríamos llamar softwarología, no es solo un catálogo de puestos de trabajo, sino un mapa de competencias, valores e identidades. Es un lenguaje que nos ayuda a traducir complejidad en oportunidad, y el cambio en propósito.
Recursos útiles para aterrizar esta realidad:
- Gartner IT Glossary: diccionario de términos tecnológicos con definiciones estándar.
- Perfiles de transformación digital: qué roles emergen con fuerza en las organizaciones digitales actuales.
TÉRMINOS QUE MARCAN TENDENCIA EN LA SOFTWAROLOGÍA
Aquí tienes perfiles y conceptos que están circulando en entornos profesionales y culturales (desde traducciones creativas hasta términos en inglés que se están consolidando):
Softwaróloga / Softwarólogo
No es un título formal, pero sí una forma de conceptualizar a quien integra la creación tecnológica con pensamiento sistémico y empatía por la persona usuaria, combinando lógica de software con impacto social.
Datanómada
Profesionales que transitan entre proyectos y sectores, usando datos como brújula para diseñar decisiones estratégicas y conectar comunidades de práctica.
Techfluencia / Techfluencers
Quienes comunican tendencias tecnológicas, desmitifican herramientas y lideran comunidades de aprendizaje digital. Su impacto va más allá del código, influyendo en narrativas de innovación.
Biohacker / Biohackera
Movimientos que exploran cómo ciencia, biología y tecnología confluyen en prácticas de auto-optimización, desde la salud hasta el rendimiento humano.
Nota: El biohacking no es necesariamente un rol profesional clásico, pero sí una comunidad que “rebasa los límites entre ciudadano/a, científico/a y creador/a de tecnologías aplicadas a la vida cotidiana”.
Neuroeducadora / Neuroeducador
Especialistas que aplican neurociencia al diseño educativo, especialmente en contextos digitales: cómo aprende el cerebro, qué motiva y cómo diseñar experiencias de formación efectivas en la economía del conocimiento.
¿Y DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES EN ESTA SOFTWAROLOGÍA?
Si la transformación del trabajo es algo social, que afecta a todos los géneros, ¿por qué siguen existiendo brechas en representación, visibilidad y liderazgo?
En sectores STEM, la evidencia académica y de mercado sigue mostrando disparidades persistentes en cuanto a la participación femenina y a la presencia de mujeres en posiciones influyentes. Esto no es solo un tema ético: es estratégico. La diversidad asegura la toma de mejores decisiones y, por lo tanto, una innovación con impacto real.
Por ello es esencial visibilizar a referentes concretas, que están redefiniendo el discurso:

- Ana Freire Veiga: Ingeniera e investigadora en IA aplicada al bien social, co-fundadora de iniciativas para visibilizar mujeres en ciencia.
- Alicia Asín: Co-fundadora de Libelium, reconocida por liderazgo en IoT, AI y Big Data.
- Nerea Luis: Ingeniera en IA y co-fundadora de eventos que impulsan diversidad en tech.
- Ophelia Pastrana: Comunicadora tech y creadora de audiencias que difunden tecnología e inclusión.
- Nina da Hora – Investigadora en IA y ciberseguridad enfocada en justicia algorítmica.
También hay proyectos que actúan directamente contra la brecha de género en tech, ofreciendo acceso real a profesiones digitales. Estas iniciativas no solo generan inspiración, también crean acceso, impulsan talento y activan ecosistemas más diversos desde la base:
- Girls Who Code: Organización internacional sin ánimo de lucro que trabaja para cerrar la brecha de género en tecnología, formando a niñas y jóvenes en programación, pensamiento computacional y liderazgo digital.
- Technovation: ONG global que empodera a niñas y jóvenes para que se conviertan en líderes tecnológicas y emprendedoras, resolviendo problemas sociales mediante tecnología y datos.
- Women Who Code: Comunidad global sin ánimo de lucro, que impulsa la carrera profesional de mujeres en tecnología a través de mentoring, eventos técnicos, recursos y networking inclusivo.
- Women in Tech Spain: Capítulo local de la red internacional sin ánimo de lucro Women in Tech, centrado en visibilizar, formar y conectar a mujeres en el ecosistema tecnológico y emprendedor.
POR QUÉ IMPORTA: DISEÑO, DIVERSIDAD Y DECISIÓN
Este no es un inventario de etiquetas bonitas: cada nuevo perfil refleja decisiones reales de diseño organizacional, educación y cultura corporativa.
- La presencia de mujeres y otras identidades subrepresentadas en estos roles, dinamiza la innovación, ya que reduce sesgos algorítmicos, mejora la empatía de producto y amplía el mercado.
- Equipos diversos contrarrestan resultados excluyentes y generan soluciones más sostenibles, escalables y éticas.
- Las profesiones que emergen no siempre requieren una ruta educativa tradicional, lo que abre puertas a transiciones profesionales desde ámbitos no técnicos.
Algún recurso para profundizar:
UN RETO QUE SE ESCRIBE EN PLURAL
La softwarología del futuro tiene que ser inclusiva por diseño, no por defecto. Porque:
- El lenguaje moldea percepción y oportunidades.
- La tecnología solo es transformadora si representa a todas las personas.
- Y las narrativas que adoptamos hoy serán las estructuras laborales de mañana.
No se trata solo de inventar nuevas palabras, sino de poner nombre y dar visibilidad a las personas que, desde su diversidad, están construyendo el futuro tecnológico.
2026: el año en que la tecnología se volvió más humana (y más diversa)
2026 acaba de comenzar y, como quien empieza un nuevo archivo en blanco, nos encontramos ante una oportunidad única: compilar colectivamente un futuro tecnológico más humano, diverso y responsable. El año que dejamos atrás nos ha mostrado tanto la velocidad con la que avanza la digitalización como los retos que aún persisten para que esa innovación beneficie a todas las personas por igual.
Este post dibuja una hoja de ruta orientada a 365 días de acción positiva, desde una perspectiva de justicia de género en el sector tecnológico y las STEM.
UN SECTOR EN EXPANSIÓN… Y CON DEMANDAS URGENTES
El mercado laboral ligado a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) sigue creciendo a ritmos notables. El empleo TIC en España ha aumentado cerca de un 48 % en la última década, señal de que la transformación digital está generando una demanda sólida de talento cualificado, especialmente en áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad y análisis de datos.
Según el informe “State of European Tech 24”, elaborado por Atómico, entre 2015 y 2024, el número de trabajadores en este ámbito se ha multiplicado por trece en España hasta alcanzar los 175.000 empleados. Esta cifra sitúa a España como el quinto país europeo en términos de empleo tecnológico por delante de economías como Italia, Finlandia y Suecia.

Sin embargo, a pesar de este dinamismo, aún existe una brecha de talento importante: se estima que el mercado tecnológico español podría ver vacantes de perfiles técnicos sin cubrir, con impacto sobre la competitividad del país.
2026 es el año para actuar sobre dos frentes a la vez:
- Aumentar la oferta de profesionales TIC cualificados mediante formación continua y actualización de habilidades.
- Garantizar que niñas, jóvenes y mujeres formen parte de ese crecimiento con oportunidades reales y sostenibles.
EL RETO INVISIBLE: EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR
Un informe de la consultora AND Digital reveló que el 22 % de las mujeres en tecnología sienten que el síndrome del impostor ha limitado su éxito profesional. Esta percepción está especialmente presente en etapas tempranas de la carrera, aunque muchas mujeres avanzan y afianzan su confianza con experiencia.
Estudios académicos como “Impostor Phenomenon Among Software Engineers: Investigating Gender Differences and Well-Being”, confirman que las mujeres lo experimentan con mayor frecuencia.
Investigaciones en ingeniería de software muestran que más de la mitad de profesionales del software experimentan el fenómeno, y las mujeres tienden a reportarlo con mayor frecuencia que los hombres
Expertas en tecnología señalan que la cultura laboral en sectores dominados por hombres —incluido el tecnológico— contribuye a que muchas mujeres sientan duda sistemática sobre su competencia, lo que alimenta este síndrome
El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico ampliamente documentado que afecta a la mayoría de personas en algún momento, pero su frecuencia y gravedad tienden a ser mayores entre mujeres, especialmente en sectores subrepresentados como el tecnológico. Datos recientes muestran que una proporción significativa de mujeres en tech sienten que este autoduda ha frenado su desarrollo profesional, lo que refuerza la importancia de estrategias específicas de apoyo, referentes y entornos laborales más inclusivos.
¿Cuál es la buena noticia? Que visibilizarlo es el primer paso para desmontarlo. Eliminar barreras psicológicas —junto con las estructurales— es un propósito real y alcanzable para 2026.
PREPARARSE PARA LOS NUEVOS DESAFÍOS LABORALES
Las transformaciones impulsadas por la digitalización y la automatización están configurando un panorama en el que las empresas buscan profesionales que combinen conocimiento técnico con visión estratégica y competencias transversales. En 2026, ya no basta con dominar un lenguaje de programación, sino que se valoran perfiles que integren capacidades digitales y humanas.
Según el Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial (WEF), existe una clara evolución en la demanda de habilidades hacia aquellas que combinan dominio de tecnología con capacidades humanas conectadas a innovación, creatividad y empatía. Esto confirma que ser tecnológicamente competente es necesario, pero no suficiente: también serán esenciales habilidades como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la colaboración y la resolución de problemas complejos en entornos diversos.
Por ejemplo, la Consultoría TIC —capaz de traducir necesidades de negocio en soluciones tecnológicas— ejemplifica esta tendencia hacia competencias híbridas en el sector.
Esto implica apostar por una formación que no solo enseñe cómo se hace algo, sino también por qué, para quién y con qué impacto. Esa mirada crítica es una oportunidad para que el enfoque de género, la equidad y la diversidad formen parte del ADN de la formación tecnológica.
ROLES Y PERFILES…PROFESIONALES DEL 2026
Ya no es una cuestión de tendencias, es una realidad profesional. Estos son los roles con mayor empleabilidad en el entorno tecnológico de los próximos años y, aunque muchos de ellos parecen “técnicos”, su desempeño exitoso depende cada vez más de capacidades híbridas:
- Desarrollador/a de Software y Especialista en IA: se sigue consolidando la demanda, pero con un claro enfoque hacia soluciones ajustadas al contexto de negocio y a criterios éticos y sociales.
- Consultor/a TIC: conecta estrategia y tecnología, un ejemplo clásico de híbrido profesional.
- Especialista en automatización, Producto Digital o UX/UI: combinan competencia técnica con comprensión profunda de necesidades humanas.
¿Y sobre habilidades? Los análisis laborales resaltan que las habilidades más valoradas en 2026 son:
- Dominio de Inteligencia Artificial, Big Data y Ciberseguridad — esenciales para gran parte de industrias tecnológicas.
- Capacidad de aprender de forma continua, adaptarse a nuevas herramientas y escenarios.
- Habilidades humanas como comunicación, empatía, trabajo colaborativo, pensamiento crítico y gestión del cambio, cada vez más visibles en ofertas laborales TIC.
En resumen, en 2026, los empleadores buscan profesionales que no solo construyan tecnología, sino que entiendan para quién se construye.
IGUALDAD DE GÉNERO: UN ACELERADOR DE TALENTO
Estos cambios en la demanda de perfiles TIC y STEM no son abstractos: tienen un impacto real en oportunidades laborales y en quién accede a ellas. Cuando el mercado pide perfiles híbridos, se abre una ventana de oportunidad para que más mujeres —con habilidades diversas y experiencias propias— aporten no solo capacidad técnica, sino también perspectivas humanas y sociales en el diseño, desarrollo y gestión de tecnología.
Esto reconfigura la definición de talento digital: ya no es solo saber programar —es ser capaz de contextualizar, empatizar, liderar y transformar.
Si las mujeres tuvieran oportunidades proporcionales a su población y capacidades, el sector TIC no solo resolvería mejor la escasez de perfiles, sino que ganaría en innovación real y socialmente significativa. Esto es especialmente importante porque la tecnología no se hace en abstracto: la tecnología que se diseña hoy será la base de los servicios, productos y decisiones que nos rodearán mañana.
Más diversidad significa:
- Más soluciones adaptadas a contextos reales, no a presupuestos estereotipados.
- Equipos más creativos y resilientes, capaces de integrar múltiples perspectivas.
- Mayor justicia social al diseñar servicios y productos digitales que responden a toda la población, no solo a perfiles mayoritarios.
UNA HOJA DE RUTA PROACTIVA PARA 2026
Educación y vocaciones STEM desde temprano
Intensificar programas que despierten vocaciones STEM entre niñas y adolescentes, con referentes, mentoras y espacios de experimentación real.
Formación continua con perspectiva de género
Diseñar itinerarios formativos que contemplen habilidades técnicas avanzadas y estrategias para fortalecer la confianza de las mujeres, superando obstáculos como el síndrome del impostor.
Entornos laborales responsables e inclusivos
Políticas internas de empresas que fomenten la subida a roles de liderazgo, la conciliación, la flexibilidad y la igualdad salarial.
Visibilidad y voz en espacios públicos
Apoyar que mujeres expertas sean referentes visibles en conferencias, medios, debates de tecnología y toma de decisiones públicas, equilibrando la narrativa digital.
2026, UN AÑO DE IMPULSO COLECTIVO
Este año nuevo puede convertirse en un hito si pensamos en el talento tecnológico como patrimonio colectivo y en la igualdad de género como acelerador de innovación y justicia social.
El mercado laboral TIC en 2026 no será solo un terreno de especialistas técnicos: será un terreno de personas versátiles, capaces de integrar tecnología y humanidad. Esta evolución abre un espacio estratégico para que la igualdad de género sea parte del diseño del sector: si las mujeres participan y lideran en estos perfiles híbridos, la tecnología será más inclusiva y socialmente relevante.
La transformación digital es más humana cuando es diversa.
La tecnología es más eficaz cuando escucha todas las voces.
Y el futuro es más sostenible cuando se diseña desde la inclusión.
Hacia un 2026 TIC más humano y responsable
(UN CUENTO NAVIDEÑO… CON CÓDIGO, PROPÓSITO Y PERSPECTIVA)
Érase una vez…
…un mundo cada vez más digital. Uno en el que los algoritmos se multiplicaban más rápido que los abrazos, donde los datos fluían con la velocidad del viento, pero las oportunidades… no siempre llegaban a todos los rincones ni a todas las personas.
Era una sociedad brillante, sí, pero a veces también fría, como una estrella sin atmósfera. Y aunque muchos avances parecían mágicos, había un pequeño problema en su hechizo: no todos los relatos estaban representados en su desarrollo.
Pero como todo buen cuento de invierno, algo estaba a punto de cambiar. Porque llegó un momento —justo cuando el calendario empezaba a pensar en el año siguiente— en el que muchas personas se hicieron la misma pregunta:
¿Y si la tecnología también pudiera cuidar, incluir, emocionar…?
¿Y si 2026 fuera el año en que el futuro se diseñe pensando en todas las personas?
Y entonces, estas personas alrededor del mundo, empezaron a marcarse un propósito. Quizás fuese la magia de la navidad, o quizás fuese la conciencia de una sociedad digital… pero la conexión se hizo realidad y se sumaron las intenciones de una Red de Redes para el 2026… para un futuro TIC responsable y diverso.
VOCES QUE CONSTRUYEN EL 2026
Desde WomANDigital, realizamos nuestra aportación para reprogramar el código, con los propósitos de algunas de nuestras colaboradoras:

Una de las brechas cada vez más importante (casi tanto como entre ricos y pobres) es la de quienes tienen pleno acceso a las TIC, (aún más, los que las controlan y marcan su dirección), y los que casi no pueden acceder a ellas. Yo pediría al 2026, que todos y todas pudiéramos hacer uso de ellas y, sobre todo, que las líneas de progreso en ellas no estén en manos de unos pocos (normalmente hombres, blancos).
Por mi parte, seguiré prestando mi modesta voz y pregonando, aunque sea en el desierto, para que se cumpla mi deseo expresado en la primera pregunta. Las matemáticas y las TICs son las herramientas más poderosas que tenemos para salvar al mundo.
Al 2026 le pido, que avancemos hacia una tecnología más humana, accesible y con impacto real. Que reduzcamos brechas, impulsemos la diversidad y diseñemos soluciones digitales que tengan en cuenta todas las miradas. Y que la ética y la inclusión formen parte natural de cada proyecto tecnológico.
Mi propósito para 2026 es aportar desde mi trabajo a que la tecnología llegue a quienes más la necesitan. Continuar impulsando proyectos que unan innovación, bienestar y accesibilidad —especialmente en salud, formación y acompañamiento digital— y contribuir a que Andalucía consolide un ecosistema TIC más diverso, abierto y consciente.
Que la inteligencia artificial aprenda para nosotras, no solo de nosotras. Que el talento femenino sea reconocido como motor de cambio, y que el conocimiento del cuerpo y los ritmos femeninos se integren como ventaja competitiva. Le pido ética: una tecnología que no invisibilice ni repita sesgos del pasado. Y le pido presencia: que estemos tan dentro del sistema que en 2027 no tengamos que seguir justificando nuestro lugar.
Mi propósito es seguir creando tecnología con intención, desde lo humano y lo cíclico. Impulsar soluciones que generen referentes y bienestar real, y abrir camino para que más mujeres lideren sin renunciar a su esencia.
Al 2026 le pido mucha más implicación en cuanto a la IA explicable y la IA responsable, y sobre todo, le pido que se empiece a trabajar en las chicas desde muy pequeñas, pero también en los chicos, para que vean la necesidad de la incorporación de la mujer en las TICs, trabajando de una manera lúdica desde el juego.
Y mi propósito personal y profesional que me planteo, pues es disfrutar de todo lo que viene, poder seguir haciendo divulgación, y aprender muchas cosas nuevas… Estoy super emocionada con el tema de la Inteligencia Artificial y la aplicación de la ética en la misma.
Le pido al 2026 que la tecnología deje de ser solo una promesa de eficiencia y vuelva a ponerse al servicio de las personas. Un futuro TIC responsable pasa, para mí, por integrar la ética, la comunicación consciente y la diversidad en el centro de cualquier innovación. No se trata solo de avanzar más rápido, sino de avanzar mejor: con tecnologías accesibles, comprensibles y diseñadas para reducir brechas, no para ampliarlas. También le pido que la digitalización no deshumanice los procesos, sino que libere tiempo y energía para lo verdaderamente importante: la creatividad, el pensamiento crítico y las relaciones auténticas.
Mi propósito es acompañar a profesionales y marcas —especialmente a mujeres con trayectoria y conocimiento— a ocupar su espacio en el entorno digital con voz propia, criterio y responsabilidad. Quiero seguir trabajando para que la tecnología, incluida la IA, sea una aliada estratégica en la comunicación, no un sustituto del pensamiento ni de la identidad. A nivel profesional, mi compromiso es ayudar a construir marcas visibles y con autoridad que comuniquen desde la coherencia, el impacto positivo y la consciencia. Y, a nivel personal, seguir aprendiendo, cuestionando y enseñando a usar lo digital con intención, para que cada mensaje que lanzamos al mundo tenga sentido, propósito y humanidad.
Le pido al 2026 que la inclusión deje de ser una promesa y se convierta en una práctica cotidiana dentro del sector TIC. Que la diversidad no sea un añadido en los discursos, sino una condición básica en los equipos, en el liderazgo y en la toma de decisiones. Que la tecnología se diseñe con conciencia social, teniendo en cuenta a todas las personas que la van a habitar y dejando espacio a la creatividad, la narrativa y el humor como herramientas para imaginar futuros más justos e inclusivos.
Mi propósito es impulsar proyectos tecnológicos y culturales -como el videojuego- donde las mujeres sean protagonistas, no solo como usuarias, sino como creadoras, líderes y referentes. Quiero contribuir a crear espacios seguros, colaborativos y visibles que potencien el talento femenino en el ámbito digital y usar la creatividad, la narrativa y la innovación como herramientas reales de transformación social.
Al 2026 le pido que sigamos trabajando en la línea que lo estamos haciendo desde iniciativas como WomANDigital, porque la parte de concienciación es muy importante. Estamos tan conectados y conectadas a los móviles, redes sociales, etc, que a veces no prestamos la suficiente atención a las cosas importantes, y hay que hacerlo. Esta es mi reflexión para 2026: que nos paremos un poco a pensar en lo que de verdad importante tanto para nuestras personas como entorno… creo que es la mejor forma de avanzar hacia un espacio más inclusivo.
Tengo un propósito muy personal, que es conseguir mi objetivo profesional de ser funcionario de educación. Y, como presidente de la Asociación INTEDUA y coordinador del movimiento IA Educativa, mi intención es continuar con la suficiente energía y ánimo para seguir con esta iniciativa durante mucho más tiempo, ya que me estoy dando cuenta de que está dando unos frutos muy interesantes, bonitos y necesarios. Poquito a poco, ir concretando en más acciones.
Al 2026 le pido que consolidemos una Inteligencia Artificial ética, logrando eliminar definitivamente los sesgos de género que hoy se introducen en los algoritmos e impactan en nuestra realidad. Asimismo, deseo que la educación digital sea un pilar en los centros educativos, con actividades constantes que conciencien tanto al alumnado como a las familias sobre un uso responsable, crítico y humano de las TIC.
Mi propósito es claro: pasar a la acción para cerrar la brecha STEAM en las aulas. Me comprometo a ser un nexo real entre la educación y el sector tecnológico a través de tres líneas de actuación: Mentoring y Comunidad, visibilización y desarrollo de recursos, y organización y participación en eventos de impacto… y muchísimas cosas más.
Al 2026 le pido que el aprendizaje de las tecnologías vaya de la mano de la inteligencia artificial de forma coherente y consciente, no acelerada sin sentido. Que aprendamos a usar la IA como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio, del conocimiento técnico ni de la responsabilidad de las personas y de los usuarios.
Mi propósito, es contribuir a que la tecnología, y especialmente la IA, se utilice como una herramienta de apoyo al aprendizaje y al desarrollo humano. Quiero ayudar a estudiantes, familias y profesionales a entender cómo funciona su cerebro para tomar mejores decisiones, aprender mejor y trabajar de forma más sostenible. Unir educación, neurociencia y tecnología para crear entornos más conscientes, inclusivos y preparados para el futuro.
Le pido al 2026 que las TICs se centren en ayudar a las personas mejorando la comunicación a todos los niveles, potenciando el lenguaje universal de la música, el arte y la cultura como vía de transmisión de esas emociones que todos compartimos y que nos hagan ver que existe esperanza para la humanidad.
En este 2026, espero, junto a mi grupo de investigación ATIC, poner un granito de arena en esa mejora de la comunicación transformando señales cerebrales en música de manera responsable, accesible y significativa para crear experiencias artísticas más profundas y, al mismo tiempo, ofrecer a todas las personas una nueva forma de expresarse y ser escuchadas, usando la tecnología como puente entre el cerebro, la emoción y la sociedad. En resumen, contribuir a que la tecnología no solo sea una herramienta, sino un lenguaje que nos conecte como seres humanos.
TECNOLOGÍA CON PROPÓSITO: CUANDO CADA BIT CUENTA
Un 2026 más humano no va a llegar por sí solo. No es solo una actualización de sistema, es una reprogramación del enfoque, donde cada acción, persona, organización, equipo docente, o entidad pública se convierte en agente activo del cambio.
Porque no se trata de tener más tecnología, sino de tener una tecnología más consciente, más responsable, más equitativa. Que nazca del talento colectivo, que escuche, que entienda los matices de la sociedad. Que refleje no solo las tendencias del mercado, sino las necesidades reales.
- El sector TIC no puede seguir dejando fuera a la mitad de la población mundial.
- La economía digital necesita, más que nunca, ideas nuevas… y esas ideas solo pueden nacer desde la diversidad.
¿Te animas entonces a marcarte tus propósitos para el 2026?

EL PODER DE LAS REDES QUE CONECTAN CON SENTIDO
WomANDigital ha nacido para ser esa red de redes. Un espacio donde se encuentran la sororidad, la innovación, la ciencia, el empoderamiento, el humor y la estrategia.
En 2026, seguiremos conectando puntos:
- Desde las aulas donde sembramos vocaciones STEM.
- hasta las empresas que necesitan más liderazgo femenino.
- Desde la educación entre iguales, que transforma desde la raíz,
- hasta la investigación tecnológica, que debe cuestionarse cómo incluir otras perspectivas.
Porque cuando diseñamos el futuro con todas las personas en mente, rompemos sesgos, barreras y techos. Y creamos verdaderos caminos de avance.
Y AL FINAL DEL CUENTO… EL FUTURO ERA PLURAL
Cerramos el 2025 con un deseo colectivo:
Que la tecnología que construyamos el próximo año sepa escuchar, cuidar, equilibrar.
Que nuestras decisiones como personas, profesionales, instituciones o empresas, sean una suma de conciencia y acción.
Que sigamos apostando por una tecnología que no solo funcione… sino que también importe.
Porque el futuro no se predice. Se construye… se programa.
Coordenadas del futuro: hacia un MILtiverso responsable
TU BILLETE ESTÁ LISTO. DESTINO: EL MILTIVERSO
Un ecosistema digital donde nada es neutro, todo comunica, y cada paso requiere pensamiento crítico. Este nuevo territorio —definido por la UNESCO como la convergencia de la alfabetización mediática, informacional y digital— está lleno de historias, identidades, decisiones… y también de sesgos.
En este viaje al MILtiverso, descubriremos que no basta con saber usar la tecnología: hay que entenderla, cuestionarla y transformarla. Porque, si no participamos en su construcción, otros decidirán por nosotras. Y ya sabemos lo que pasa cuando faltan voces: se repiten los estereotipos, se amplían las brechas y se programan futuros que no nos incluyen.
¿Lista para embarcar? Nos esperan realidades paralelas, profesiones emergentes, algoritmos con (falta de) empatía… y un reto urgente: crear un entorno digital donde todas las personas podamos reconocernos.

QUÉ ES EL MILTIVERSO: MÁS ALLÁ DE LA ALFABETIZACIÓN DIGITAL
El MILtiverso —una expresión derivada del concepto de Media and Information Literacy (MIL) promovido por UNESCO— plantea que la alfabetización digital no solo consiste en saber manejar dispositivos o software. MIL implica desarrollar competencias críticas y éticas para navegar el ecosistema de información, interpretar contenidos, detectar desinformación, analizar contextos, cuestionar algoritmos y construir una ciudadanía digital consciente.
Para conocer cada rincón de nuestro destino, vamos a basarnos en la guía “Viaje por el MILtiverso: la alfabetización mediática e informacional; guía práctica para organizaciones juveniles”, la cual ofrece un marco para que organizaciones juveniles, educativas y comunitarias adopten esta visión: alfabetización mediática + digital + informacional.
¿Por qué el nombre “MILtiverso”?
Porque como un multiverso, el ecosistema digital no es uno, sino muchos: contextos, voces, narrativas, identidades, realidades. Y cruzarlo exige herramientas más complejas que pulsar “aceptar”: exige conciencia, corresponsabilidad, creatividad y diversidad.
¿POR QUÉ NECESITAMOS QUE LA JUVENTUD PILOTE EL MILTIVERSO?
Para evitar sesgos estructurales desde el origen
- Según UNESCO Digital Policy, Capacities and Inclusion, actualmente solo el 30 % de las personas investigadoras en el mundo son mujeres, y un 43 % de la población femenina global aún no tiene acceso a internet.
- Si la creación, gobernanza y diseño de plataformas, comunidades digitales y tecnologías avanza sin paridad de género —u otras formas de diversidad—, los sesgos se codifican desde el inicio: algoritmos que no reconocen identidades diversas; narrativas dominantes; invisibilidad de ciertos perfiles; decisiones de diseño que reproducen desigualdades.
Para asegurar una representación plural y justa de experiencias
El MILtiverso con mirada diversa permite que distintos cuerpos, géneros, trayectorias y realidades sean protagonistas en la conversación digital. Eso no solo es justo —es necesario para construir soluciones más acertadas y sostenibles.
Educación, empleo y democracia digital
Las competencias MIL dotan de herramientas para el empleo, la participación cívica, el consumo crítico de información y la defensa de derechos. No son opcionales: son la base de una ciudadanía adecuada a los tiempos. UNESCO lo deja claro al definir la alfabetización digital como “la capacidad de acceder, gestionar, comprender, integrar, comunicar, evaluar y crear informaciones mediante tecnologías digitales”.
¿QUÉ SESGOS PUEDEN SURGIR SI IGNORAMOS EL MILTIVERSO?
Si no involucramos activamente a toda la juventud, podemos ver cómo:
- Se repiten estereotipos y desigualdades de género: mujeres ausentes en desarrollo, diseño o gobernanza de plataformas.
- Voces homogéneas dominan narrativas digitales, invisibilizando diversidad sociocultural, racial, de género, de clase.
- Falta de accesibilidad y diseño inclusivo: para personas con discapacidad, entornos rurales, alfabetización limitada… reproducir exclusión estructural.
- Mayor vulnerabilidad a desinformación, discurso de odio o discriminación digital, especialmente para colectivos minoritarios.
- Brecha en oportunidades de empleo y participación en economía digital, con implicaciones para la igualdad social y económica.
PROFESIONES DEL MILTIVERSO: QUIÉN PILOTA ESTE VIAJE
Entrar en el MILtiverso no es solo cuestión de consumidores: necesita diseñadoras, comunicadoras, moderadoras, auditoras, educadoras, analistas de datos, especialistas en accesibilidad, creadoras de comunidad, políticas digitales… Y si esas profesiones no son diversas, repetimos los mismos errores.

Estos son los trabajos emergentes con fuerte necesidad de diversidad: necesitamos que chicas y chicos entren en estos roles: para que el futuro digital no lo gobierne un solo perfil.
DESTINOS DEL MAPA: BUENAS PRÁCTICAS, RECURSOS Y REFERENCIAS
Para acompañar este viaje, te dejamos algunas paradas imprescindibles (recursos recientes, abiertos y útiles). En algunos, ya nos hemos adentrado en párrafos anteriores:
- Guía “Viaje por el MILtiverso: la alfabetización mediática e informacional; guía práctica para organizaciones juveniles”– propuesta de alfabetización mediática e informacional para jóvenes: ideal para educadores, organizaciones juveniles y proyectos sociales.
- Currículo MIL de la UNESCO para docentes y aprendices – 14 módulos que combinan alfabetización mediática, informacional, digital, ética, IA, sostenibilidad.
- Artículo “Media and Information Literacy and Digital Competencies” (2025) – reflexiona sobre la necesidad de ciudadanía digital consciente, especialmente en contextos de IA, desinformación y transformaciones rápidas. UNESCO+1
- Guía “Designing Inclusive Digital Solutions and Developing Digital Skills” (UNESCO‑Pearson) – orientaciones para construir soluciones digitales accesibles, responsables e inclusivas.
EMBARCAMOS RUMBO AL MILTIVERSO… JUNTAS Y JUNTOS
El 2026 está a la vuelta de la esquina. Y con él, nuevos retos digitales: IA, metaversos, plataformas, algoritmos… Si no construimos la base con consciencia, diversidad y derechos, repetiremos errores de siempre.
Viajar al MILtiverso implica:
- Apostar por una alfabetización digital profunda, crítica e inclusiva.
- Integrar a mujeres y diversidades en el diseño, creación y gobernanza digital.
- Promover políticas educativas, comunitarias y digitales que garanticen participación real.
- Formar perfiles que entiendan que tecnología + ética + justicia social es el verdadero futuro.
Porque la próxima era digital no necesita algoritmos neutros, necesita personas conscientes. Y si todas y todos ponemos rumbo, construiremos un MILtiverso que haga justicia al talento, a la voz y a los derechos de todas las personas.








